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Evaluar para aprender y crecer

La importancia de la evaluación en el trabajo en equipo  En el ministerio pastoral es important...


La importancia de la evaluación en el trabajo en equipo 


En el ministerio pastoral es importante poder delegar eficazmente. Asimismo, es importante dar debida y suficiente motivación a las personas a quienes confiamos diversas tareas en la iglesia. Pero para que este proceso sea verdaderamente provechoso debe considerarse un tercer elemento: la evaluación.


Definición 

La evaluación es un proceso intencional y constante por medio del cual se analizan y ponderan las competencias de una persona en el cumplimiento de una labor, con el fin de facilitar su desarrollo. Es un sistema que aprecia el desenvolvimiento del individuo en el cumplimiento de su tarea ministerial y su potencial de crecimiento.

Con ella se responde a los siguientes interrogantes: ¿Estamos en camino a nuestras metas? ¿Cómo estamos haciendo las cosas? ¿Podemos aprender a hacerlas mejor?

¿Evaluar? ¿Para qué? 

No son pocas las personas que consideran que la evaluación no es necesaria en la iglesia. Sin embargo, pueden hallarse en la Palabra de Dios suficientes evidencias acerca de su valor y pertinencia.

Luego de haberlos enviado de dos en dos con instrucciones para la tarea, Jesús convoca de regreso a aquellos 70 discípulos a una “reunión de evaluación” (Lucas 10.17-20).

Moisés aprendió a hacer mejor las cosas gracias a la evaluación que le hiciera su suegro Jetro. Moisés creció personal y profesionalmente, y tanto él como todo el pueblo se vieron beneficiados (Éxodo 18.13-18, 23).

La evaluación no es un fin en sí misma, sino un instrumento para el desarrollo de la iglesia, para el crecimiento de sus miembros, y para la multiplicación de los resultados en el cumplimiento de la misión.


¿Qué se evalúa? 

Por medio de la evaluación, sea formal o informal, se verifican básicamente el grado de avance hacia las metas y objetivos establecidos, el rendimiento o performance de la persona, y los comportamientos de la misma. El uso de encuestas o cuestionarios estandarizados permiten sostener criterios comunes de medición. Aplicados a lo largo del tiempo proveen de un rico material sobre el cual los pastores pueden trabajar hacia el crecimiento de la iglesia.

En un clima de amor y respeto, deben destacarse aquellos aspectos que indican una buena actitud y una buena labor. Estos deben estimularse. Luego, observar y acordar sobre los elementos que están jugando como freno o perjuicio para el alcance de las metas. Estos deben ajustarse acordando con la persona la manera de hacerlo.

En este punto, el pastor o líder debe discernir si la merma en el rendimiento de la persona se debe a: falta de conocimiento, carencia de convicciones, fallas de carácter, o la necesidad de adquirir nuevas habilidades.

Este análisis es fundamental para poder dar la respuesta adecuada y procurar el crecimiento de la persona. Si lo ignora, se lo hacemos conocer. Si tiene inseguridad, le expresamos confianza y fortalecemos sus convicciones. ¿Es inmadura? Debemos ayudarle a forjar un carácter íntegro. Si no sabe cómo hacerlo o le faltan herramientas, debemos proveerle entrenamiento específico.

Propósitos 

El proceso de evaluación conlleva los siguientes propósitos, entre otros:


  • Verificar el rumbo y la dirección 
  • Hacer ajustes, correcciones y/o cambios 
  • Comprobar y consolidar el avance hacia los objetivos 
  • Confirmar el alcance de metas y logros para celebrarlo 
  • Evaluar el desarrollo de líderes 
  • Reconocer la necesidad de entrenamiento puntual 
  • Optimizar esfuerzos y recursos 
  • Llegar a finalizar bien las tareas o planes 
  • Brindar motivación y aliento 
  • Asegurar el establecimiento de los valores de la iglesia 
  • Percibir y detectar nuevas necesidades 
  • Dar fluidez a la tarea al eliminar obstáculos e impedimentos 
  • Sostener la búsqueda de la excelencia 
  •  Adquirir experiencia, aprender para mejorar y ¡crecer! 


Ventajas

Es recomendable que el pastor lleve a cabo la evaluación de la tarea junto con la persona a quien se delegó la misma. También puede combinarse con una evaluación grupal o de equipo. Con honestidad y humildad, cada integrante puede estar haciendo una evaluación de sus compañeros con el fin de procurar mejoras en el funcionamiento y rendimiento de todo el equipo. En ambos casos se presentan las siguientes ventajas:

  • Reduce la subjetividad 
  • Amplía el campo de visión-observación 
  • Enriquece los resultados 
  • Genera condiciones de participación efectiva 
  • Promueve la innovación y el aporte de nuevas ideas 
  • Fortalece la relación, la confianza y la credibilidad 
  • Consolida el espíritu de equipo 
  • Promueve y estimula el aprendizaje personal y profesional 
  • Perfecciona la comunicación y la retroalimentación 
  • Ayuda a prevenir conflictos y a resolverlos prematuramente 
  • Brinda a la persona el reconocimiento y el crédito por los logros obtenidos 


Lo mejor es acordar con la persona el tipo y el tiempo de las evaluaciones. De esta manera se evitan incomodidades o temores innecesarios.

Cuando la evaluación está incorporada en la cultura de la congregación y se lleva a cabo con el espíritu correcto, pasa a ser un elemento fundamental para el aprendizaje y el crecimiento en madurez de toda la iglesia.

En resumen, puede sintetizarse el proceso descrito hasta aquí con la siguiente expresión:

“DELEGAR PARA DESARROLLAR, MOTIVAR PARA DESAFIAR, Y EVALUAR PARA CRECER.” 

Un programa de evaluación bien planeado y ejecutado producirá múltiples beneficios en la iglesia a corto, mediano y largo plazo. Mientras el pastor puede permanecer enfocado en aquellas funciones y tareas que le son indelegables, el ministerio de la iglesia se expande y los resultados en el cumplimiento de la misión se multiplican.
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Por Ernesto Turosky.Ernesto es consultor en Desarrollo de Liderazgo, profesor y conferencista. Posee una maestría en Liderazgo Formativo y una licenciatura en Teología. Pastorea la iglesia "Jesús es el camino" en Florencio Varela, Buenos Aires. Está casado con Silvia Dominguez y son padres de dos hijos: Emiliano (21) y Tomás (15). 

mail: eturosky@sion.com

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