Cayendo en la trampa de la aceleracion

Escuche la entrevista completa con el Dr. Hebert Palomino en audio aquí ! Es natural que un líder,...

Escuche la entrevista completa con el Dr. Hebert Palomino en audio aquí!

Es natural que un líder, pastor o encargado de una iglesia se sobre exija para alcanzar una meta o mantenerla. Pero cuando este ritmo se vuelve la norma, este se agota y se frustra. No caiga es esta trampa! Conversamos con el misionero Dr. Hebert Palomino acerca de la trampa de la aceleración. El es un profesional en el área de la psicología y se dedica a acompañar y asistir a misioneros.

Hebert Palomino (ESAcare@aol.com) está casado con Karen Hickman y juntos tienen cuatro hijos. Actualmente el Dr. Palomino es consejero

y asesor de pastores y misioneros en las Américas. Ha realizado un PHD en el seminario del Suroeste, Ft. Worth, Texas en EE.UU. y maestrías en teología y salud mental. Es Profesor en varias Universidades en las materias Teología Pastoral y Ética y Terapia Pastoral, tiene experiencia clínica cómo capellán y terapeuta de familia en EE.UU., Perú y Paraguay y ha servido como consultor en redes para el desarrollo integral y organizaciones gubernamentales.


La aceleración hoy día se ha convertido en un valor, los medios tecnológicos de hoy lo requieren, y la gran pregunta es ¿nos acoplamos a esta onda o cómo enfrentamos esto? ¿Cómo desaceleramos en este mundo donde la velocidad cuenta?

Yo creo que es fundamental para nosotros en la pastoral el tener en cuenta lo que es previo a la aceleración. En el día de hoy tenemos tantas más herramientas de lo que nuestros pastores tenían hace 15, 20 o 25 años, que no estaban expuestos a tanta tecnología. Soy psicólogo clínico, terapeuta familiar sistémico y algo que me impulso mucho hace algunos años atrás a entrar en este campo fue precisamente como nieto de pastor, como hijo de pastor, como suegro de pastor, como nacido en una familia pastoral, el ver las generaciones dentro de mi propia familia, el detenerme por un momento y observar la vida del ministro. Yo pastoreé por algunos años; pero luego sentí del Señor dentro de mi profesión hacer algo por los ministros porque entiendo el corazón y la mente de ellos. Ese aceleramiento, que tú mencionabas, que ha llegado por la misma tecnología nos ha arrastrado a los ministros también y uso el término ministro porque no solo me refiero al campo pastoral sino a todos aquellos que ministran en la iglesia del Señor.

Quisiera desde una perspectiva sistémica entender de que bíblicamente necesitamos saber quién nosotros somos, yo creo que eso es algo fundamental en la vida del ministro. A veces la iglesia canoniza el llamado, canonizar en el sentido que lo hace único, algo como especial, y es especial el llamado; pero hay veces no equipamos a los futuros ministros para lo que significa el “llamamiento a servir al Señor”.

Entonces a veces recibimos candidatos al ministerio en la institución teológica, que vienen con agendas no resueltas y una de esas agendas no resueltas es la falta de claridad en “Quien es el ministro”, y yo creo que el punto de partida en el ministerio cristiano es, que yo sepa ¿Quién soy yo?, no ¿Qué hago? sino ¿Quién soy yo? Lamentablemente nuestras instituciones teológicas como una institución académica congrega a sus postulantes para darle información: Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, Idiomas, Pastoral, Evangelismo, Iglecrecimiento y todo el formato de lo que es una currícula, que es fundamental en la capacitación del ministro que son herramientas que se espera que él va a usar posteriormente. Sin embargo si tú puedes mirar la currícula de nuestras instituciones teológicas te vas a encontrar que los cursos relacionados a la pastoral del ministro prácticamente son nulos, tal vez encontraremos un curso sobre el pastor y más bien está enfocado hacia la labor ministerial no hacia el pastor mismo.

Entonces nuestros candidatos prácticamente salen de nuestras instituciones teológicas álgidos, salen con mucha información para reproducir, pero no información para reflexionar en sí mismo, no reflexionar sobre lo que recibieron porque algunos son muy críticos en ese aspecto, pero hablando de información sobre sí mismo, ¿cómo conocerme a mí mismo? Se espera que el candidato cuando llega a la institución teológica ya sepa quien es él, lamentablemente la experiencia nos ha enseñado que no es así. El ministro sale al mundo real con 24, 25, 26 años y muchas veces sale en esa etapa que es una etapa muy productiva, poca experiencia y sin conocerse a sí mismo. Entonces él entra fácilmente en la corriente del activismo: entre yo mas haga más reconocido soy, mas de valor soy, mas preponderante mi denominación voy a hacer, voy a ocupar mas cargos, voy a tener más puestos, etc., y no sabe que está entrando en una trampa del desgaste personal, del desgaste matrimonial si es casado o del desgaste familiar si tiene sus hijos, entonces esto va a ser contraproducente.

El punto donde debemos enfocar es, cuán importante es la auto diferenciación. Este es un término que es tomado de las ciencias sociales de la parte sistémica pero que nos aporta una riqueza incalculable en la vida teológica. El ministro necesita saber de su llamado ¿Quién es él? Si el ministro no puede definir en dos, tres frases de decir: ¿Quién soy yo en la creación de Dios?, ¿Quién soy yo en Cristo?, ¿Quién soy yo como criatura de Dios?, ¿Quién soy yo como hijo de Dios?, ¿Quién soy yo como persona psíquica emocional, espiritual, física?, ese ministro va a tener muchos problemas posteriormente. El va aprender a definirse por el conocimiento que tiene, por las herramientas que él tiene y por lo que él puede hacer. Entonces se da cuenta que entra en competencia con otro ministro, “que puede o logra hacer más que él” y va a entrar en una carrera sin cuartel, una carrera que lo va a deteriorar y va a pagar un precio muy alto.

El hombre quiere vivir dos o tres vidas al mismo tiempo. Se tiene varias profesiones y se trabaja varios turnos. Y gracias a la tecnología logramos más ¿pero tenemos verdaderamente hoy día más tiempo?

Bueno, la tecnología, sin duda alguna nos ha facilitado muchos procesos, lo interesante es que aunque la tecnología nos facilita muchos procesos, necesitamos mirar al producto. Muchas veces ese producto es deficiente, por ejemplo un ministro que tiene la habilidad y quizás esa habilidad va conectada a su coeficiente de inteligencia puede relacionar a su resiliencia, que es la capacidad de resistencia en medio de las crisis, en medio de los problemas, en medio de las dificultades. Si, la tecnología nos ha ayudado a facilitar procesos, todo es más rápido, podemos entrar en una conversación telefónica con dos o tres personas al mismo tiempo, etc. Sin embargo, lo interesante es que la pastoral no ha cambiado su producto y el producto es la persona que Dios ha creado.

A mí me preocupa sobre manera en todo lo que es la etapa del iglecrecimiento. Yo soy alguien que creo firmemente en alcanzar las multitudes para el Señor, alcanzar los ethos, los grupos no identificados, yo soy un defensor a muerte de que bíblicamente el Señor nos dice en la gran comisión: Id por todo el mundo y predicad el evangelio. Sin embargo, yo creo que el iglecrecimiento necesita también detenerse en el proceso mismo de ello, en poder tomar el tiempo para pensar en el producto final de ese iglecrecimiento que es la persona. Estamos interesados en producir almas a granel o estamos interesados al mismo tiempo que les ganamos, también en cuidarlos, porque esa es la labor pastoral del producto.

¿Qué producto estamos teniendo en la iglesia del Señor? 
Es un producto donde estamos ayudando como dice la Palabra “hasta que todos lleguemos al conocimiento del Señor, a la estatura de la plenitud de Cristo”. ¿Cuántos de estos hermanos se quedan enanos en ese proceso y no llegan a la estatura del Señor? porque sencillamente la misma tecnología nos lleva a que entre más yo tenga, más reconocido yo soy, y lo interesante es que otra vez volvemos al tema de la diferenciación. Cuando el ministro puede saber quién es él, él puede conocer sus motivaciones. ¿Qué me motiva a mí a hacer lo que yo hago?, ¿lo hago porque es un proceso vicario? Y por proceso vicario en la pastoral llamamos a alguien que dice: bueno, yo soy un ministro porque mi mama quiso tener, siempre soñó en mi casa tener un abogado, un médico y un cura o un pastor, entonces, pues ya tengo a mi hermano que es abogado, tengo a otro que es médico y a mí me toco ser pastor o ministro, entonces lamentablemente ese llamamiento vicario de llenar las expectativas de alguien más, no me diferencia a mí.

Agendas Ocultas
Entonces yo necesito saber como llamado del Señor: ¿Quién soy yo en el Señor? ¿Cuáles son mis motivaciones intrínsecas?, ¿Qué es lo que me motiva a servir? De pronto tengo agendas no concluidas, como por ejemplo; alguien que viene de un hogar donde el narcisismo fue lo que le rodeo en su seno familiar, alguien que ese narcisismo lo retroalimenta en la iglesia local cuando él ve la figura del ministro allí arriba, donde está tras un atrio, de un pulpito dirigiendo a 40, 50, 80, 100, 500, 1000 personas y dice: Mirá vos! Este tipo es el centro de atención de toda esta 1000 personas que le rodea y sin él darse cuenta él comienza a exacerbar un problema de personalidad que nunca ha tomado el tiempo de analizar. Nadie le ha guiado, le ha mentoreado en la institución teológica para decirle: “Mi hermano Paco, sería bueno que nos sentáramos a hablar porque yo noto en usted algunos rasgos de personalidad que usted necesitaría trabajar”, eso es diferenciación. Es cuando yo puedo saber quién soy yo y entender de que sí el narcisista también puede servir al Señor, cuando él es manejado, él es trabajado, él es orientado, él es mentoreado, él es supervisado y él es guiado en su ministerio pastoral para él entender de que hay estas falencias en mi personalidad que yo necesito trabajar.


Si estoy atrapado en esa aceleración, si estoy viviendo un estilo de vida rápido y no puedo salir. Lo veo y quisiera salir pero no puedo ¿Cómo puedo librarme de ese estilo de vida?

Esa es una excelente pregunta, yo recuerdo años atrás en mi formación yo tuve un profesor que una vez me dijo las siguientes palabras: Hebert, a la gente no le interesa cuánto tú sabes hasta que les demuestras cuánto tú cuidas por ellos. Yo creo que la educación formal e informal es muy importante en la vida de un ministro. Tuve otro profesor que decía, siempre hay un lugar para el siervo preparado, y él decía hasta donde más te puedes preparar, a mejor preparación hay un mejor servicio y yo hasta el día de hoy sigo creyendo esto, que a una mejor preparación vamos a poder servir mejor al Señor, ese es el ideal.
Sin embargo yo creo que prácticamente lo que yo voy a mencionar tal vez puede sonar algo muy cursi, no es cierto? De tanta academia, pero algo que yo le diría a cualquier colega, ministro ahí afuera al leer este material, o al escuchar este material: Algo sencillo yo le diría;

1. En primer lugar sepa usted quien es, inicie ese peregrinaje, haga de su vida un peregrinaje de vida, haga un mapa de ruta con su propia vida, no con la vida de sus feligreses, ya con la vida de sus feligreses ya es suficiente, pero tome un tiempo para tomar papel y lápiz y en una hoja escriba: ¿Quién soy yo? y comience a definirse quién es usted no por lo que hace, ah yo soy un pastor, tengo 30 años de ministerio, 10 años de ministerio, estudie tal cosa, no, no, no; ¿quién soy yo? Tal vez regrese a su hogar de origen, tómese un mapa de ruta y regrese a casa y comience a pensar en aquellas cosas que usted hace hoy.

2. Y hágase una segunda pregunta: ¿Por qué yo pienso como pienso? ¿Por qué actúo como actúo? ¿Por qué siento como siento? Pensar, sentir y actuar. Hágase esas tres preguntas, lo que usted piensa hoy ¿eso es realmente lo que usted piensa? ¿O son conceptos transferidos de alguien más? Hay veces nosotros traemos mochilas de nuestra infancia y nunca nos hemos tomado el tiempo para sacarnos la mochila y mirar que hay dentro de ella, hay veces que inconscientemente estamos reproduciendo en la mochila la forma de pensar del abuelo, del tío, de la tía, de la Mamá, del Papá, de los hermanos y ni siquiera hemos sido consciente de ellos. Debo preguntarme ¿Por qué yo pienso como pienso?, ¿Por qué creo lo que creo?

En mi familia yo tengo una diversidad muy interesante y es parte de lo que es la reproducción de mi hogar de origen, yo soy hijo de un pastor bautista, nieto de un pastor bautista, mi abuelo fue uno de los primeros ministros bautistas en Colombia, fiel, sirvió al Señor hasta el momento que murió, mi padre también con 94 años todavía de vez en cuando predica etc. Yo soy la tercera generación, pero en mi familia siempre mi padre dio la oportunidad de pensar por nosotros mismos, de sentir por nosotros mismos, de actuar por nosotros mismos. Papa nos decía tú tienes que buscar tu propia experiencia espiritual, bueno al casarme a los 24 años, con mi señora nosotros decidimos que a nuestros hijos les íbamos a levantar en el temor de Dios, en darles la oportunidad de conocer a Dios a medida que ellos iban sirviendo. Por ejemplo tengo una hija que está casada con un ministro menonita, ella se congrega con la iglesia menonita, mi segunda hija es metodista, mi tercer hijo es carismático o pentecostal si alguien prefiere llamarle y el cuarto hijo, bueno el dice que quiere guardar la tradición familiar y el es bautista, no es cierto? Pero cuando nosotros vemos a nuestros cuatro hijos sirviendo al Señor nos da gozo el saber de que ellos pueden pensar por sí mismos, y decidir lo que ellos creen por sí mismos y como servir al Señor.

Así que yo le diría al ministro saque el tiempo para usted, pensar un poco en su hogar de origen, ¿Por qué usted piensa como piensa?, ¿Por qué usted siente como siente?, las emociones que usted tiene hoy como ministro ¿Son propias o son emociones aprendidas y transferidas por su hogar de origen? Un ejemplo muy sencillo, porque cuando usted se enoja por ejemplo, cuando usted esta frustrado, cuando usted está ansioso, cuando esta triste, ¿Cómo responde usted?, ¿Responde basado como usted aprendió o es algo propio que usted ha aprendido a manejar? Tal vez usted dice: bueno en mi hogar se manejaba el enojo gritando, y ahora me encuentro como pastor gritando también a mi congregación, entonces sería bueno hacer un buen proceso allí de decir no, esto es un concepto transferido de lo que yo aprendí, yo puedo remodelar esta forma de responder emocionalmente.

3. Una tercera cosa que yo recomendaría es, saque tiempo para usted, nosotros los ministros siempre tenemos tiempo para los demás, para la congregación, para los hermanos, para la familia, para la esposa, para los hijos, aprenda a sacar un santuario para usted mismo, un santuario que usted diga: este es mi santuario! Donde yo voy a hacer un hobby por ejemplo, pintar, leer, escuchar música, ver una película, irme a caminar, invierta un tiempo en usted. Una manera de mantenerse saludable usted es respetando su santuario, pero si no lo tiene, tiene que empezar por crearlo. Haga ejercicios diarios, yo creo que médicamente hoy en día tenemos mucha información que 25, 30 años atrás no teníamos.

Es interesante como tantos ministros al empezar el ministerio cristiano en comparación a antes de entrar al ministerio tienen mayores niveles de estrés, tiene un más bajo autoestima de lo que tenían antes de entrar al ministerio, han considerado aun en los primeros cinco años renunciar al ministerio pastoral. Hay tantas estadísticas allá afuera que nos estudian a nosotros los ministros, que nos muestran nuestra salud integral. Así que yo le diría saque tiempo para hacer una actividad co-programática, una actividad deportiva, caminar, correr, bicicleta, nadar, correr, etc., algo que pueda invertir en usted mismo.

4. Otra sugerencia que yo daría prácticamente es seleccione lo que lee y lo que ve. Hoy en día tenemos por medio de la tecnología tantas cosas allá para explorar que yo no creo que la vida nos daría para explorarlo todo. Sea selectivo, no solamente lea material bíblico o religioso, saque el tiempo para leer informarse que está pasando alrededor del mundo que usted hace, así sea leer periódicos, saber que está pasando alrededor suyo. Esto me gustaba mucho de Karl Barth el decía, “el ministro tiene que aprender a vivir con la Biblia en la mano izquierda y el periódico en la mano derecha” es decir, estar de la mano de Dios e interpretar lo que está pasando en el mundo en el que vivía,

5. Y finalmente yo diría una de las áreas que el ministro necesita fortalecer lo digo ultimo no porque sea menos importante, pero fortalecer su relación familiar. Hay veces es tan lamentable ver ministros que sus hijos posteriormente dicen mi padre se casó con la iglesia pero nunca con mamá. Si hay algo que el hijo quiere ver en la vida de un ministro es ver que la relación papá mamá es una relación saludable, no es una relación perfecta pero si saludable, una relación funcional, que ellos puedan ver un modelo, que no ven a papá en la casa como pastor, sino que lo ven como papá. Yo creo que mi función pastoral debe terminar en las puertas de la iglesia, y en las puertas de mi casa yo soy esposo y soy padre y mis hijos necesitan verme a mí como papá y mi esposa necesita verme como esposo y no como el pastor de ella. Si alguno se elogian en decir en mi casa yo soy el pastor de mi familia, bueno yo trato de interpretar lo que eso quiere decir, ser un buen modelo, vivir lo que predica, practicar lo que predica etc. yo entiendo eso, es correcto. Pero recordar que mi hogar no es mi iglesia, el hogar es el lugar donde papá es visto como papá, yo creo que eso es fundamental, sin dejar de hacer lo que nosotros tradicionalmente sabemos que es parte del llamado pastoral, la vida devocional, la vida espiritual que yo creo que es un fundamento muy básico que sería muy reiterativo decir.

Yo te doy muchas gracias Leo y les quiero felicitar a ustedes y a la revista por el esfuerzo por hacerles llegar a tantos ministros, porque ¿Quién pastorea a los pastores?, esa es una gran pregunta, yo en mi trabajo que llevo cerca de 14 años pastoreando misioneros en las Américas. Quiero decirte que en muchos ministros yo veo mucha soledad, mucha angustia, mucho dolor, mucha tristeza, aman el llamamiento, aman al Señor pero están desgastados y la resiliencia que es un término de la física que es la prueba que se le da a los metales, que tan resistente son los metales cuando son pasados por el fuego expuestos a altas temperaturas, es un término que está siendo usado hoy en los círculos de salud integral para hablar de la capacidad de resistencia en medio de las situaciones críticas. Veo muchos pastores muchos de ellos recilientes con una capacidad de resistencia, veo a otros que se deterioran muy fácilmente porque no tienen quien les acompañen en este proceso y yo creo que lo que ustedes hacen como revista ayuda mucho, para que a través de estos artículos tener a alguien que les acompañe a ese ministro que en el medio del valle de sombra, él pueda ver de que si podemos poner un stock y podemos ser más saludables para seguir sirviendo al Señor, yo les felicito mucho por eso. Muchas gracias.

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