¿Quién maneja tu tiempo?

En un mundo con tanta información circulando y tantas posibilidades, miles de cosas compiten por...



En un mundo con tanta información circulando y tantas posibilidades, miles de cosas compiten por captar nuestra atención. Herramientas como el Internet o el celular son muy útiles pero también pueden ser muy dañinos para nuestras vidas y para nuestras relaciones interpersonales si no los utilizamos bien.
¿Con qué criterios deberíamos organizar nuestro día y las actividades que desarrollamos? ¿Cómo lograr un equilibrio que nos permita cumplir con nuestras obligaciones, pero también al mismo tiempo cuidar nuestra salud física, mental y emocional, y sentirnos plenos y realizados?

Conversamos con el pastor Miguel Ortigoza, quien nos presenta algunos principios y consejos para la utilización efectiva del tiempo.

¿Cuáles son los peligros más comunes que atentan en la actualidad contra nuestra salud física, mental y emocional?
Todos debemos tomar decisiones cada día con relación a nuestra agenda y actividades, y muchos no somos conscientes de que las decisiones marcan el rumbo de nuestras vidas.
A veces tomamos decisiones de manera muy liviana; sobrecargamos nuestra agenda con nuestra boca y no pensamos, no oramos, no meditamos, no buscamos conocer qué es lo que Dios opina y a veces ni siquiera lo consultamos con nuestro cónyuge.

Nos dicen algo y ya decimos “sí” y eso después genera que haya un desequilibrio y ese desequilibrio, de hecho, te pasa la factura. Si uno descuida la familia, esta te pasará la factura, si uno descuida su relación con Dios pues entonces está frito, porque van a venir las consecuencias, pues hay un principio que no se puede violar: “No puedo dar lo que no recibí”.

Muchas veces violamos este principio damos, damos, y damos mucho más allá de lo que nuestra capacidad física puede, pero nos olvidamos a veces de descansar por “amor al prójimo” y al final nos damos cuenta de que estamos secos con un estrés extremo y eso se ve en la vida de muchos pastores e incluso en la vida de muchas personas comunes y corrientes que sufren este desequilibrio.

Entonces, creo que uno debería pensar antes de tomar decisiones y agendar, pues el no haber planificado mis actividades es una planificación, mala pero es, el no haber planificado mi día ya está planificando para que se vaya de cualquier manera y entonces después no me rinde el tiempo y eso que quería hacer no lo puedo hacer.

En nuestra cultura occidental no tenemos la costumbre de meditar ni pensar antes de tomar decisiones. Los orientales son mucho más de pensar, de meditar, de parar la pelota, de tomarse un tiempo para reflexionar. Yo creo que deberíamos avocarnos más a “ser” antes de que simplemente “hacer” las cosas. Y eso tiene mucho que ver con el buscar a Dios, en meditar en su Palabra cada día.

¿Con qué criterios debemos decidir cuáles son las cosas realmente beneficiosas para nuestras vidas?
Si hablamos como hijos de Dios, pues tenemos que poner a Dios en primer lugar. Y al decir esto nos referimos a buscar qué es lo que Él pone como prioridad para nuestra vida. Lo que arde en el corazón de Dios es que “ninguno” se pierda. Eso dice su Palabra, y el Espíritu Santo me convenció de que en ese “ninguno” estoy yo, estás vos, estamos todos.

El Espíritu Santo me mostró lo importante de los dos mandamientos que Jesús dice que son los más importantes, los de mayor peso, los cuales son:
(1) Primero, “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Esto tiene que ver con cuidar nuestra salvación con temor y temblor. Nosotros necesitamos cuidar nuestra comunión con el Señor. Él debe ocupar el primer lugar en nuestras vidas. Eso significa que en nuestra agenda debe reflejarse eso, porque indudablemente nuestra agenda refleja lo que creemos. Entonces, si en tu agenda diaria no está bloqueado un tiempo para estar con Dios, eso significa que tu trabajo es tu dios, y que eso más importante que Dios mismo en tu vida. Tenemos que bloquear en nuestra agenda un tiempo para estar con Dios, No para pedirle lo que queremos sino para entender lo que él quiere para nuestras vidas. ¿Cuál fue el plan de él para nuestras vidas? Él nos trajo con un propósito.

(2) El segundo gran mandamiento es “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Eso quiere decir que todo lo que yo haga tiene que cuidar con temor y temblor la salvación de mi prójimo, de quien está cerca de mí, de mi esposa, de mis hijos. Entonces, cómo me manejo en mi hogar, en mi trabajo, por ejemplo: ¿La gente que trabaja conmigo quiere irse a mi iglesia y conocer al Dios del que hablo o no?

La Gran Comisión no es solo para los pastores y líderes sino para todos, porque todos fuimos llamados a ser embajadores de Cristo. Esto nos toca hacer a todos, ¿dónde? En los lugares donde nos están mirando, en nuestros trabajos, en los medio de comunicación o si a mí me toca trabajar, por ejemplo, cortando el pasto en un patio, o limpiado en una oficina, cocinando, o lo que me toque, lo debo hacer de manera que sea agradable a Dios y que realmente yo pueda reflejar a Cristo en lo que hago.

¿En base a qué debería tomar mis decisiones? En base a las prioridades de Dios, Él tiene que ser nuestra prioridad. ¿Cuál es el plan perfecto para la vida? Dios lo tiene escrito y te lo quiere revelar cada día. No lo hará para un año o para unos meses, cada día él dirá: “Hoy quiero esto”, y te irá llevando de la mano por lo que él quiere y él anhela dentro del gran plan que tiene para la humanidad.

Si todos tenemos 24 horas cada día, ¿por qué a veces a muchos nos parece que el tiempo no nos alcanza?
Realmente hay veces que es así y queremos más tiempo, pero yo creo que el tiempo es algo que marca que Dios no hace acepción de personas. Tanto para quienes tienen mucha plata como para aquellos que no, para cualquier raza o club, a todos nos da 24 horas por día, ni más, ni menos.

Nosotros necesitamos entender y aprender a mirar las limitaciones como algo positivo. Cada vez que uno trasgrede un límite, este lo que hace es decir: “Cuidado, ahora entraste en una zona de riesgo”.

Debiéramos ver estas 24 horas partidas en tres partes. Somos espíritu, alma y cuerpo y deberíamos darle un tiempo a cada parte y tener un equilibrio. Hoy en día muchos trabajan 12, 14 horas por día. Parece como que estamos afanados, esclavizados por el trabajo, porque queremos tener un nivel de vida superior, porque queremos tener un auto que no podemos pagar, deseamos una tv pantalla plana porque ya no “sirve” la otra a pesar de que sale la misma programación en los dos televisores.

Todo eso genera una presión que nos mete a gastar más de lo que podemos y esto nos mete en una carrera por conseguir el dinero que es para pagar cuentas porque asumimos riesgos que no deberíamos haber asumido.

Hay que apuntar a tener como 8 horas de trabajo. El resto de las horas diarias deberíamos dedicarlas a descansar, a hacer otras cosas pues tenemos que comer, tenemos que compartir con nuestras familias, tenemos que hacer deportes, tenemos que divertirnos, tenemos que hacer algunas cosas que nos mantengan la mente despejada y descansada.

Eso es necesario, sino pues, ¿por qué terminamos con estrés? El estrés hace que se manifiesten otros problemas con las demás áreas de la vida y los médicos le encontraron ahora la causa a un montón de males: el estrés. ¿Por qué? Porque estamos sobrecargados.

Necesitamos ponernos nosotros los límites, pues mientras más me acerco más a Dios menos necesito de las cosas, pero cuanto más me alejo de Dios, más necesito de las cosas: Entonces: acércate a Dios y las cosas se van a ir ordenando.

¿Cómo hacemos para fijar las prioridades, habiendo tantas cosas buenas que podemos hacer? 
Dios realmente quiere que te comportes conforme a las Escrituras cada segundo de tu vida y que reflejes a Cristo. No que simplemente hables de Cristo sino que vivas como un hijo de Dios.

La Palabra de Dios habla en Mateo de que “el mundo estaba en tinieblas y la luz vino a este mundo y resplandeció”, y una vez que la gente puede ver a Jesús en tu vida que resplandeces, esa gente está preparada para escucharte. Ante de eso no. Primero deben ver a Cristo en tu vida. Si no, somos puro “lata parãrã”, sin amor estamos fritos.

Creo que si uno pone en práctica estos principios va a decidir siempre lo mejor porque lo hará siempre inspirado en los principios de las Escrituras. De eso se trata, ser hijo de Dios: cada momento tomar la decisión que hubiera tomado Cristo en esa situación. Muchas veces estamos desenfocados. ¿Por qué? Porque sencillamente nos estamos alejando de la comunión con el Señor y a medida que nos alejamos de él, el mundo nos va envolviendo y empieza a haber valores que no son los que la Palabra de Dios dice. Debemos amar a las personas, repito: A LAS PERSONAS y no a las cosas. Y muchos estamos más cerca de amar las cosas y no a las personas.

¿Podrías brindarnos algunas recomendaciones prácticas acerca de cómo usar la agenda? 
En primer lugar: no hay forma de manejarse sin una agenda. Segundo: la prioridad es Dios. Luego la familia: primeramente el cónyuge y luego los hijos. Nuestras decisiones deben seguir ese orden. Tercero: nuestro trabajo. Cuarto: nuestro servicio en la Iglesia.

Obviamente, si uno trabaja asalariado en una iglesia, pues eso es trabajo. Pero que esté primero Dios quiere decir que yo en cada una de las otras áreas: mi matrimonio, mi hogar, mi familia, mis estudios, mi lugar de trabajo, debo reflejar a Cristo. Eso significa que Él está en primer lugar. No quiere decir que dejo mi devocional a última hora, eso está al principio. Si digo que en mi vida está Cristo, necesito reflejarlo en mi vida.

Si digo que luego está mi familia, mi pareja y luego mis hijos, necesito reflejar eso en mi agenda. Si yo decidí traer al mundo cinco hijos, pues bueno, debo atenderlos, tengo que escuchar a mis cinco hijos, tengo que dedicarles tiempo a los cinco, y para ellos, tiempo es igual a amor. No es un regalo.

Nuestros hijos quieren pasar tiempo con nosotros, no haciendo lo que nosotros nomás queremos, no simplemente que le subamos al auto a pasear sino que estés jugando con ellos, chutando una pelota, sentados en el suelo con ellos, eso es lo que ellos desean. Lo que sea, pero que estemos con ellos, pasando el tiempo al lado de ellos. Eso tiene que ocupar un lugar en tu agenda y debe estar “Bloqueado” eso quiere decir que eso no se negocia.

Por ejemplo: “Los lunes mi amor vamos a salir a caminar o a tomar mate, o simplemente a conversar o a pelearnos pero juntos, no importa”. Él o ella sabe que ese tiempo no se negocia, que es como cuando eras novio o novia de esa a persona, eso hay que volver a colocar en la prioridad de todo, la relación de pareja o con los hijos, porque siempre es lo que cultivas justamente lo que vas a cosechar.

Si no pasás tiempo con tu familia porque estás trabajando, esa es la semilla que estás sembrando. Cuando seas viejo y ellos sean grandes te van a decir: “no puedo pasar tiempo contigo, porque estoy ocupado o trabajando”, porque es la misma semilla que vos sembraste en sus corazones.

Entonces, ¿qué hay que hacer? En la agenda: agendar primero un tiempo con Dios, luego un tiempo con mi pareja, luego con mis hijos, un tiempo muy importante para tu trabajo, claro, pero también un tiempo para descansar que debe ser un tiempo “bloqueado” (no se negocia). Apagá tu celular en ese tiempo bloqueado, desconectate de internet, descansá, despejate, divertite, pasala bien y después conectate y metéle a fondo y hacé lo mejor que puedas mientras estás trabajando. Si no tenemos una AGENDA pues, estamos liquidados. Y si no tenemos tiempo bloqueado en dicha agenda, también estamos mal.

Recomendaciones para el uso prudente y productivo del celular y de Internet 
Esto no solo esclaviza a muchos jóvenes sino también a muchos grandotes que aprendimos a usarlo. Recuerdo antes, cuando uno iba en su vehículo era un tiempo en el que uno meditaba, escuchaba música, pensaba más tranquilo. Quizás hoy en día nos preguntamos: “¿Cómo hacíamos antes sin el celular?” Hoy en día cuando estás en el auto es un tiempo que tenés que parar para contestar un mensaje o una llamada o infringir las leyes hablando por teléfono al conducir, porque te llaman y ya no podés perder ese tiempo valioso o esa llamada importante.

Entonces, el ritmo es tremendo y uno tiene que atender a este principio: “Todo lo que uno no gobierna, te gobierna”. O sea, si no gobernás tus pensamientos, pues te gobernarán ellos; si no gobernás tu corazón, él te gobernará; si no tenés el control sobre el dinero, el dinero te llevará a cualquier lugar y si no gobernás las herramientas, éstas te gobernarán y te va a liquidar.

Por todo esto, Satanás quiere en serio que no tengas tiempo. Quiere tenerte desenfocado, estresado y cansado. A través del estrés lo consigue. Uno ve que incluso hay pastores que mientras están recibiendo gente, están faltándole el respeto al atender sus mensajes por celular y entonces las relaciones ya no tienen el peso que deberían tener. Yo debo respetar a la otra persona que me está contando algo. Lo mismo pasa cuando estamos con nuestros hijos y ellos empiezan a responder mensajes, pero ellos lo hacen como una reacción porque nosotros no estamos dispuestos muchas veces a dejar de hacer lo que nos gusta por ellos, y nosotros somos los adultos, somos los responsables de enseñarles.

Entonces una recomendación práctica: cuidáte de esas herramientas, gobernálas vos, son muy útiles, pueden ahorrarte tiempo, organizar tu vida, pero no deben gobernar tu vida.

Por último: Podría recordarnos lo que dice la Biblia sobre el correcto uso del tiempo: La Palabra de Dios dice en Eclesiastés que el hombre sabio discierne los tiempos, y que hay un tiempo para todo: para reír, para llorar, para trabajar y para descansar.

La Palabra de Dios dice claramente que debemos presentarnos: “Delante de Él como un obrero que no tiene de qué avergonzarse. Como un obrero que usa bien la palabra”, que como mayordomo utilizó bien lo que Dios le dio. A mí me sorprende cómo hay gente que no trabaja, porque lo que le ofrecen no es lo que quiere, y se queda en su casa sin trabajar. Yo deseo preguntarle a esa gente cómo hace para presentarse cada noche delante de Dios y decirle: “Dios me entregaste 24 horas y yo no hice absolutamente nada”.

En las Escrituras dice: “El que no trabaja, que no coma”, y probablemente no dejaste de comer igual y, sin embargo, no trabajaste. Dios quiere que seamos personas productivas, pero quiere que tengamos un equilibrio. Necesitamos entender que nosotros administramos lo que él nos da. Y Él no da un tiempo en esta tierra, un tiempo que está mercado por hasta cuando estamos y cuándo nos vamos y rendiremos cuentas del uso que le dimos a este tiempo. De la misma manera, necesitamos entregarle parte de este tiempo prestado a él. Y como es algo otorgado por Dios, pues por lo menos deberíamos entregarle el 10% de nuestro tiempo a él. Uno debe pasar un tiempo diario importante para que el Espíritu Santo nos hable, y nos ministre en la intimidad y nos diga qué es lo que debemos cambiar y mejorar para que las cosas fluyan en tu vida.

Finalmente, hay que respetar el tiempo como algo que Dios nos da, manejarlo y cuidarlo porque no podemos comprar más tiempo del que tiene un día.



Miguel Ortigoza (consejosdeexito1@gmail.com) está casado hace 22 años con Susana Samaniego. Tiene una hija de 22 años y un hijo de 20.
Es ingeniero electromecánico, dirige “Siembra”, una consultora que asesora en finanzas y administración a personas y empresas. Pastorea actualmente la Iglesia del CFA en Caacupemí, Areguá, está en la Escuela de Líderes del CFA y coordina los eventos de la iglesia. En radio, dirige el programa “Hoy es un gran día”, y en televisión conduce “Conversando”, junto con Perla Soto.


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  1. Este ha sido uno de los artículos que más me han bendecido y a la vez confrontado. Doy gracias al Señor por Liderazgo Pastoral y por el sr.Miguel Ortigoza. Dios usa tantas maneras para hablarnos.

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  2. cristina barañano21/8/12

    ¡Maravilloso mensaje! Estoy totalmente de acuerdo con el Pastor. Primero en la agenda Dios y no dejar que nos domine la nueva tecnología. Me ha confrontado: ¡rendiremos cuentas a Dios de lo que hemos hecho con el tiempo que el nos dió sobre esta tierra!

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