Para este artículo sobre las bases fundamentales de un matrimonio sólido, deseo comenzar con una frase de Michel de Montaigne, escritor y filósofo fra
EL PODER DEL PERDÓN PARA UN MATRIMONIO DURADERO
La edición pasada agradecí mucho al
Señor por haber compartido contigo
parte de mi testimonio de vida y de
algunas cosas que Dios me permitió conocer y aprender sobre la vida en el matrimonio. Me da un gozo enorme hacerte
parte de mis historias, cada día entiendo
más por qué tuve que vivir esas experiencias, y es que además de mí, Dios pensaba
en ti y que un día nos encontraríamos en
esta revista. Qué privilegio y honor poder
servirte, y gracias por leernos.
El sordo y la ciega
Para este artículo sobre las bases fundamentales de un matrimonio sólido, deseo
comenzar con una frase de Michel de
Montaigne, escritor y filósofo francés,
muy conocido por muchos por sus Ensayos: «El mejor matrimonio sería aquel que
reuniese a una mujer ciega con un marido
sordo».
Esta frase lo primero que genera en las
personas que estamos en matrimonio es
una risa. ¡Imagínate! «Siendo sordo no
tendría que escuchar a mi esposa todo el
día, ¡qué alivio!», diría un esposo entre risas… aunque la mayoría de nuestras esposas ya nos creen sordos. La frase «Federico, ¿me estás escuchando?» es muy común en las conversaciones matrimoniales. Ahora bien, me parece que el filósofo
no estaría hablando de impedimentos físicos de ser sordo o ciego, sino de la capacidad que pueden tener tanto el hombre
como la mujer de no dejar que las cosas
que hacemos y decimos afecten nuestro
corazón y nuestro matrimonio, sino más bien olvidar, dejar atrás, pasar la página
con aquello que un día la otra persona
dijo o hizo. Algunas discusiones entre
cónyuges suelen estar llenas de «¿Tú crees
que no escuché muy bien lo que dijiste
aquel día?», «Yo recuerdo muy bien lo
que hiciste, ¡lo vi con estos ojos!», y muchas frases como estas que demuestran
resentimiento, frustración y, lo más importante, falta de perdón.
Per-donar
Hay gran daño cuando en el matrimonio,
se guarda recuerdos de errores pasados
de parte de cualquiera de los cónyuges.
Muchas veces somos tan inmaduros que
no nos fijamos que un matrimonio estable depende no solo del presente, sino
también del pasado y si esto o no es un estorbo para la felicidad matrimonial. Muchos matrimonios están a una conversación de colapsar y responder negativamente ante los errores pasados, no solo
los que se confesaron, sino también los
que se ocultaron. Perdonar no es el camino fácil y sencillo, pero es el mejor camino a la felicidad en primer lugar personal y luego se reflejará en tu matrimonio.
No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen, y se les perdonará. (Lc. 6:3)
Sé que estás pensando justo ahora en
la infidelidad, y pudieras tener esa pregunta en tu mente: «¿También debo perdonar la infidelidad?». No sé si te gustará
la respuesta, pero el perdón enseñado por
Jesús abarca todas las ofensas, incluida la
infidelidad matrimonial. Perdonar implica voluntad influenciada por el amor y la
misericordia, por eso no es una obligación
a permanecer en la relación. La infidelidad
es sumamente terrible, sin duda, rompe el
matrimonio y el diseño de Dios, y creo que esto otorga al cristiano la libertad de
separarse o intentar restaurarlo. La Biblia
enseña las causas de divorcio, pero ella en
sí misma no obliga al afectado a separarse.
La decisión final es responsabilidad de
cada quien, considerando todos los factores y elementos que le rodean. En mis consejerías, cuando he tenido que atender situaciones de infidelidad y me preguntan
¿Pastor debo divorciarme o perdonar? Les
pido que escriban lo que cree que puede
pasar si perdonan y/o se divorcian (Lo
bueno y lo malo) y allí pudiera encontrar
su respuesta, es un tema que jamás me
meteré.
Ahora bien, como escribí antes, traer
siempre en las discusiones cosas del pasado demuestra que hay un corazón herido
cuya medicina como bien lo expresa la Biblia es el perdón. El perdón en el matrimonio debe ser una práctica y un proceso
continuo que se profundiza con el tiempo. Ese proceso nos va a mostrar cambios
necesarios y la vida conyugal, como dejar
de buscar venganza sobre nuestra pareja,
de allí el mismo perdón nos lleva a tener
conductas buenas hacia él, sí hay respuestas positivas por el que cometió el error, se
puede llegar a restaurar la confianza entre
ambos, muchos establecen acuerdos,
normas, compromisos y nuevas responsabilidades y después de un corto tiempo
debe ser asunto superado. No será fácil,
pero con disposición, buena voluntad, los
problemas podrán ser resueltos.
Es necesario entonces crear un ambiente de comunicación y confianza, dejando atrás los resentimientos y se haga el
hábito sincero, como un estandarte de la
vida conyugal, el perdón recíproco. Recordemos siempre: es imposible que tu
cónyuge satisfaga todas tus necesidades y
además, al igual que tú, tu pareja tiene debilidades, errores e imperfecciones. Y
cuando te toque a ti querrás misericordia,
entonces perdona para que seas también perdonado.
Siempre me han gustado los juegos
de palabras. No hace mucho tiempo vi
que la palabra «perdón» tiene su propio
juego, y aunque no sé qué tan cierto sea,
sin embargo, no deja de enseñar una gran
verdad. El juego de palabras te lo muestro
en la construcción siguiente:
- PER › Perder: Perder para ganar. Perder, soltar, dejar ir la raíz de amargura del corazón, el veneno del alma.
- DONAR › Dar:Sembrar para cosechar. Donar amor, la cura para restaurar el alma, dar sin pedir, dar amor.
Mis estimados hermanos, el vivir unido a otra persona es una responsabilidad
que requiere mucho trabajo para construir bases; exige esfuerzo personal y sacrificio. Sin eso, el amor irremediablemente se acabará. Y con el pasar del tiempo,
solo la superación de las dificultades van
a consolidar un matrimonio feliz y el matrimonio podrá asumir las responsabilidades que tanto el esposo y la esposa deben cumplir.
Orar juntos
Por último y no menos importante quiero
recordarles el poder de la oración y de su
influencia en el perdón y la reconciliación matrimonial. Quien mantiene una vida de
oración está más dispuesto a perdonar y
menos proclive a ser herido, la oración y el
perdón están estrechamente relacionados, incluso la ciencia así lo determina, según el estudio publicado en el International Journal of Psychology en 2015, ellos
realizaron un estudio separado donde observaron que, entre las personas que practican la oración, pueden perdonar más
cuanto más oran. Entre 151 participantes
del estudio, aquellos que dijeron una breve oración de 3 minutos por su pareja romántica mostraron disminuciones de
malestar, molestias y tristeza, significativos en los motivos para tomar represalias
contra su pareja cuando se cometieron
ofensas después de esa oración en comparación con la anterior.
Lo ideal, entonces, es dejar de identificar al cónyuge con el error que cometió,
y disponerse juntos a ver los daños y encontrar juntos la solución. Donde el que
cometió el error reconozca y pida perdón.
El afectado debe aceptar las disculpas y
ofrecer de igual forma su perdón sin rabia
ni rencores, pero sabiendo que hay algo
por mejorar.
Por Ángel Vivas
Ángel Alberto Vivas (angelvivas82@gmail.com) es de Maracay, Venezuela. Licenciado
en Teología y especializado en Consejería Bíblica para Jóvenes, es ministro ordenado por las Asambleas de Dios de Venezuela, pastor de la iglesia Canaán y director nacional de la
Escuela de Capacitación en Consejería Bíblica para Jóvenes
de su denominación. Es además Ingeniero en Sistemas, oficial activo del Ejército Venezolano y capellán en la Base Aérea Militar el Libertador. Está casado con Magbis Noriega y
es padre de dos hijos.

