Aspectos inconfundibles del misionero vigoroso

El liderazgo que el misionero brinda debe ser caracterizado de una manera que construya en las per...

El liderazgo que el misionero brinda debe ser caracterizado de una manera que construya en las personas a su alrededor cambios, no solo mediante sus palabras habladas sino por medio de sus acciones. Aquí hablamos de las características más visibles del misionero activo:

1. Es un hombre y un guerrero de oración. Sus oraciones deben ir escalando de niveles mediante la perseverancia espiritual. Los obstáculos que puedan venir deben ir venciéndose mediante la gracia y la ayuda que el Espíritu Santo brinda.


2. Es un hombre de ayuno. El armamento concedido por Dios para transformar las vidas de las personas, incluso las crónicas de un país, fue el ayuno.

Bíblicamente, el ayuno cumple ciertas bendiciones:

a) Logra que nuestro cuerpo permanezca en su lugar correspondiente (1 Corintios 9:27).

b) Provee la capacidad de obtener triunfos por encima de las tentaciones (Mateo 4).

c) Da una sabiduría especial para tomar las decisiones correctas.

d) Facilita las etapas de evangelización a nivel mundial.

e) Trata con la terquedad del hombre interior a medida que va venciendo por encima de la carne. En este proceso se logra una formación positiva porque todo cristiano solamente puede vencer al enemigo luego de haber conquistado su propia vida.

f) El ayuno conduce hacia un triunfo victorioso sobre satanás (Mateo 9:29).

g) Logra que Dios cambie su manera de pensar. El ejemplo lo leemos en Jonás 3: 5 y 3:10.

h) Mediante el ayuno se deshace toda ligadura de incredulidad y quiebra toda opresión (Isaías 58:6). Trae consigo la revelación, sabiduría, y entendimiento, para conocer más de Dios, proveyendo las instrucciones apropiadas para cumplir la obra adquirida, y para discernir las cosas de manera prudente ( Daniel 9:3; 9:21-22).

3. Es un constante ganador de almas. El misionero debería ser un incesante ganador de almas. Las ocupaciones que pueda tener no deben ser un impedimento para que personas lleguen a los pies de Cristo mediante él. En lo posible debe procurar diariamente ganar almas, puesto que esto tiene mayor fruto a largo plazo. Al no ganar, lamentablemente, estará pecando por no dar los frutos correspondientes (Jn 15:1-8).

4. Adopta un estilo de vida sencillo. La simplicidad, el sacrificio y el servicio deben formar parte de su vida. Existen unos principios bíblicos que es necesario seguir para que se pueda tener una vida sencilla:

a) Aceptar las cosas que tenemos como una dádiva de Dios (primera disposición interna de sencillez).

b) Estar conscientes de que Dios es quien tiene el cuidado de lo que tenemos.

c) Estar dispuestos a que lo que tenemos (bienes) puedan ser utilizables para otros también.

En conclusión, el misionero necesita reflejar características que demuestren una entrega incondicional a la oración, que le servirá de herramienta para vencer o superar situaciones que experimente en la sociedad y, al mismo tiempo, le ira guiando para actuar de manera elocuente y eficaz. Su vida debe ser el testimonio de un cristianismo vivo y apasionado por la fuente que lo inspira a propagar ese amor: Jesucristo.

Fuente:

Federico A. Bertuzzi. Iglesia Latina en Misión Mundial. Publicado por COMIBAM Internacional.

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