Robert Raikes - El fundador de la Escuela Dominical

Robert Raikes nació el 14 de septiembre de 1736 en Gloucester, hijo de Mary Drew y Robert Raikes, un...

Robert Raikes nació el 14 de septiembre de 1736 en Gloucester, hijo de Mary Drew y Robert Raikes, un editor de periódicos. Bautizado según el rito anglicano, fue un devoto cristiano durante toda su vida. En diciembre de 1767 contrajo matrimonio con Anne Trigge con quien tuvo diez hijos, siete mujeres y tres varones. Robert Raikes falleció el 5 de abril de 1811.

La Escuela Bíblica Dominical es una gran bendición para el pueblo de Dios. Es el más importante y directo recurso de enseñaza cristiana que,
infelizmente hoy sufre enorme negligencia por parte de muchas iglesias. Como institución, la Escuela Bíblica Dominical no tiene dueño, ni es propiedad de ninguna denominación religiosa y, por ser evangélica, abarca todas las denominaciones eclesiásticas. Históricamente la Escuela Bíblica Dominical tiene más de 200 años, pero en la práctica su semilla ya había sido lanzada 5000 años antes por los israelitas.

Todo empezó en el año 1780, en una ciudad llamada Gloucester, Inglaterra.
Un periodista cristiano llamado Robert Raikes no aceptaba la idea de que los niños pobres de la ciudad no disfrutaran de una enseñanza básica que contribuyera a una buena formación educacional. Los días domingos se ponía a observar desde su ventana a los niños pobres, andrajosos, sucios que infestaban las calles y provocaban desórdenes, causando disturbios en la vida urbana, transformando las calles en escuelas de vicio y maldad.
Los padres de los niños, por descuido y por extrema miseria, no se incomodaban con esta situación, pero Robert Raikes, que ocupaba muchos de estos niños durante la semana en la venta de su periódico, se preocupaba por el destino y suerte de aquellos pequeños que más tarde se transformarían en ladrones, homicidas, falsificadores y que el gobierno inglés deportaba para las Indias, Oceanía, alejándolos así del medio social. En los puertos marítimos, Raikes observaba viejos y jóvenes que serían deportados, otros hasta ejecutados, y su corazón se angustiaba por recordar que nada había hecho para evitar aquello. Por varios años meditó y estudió viendo lo que podría hacer para mejorar la vida de los niños y su futuro.

Cierto día, convidó a los niños que le vendían periódicos y les presentó las grandes ventajas de estudiar algo útil. Habló con ellos de la necesidad de la moral y después les enseñó a leer y hacer algo de importancia para sus vidas en aquellos días. De esta manera, ya tuvo una buena cantidad para el primer domingo y solicitó a los niños que llevasen a otros niños la próxima clase. El segundo domingo tenía el doble de asistencia, y así sucedió el tercer domingo en adelante. Luego después tuvo él que organizar varias clases con el auxilio de otros profesores. Raikes recibió críticas y pasó a ser llamado: "maestro de andrajosos", "padre de los harapientos", “profesor de mendigos", "bienhechor de los pobres".

En 1787, siete años después, la escuela de Raikes era recomendada por los obispos de la iglesia oficial del Estado, pues su escuela alcanzaba ya los 20.000 alumnos.
El entusiasmo por la organización fue esparcido por todas las clases sociales, pues los resultados eran patentes y reales. La propia Reina de Inglaterra fue informada de los cambios sociales que ocurrían en su reino, y Raikes fue llamado oficialmente al Palacio Real para exponer su proyecto, el cual de esta fecha en adelante pasó a recibir muchas contribuciones por parte de los ricos, lo que hizo que otras escuelas fueran creadas, produciendo frutos abundantes en la vida de los niños, cambiando así toda una sociedad.
Por esto, Robert Raikes actualmente es conocido como el fundador de la Escuela Dominical, sin embargo el la había creado con métodos sencillos y modestos, muy distintos de la escuela dominical de hoy que ha pasado por varias transformaciones, siempre en busca de mejoramientos.

Muchas Iglesias Evangélicas empezaron y otras se están iniciando través los trabajos con niños. Infelizmente hay iglesias que están siendo cerradas por no cuidar una organización tan importante como la Escuela Bíblica Dominical, pero, por la gracia de Dios, otras iglesias continúan creciendo y siendo bendecidas porque no descuidan de esto valioso medio de crecimiento espiritual. ¡Alabado sea Dios por la Escuela Bíblica Dominical! (1)

Transformando la Comunidad mediante la Escuela Dominical
Los inicios de la escuela dominical se pueden entender como un esfuerzo los cristianos para mejorar y servir a la sociedad. En el libro de los Hechos encontramos la historia de la iglesia primitiva. En el capítulo 2 se relata la manera de comportarse de los primeros cristianos. Los versículos 44 al 47 muestran un resumen de su actitud y prioridades:

“Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;?

“y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

“Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,

“alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”

Es importante resaltar por lo menos dos cosas.

Primero, todos los cristianos se preocupaban por servir y suplir las necesidades de sus hermanos cristianos.

Segundo, todos los cristianos tenían favor (servían) con todos los que no eran cristianos. Parte importante de la función de la iglesia es servir a la comunidad. Es cierto, que la adoración, proclamación del evangelio y el crecimiento espiritual son centrales para la iglesia de Cristo. Sin embrago, sin olvidar o menoscabar esto, es necesario servir a la comunidad como lo hicieron en la iglesia primitiva y Robert Raikes. Amar a nuestro prójimo es parte del mayor mandamiento (Mateo 22: 37-40).

Los cristianos deberíamos ser los primeros en servir a nuestras comunidades. Debemos recordar que nuestra relación con Dios no se centra únicamente los domingos durante los servicios de adoración. La próxima vez que se congregue con otros creyentes para estudiar la Palabra de Dios, para disfrutar de la comunión cristiana, para adorar al Señor y para edificarse mutuamente, recuerde que el servicio a la comunidad no debe quedar de lado. Es posible que así logre una transformación social como lo hizo Robert Raikes.

Fuente: (1) Rev. Joao Marcos Costa de Oliveira Rocha. (2) Extraído de un editorial escrito por Octavio J. Esqueda y publicado en bpnews.net/espanol.

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