Cada edad requiere un pastoreo diferente: Sin lugar a duda, la carencia de una formación adecuada de quienes sirven en el ministerio infantil, enfocad
EL CUIDADO PASTORAL DEL MAESTRO SEGÚN CADA ETAPA DE LA NIÑEZ
Sin lugar a duda, la carencia de una
formación adecuada de quienes sirven en el ministerio infantil, enfocada también en el cuidado espiritual
de cada niño, puede debilitar la seguridad y el sentido de pertenencia de los
niños a su iglesia local. ¡Por eso me alegra que me acompañes en este último
artículo de esta serie! Me gozo en el interés que tienes por la niñez, y en especial por los pequeños que asisten a tu
congregación.
Un árbol en la pradera
Para empezar, y mientras vas adentrándote en el texto, quiero que imagines tu
congregación como un frondoso, grande y hermoso árbol de roble que crece
en una inmensa pradera. Ese es el lugar perfecto para que hayan nidos que resguarden a las más pequeñas y bellas
avecitas del lugar. Estas avecitas son
nuestros pequeños y los nidos vienen a
ser el lugar donde nos reunimos con
ellos cada semana.
Un maestro que entiende la magnitud de su servicio al Señor, a través de su
influencia en la mente y corazón de
cada pequeño, hará del «nido» que le
fue asignado un lugar maravilloso y
lleno de alimento sano y saciante (enseñanzas con sustento Cristo-céntrico)
para estas hermosas «avecitas». Esta
imagen me estremece y me reta. Cómo
dejar de hacer lo que hago sí sé que tengo el privilegio de trabajar con aquellos
de quienes el Señor Jesús dijo en su Palabra: «Y el que recibe en mi nombre a un niño como este me recibe a mí. Pero
si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría
que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar» (Mt. 18:5-6).
Sirves en un lugar privilegiado en tu
comunidad de fe. Esfuérzate por responder a ese regalo guiado por el Espíritu Santo, pidiéndole al Señor que sea Él,
a través de ti, quien se revele a sus vidas
transformándolas para siempre.
Nidos que son diferentes
Ahora volvamos a nuestra imagen del
árbol en la pradera, con los nidos y las
avecitas. Algunas de estas avecitas son
pequeñas, otras de mediano tamaño y
otras más grandes. Al igual que estas
aves que necesitan nidos diferentes,
cada espacio donde se enseña a los niños las verdades bíblicas también necesita ser diferente: en el espacio físico que
ocupa, el mobiliario que posee o los recursos didácticos de los que dispone.
Pero también requerirá que el evangelio
sea enseñado de manera diferente, tomando en cuenta la etapa de desarrollo
físico, psicosocial y cognitivo de sus
miembros. La verdad bíblica es una, incambiable e inalterable. Es en la manera
de acceder a esta verdad donde cada
maestro tiene la enorme tarea de compartirla acorde a las necesidades y posibilidades de sus oyentes.
Permíteme, desde mi profesión y mi
experiencia, recordarte algunas características o rasgos valiosísimos de la niñez
en sus diferentes etapas de desarrollo. Y
para hacerlo, le pondré nombre a cada
«nido» del árbol del que formas parte,
y mencionaré características importantes de cada etapa de la niñez.
¿Me acompañas en este maravilloso
recorrido? Juntos aprenderemos y nos
detendremos a valorar diferentes aspectos de la labor pastoral que tienes si
sirves en el ministerio infantil.
1. La edad preescolar (3-5 años)
Iniciemos en el nido de la edad preescolar (3-5 años de edad). Este nido se caracteriza porque las avecitas que están
aquí:
- Empiezan a jugar de forma más imaginativa, creando situaciones y escenarios que reflejan el mundo que los rodea.
- Interactúan más con sus iguales, compartiendo y desarrollando más habilidades sociales.
- Aparece la «obstinación» como una manifestación de su necesidad de diferenciación con sus pares.
- Pueden expresar más emociones y las conocen por nombre.
- Aumentan su sentido de identidad, siendo menos dependientes de los adultos.
- Muestran más interés en formar grupos.
- La autorregulación muestra un mayor desarrollo.
- Evidencian mayor curiosidad e interés por aprender.
Ejemplos de situaciones de aprendizaje
apropiadas para esta etapa:
- Podemos plantearles situaciones de la vida cotidiana, para que ellos nos indiquen cuál sería una buena manera de resolverlas o qué nos dice la Biblia que deberíamos hacer. Comentamos lo dicho por los chicos y su utilidad para cumplir la Palabra de Dios.
- Les pedimos que piensen en las posibles emociones de «Jaime» cuando «Pepe» rompió su juguete favorito. Las dibujamos en la pizarra o bien las recordamos oralmente, para pedirles que mencionen cuándo recuerdan haberse sentido tristes, por ejemplo, y qué hicieron para resolverlo. Aclaramos que Dios nos hizo para experimentar emociones, pero debemos ser cuidadosos cuando las experimentamos para no hacernos daño o dañar a otros.
2. La edad escolar o niñez media (6-11 años)
- Se enfrentan a mayores retos académicos.
- Se vuelven más independientes.
- Comienzan a entender que otros pueden tener puntos de vista distintos al suyo.
- Aumenta su capacidad para estar atento a algo de su interés.
- Pueden realizar actividades didácticas como resolver crucigramas, encuestas o actividades de completar textos con la información dada oralmente.
- Manualidades, juegos de mesa o juegos de roles sobre la temática en estudio pueden favorecer la asimilación de contenidos.
3. La preadolescencia o adolescencia temprana (12-14 años)
- Cambios físicos, emocionales y sociales significativos.
- Mayor influencia de los amigos.
- Impulsividad.
- Pensamiento más abstracto.
Ejemplos de situaciones de aprendizaje
apropiadas para esta etapa:
- Trabajos grupales como discusión de casos (puede redactarse situaciones imaginarias que pudieran afectarlos y valorar con el resto de los chicos sus soluciones para estas) o análisis de noticias recientes, procurando valorar las cosas desde nuestro conocimiento de Dios y su Palabra.
- Pedirles elaborar una invitación a la próxima actividad en la iglesia para un chico de su edad. Su trabajo será orar por el chico o chica, antes y después de entregar la invitación. Se conversará luego en clase sobre esta experiencia.
Me despido confiando en el Señor
que el artículo te recordará el valor de
tu trabajo más allá de las actividades de
aprendizaje. El Señor te guíe y bendiga
hoy y siempre. Hasta pronto.
Por Elena Calderón (elecalderon31@gmail.com)
Con un diplomado en Biblia y Ministerio Pastoral, Elena
es bachiller en Educación Primaria y magíster en Psicopedagogía. Cuenta con más de 10 años de experiencia
como docente en instituciones educativas y como psicopedagoga particular, brindando apoyo a niños, adolescentes y adultos. Actualmente ayuda a diversos ministerios de Escuela Dominical en varias iglesias en San José,
Costa Rica.

