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Cómo ser una iglesia que sostiene las misiones

Las misiones y las finanzas de la iglesia local  La falta de finanzas se encuentra entre...



Las misiones y las finanzas de la iglesia local 



La falta de finanzas se encuentra entre las mayores causas por las cuales muchos misioneros, especialmente de Latinoamérica, dejan el trabajo en el campo. La escasez de recursos para sostenerlos es un desafío que impide que la iglesia se anime a enviar y mantener a más obreros. ¿Cómo podemos cumplir el mandato de Dios de “ir a todas las naciones” y al mismo tiempo pagar todas nuestras facturas? Tratemos de ver algunas alternativas.


Confiar en la provisión de Dios 

Una de las primeras cosas que tenemos que hacer es movernos según la voluntad de Dios, y no según nuestra capacidad y recursos. La obra es de Dios y nosotros somos sus colaboradores (1 Co 3.9). Cuando somos obedientes al mandamiento de Dios tendremos los recursos para cumplir su voluntad, Él no dejará la obra sin apoyo.


Enseñar a dar 

Los pastores y líderes debemos enseñar la importancia y el privilegio de dar. Hay una alegría y satisfacción al dar (Hch 20.35). Dar el diezmo, la ofrenda, ahorrar con el propósito de dar, de lo que Dios bendice a su pueblo. Aprender e imitar la generosidad de nuestro Padre Celestial, que nos da “mucho más abundantemente de los que pedimos o entendemos” (Efe 3.20).

La Biblia está llena de ejemplos de personas que entregaban a Dios de sus posesiones para que se pueda cumplir su voluntad (Abel, Abraham, Noé, David, Bernabé, Pablo). Los primeros cristianos estaban dispuestos aun a vender sus propiedades y entregar el dinero para que pueda ser usado en la obra de Dios (Hch 2.45).


Incluir las misiones en el presupuesto de la iglesia 

En el Antiguo Testamento los levitas que servían en el templo eran sostenidos por las ofrendas que se traían a la Casa de Dios (Nm 8). En el Nuevo Testamento las iglesias ofrendaban para apoyar el ministerio misionero de Pablo y otros apóstoles (Fil 4.16; 1 Ti 5.17-18). Era algo que estaba estipulado para el pueblo de Dios.

La iglesia debe incluir dentro de su presupuesto un rubro destinado para el sostenimiento financiero de las misiones. Cada iglesia decidirá el monto o porcentaje de su presupuesto destinado a esta necesidad. Es cierto que también hay misioneros que debido a su profesión u oficio pueden obtener un ingreso económico, como el apóstol Pablo, que hacía tiendas (Hch 18.3), y que en ciertos contextos es muy necesario que el obrero que va a países de acceso restringido al evangelio, vaya con una estrategia de trabajo, pero eso no exonera a la iglesia ni significa que esta no deba colaborar en las necesidades del misionero y su familia.


Promesas de fe 


Esta es una práctica bastante extendida y que se usa en muchas iglesias. Está relacionada con el ejercicio de la fe (2 Co 5.7) y la dependencia completa de nuestro Dios proveedor. Las promesas de fe son una oportunidad para que el pueblo de Dios pueda ser parte en las misiones.

Estas promesas ayudan a buscar la guía del Espíritu Santo para tomar decisiones y a depender de Dios como la fuente de nuestro sustento. Cada uno le pregunta a Dios qué cantidad le proveerá de manera sobrenatural, por encima de sus ingresos regulares, y una vez tenida la respuesta, lo pone por escrito en una tarjeta que puede llevar un título no de compromiso, sino de fe, y el texto puede decir algo como esto:

“Creyendo que Dios me proveerá de manera sobrenatural para apoyar a nuestros misioneros la cantidad de ________, confío que podré contribuir para las misiones con esta cantidad de manera semanal, mensual o anual”.

Completar el monto y luego firmarlo.

Empresas y negocios 

Existen hombres y mujeres en el mundo de los negocios que son dueños de empresas y que están dispuestos a invertir una parte de sus ganancias en proyectos misioneros, lo cual es incluido dentro de su responsabilidad social. En ocasiones, los gobiernos permiten que los donativos de estas empresas puedan ser deducidos de los impuestos.

Mantener vivo el entusiasmo 

Hay un cierto entusiasmo cuando damos los primeros pasos en enviar obreros al campo, pero con el tiempo ese apoyo va disminuyendo, y hasta puede llegar a terminar. El misionero debe hacer su parte, enviando periódicamente a quienes lo apoyan una carta o informe, comentando los avances, luchas, motivos de oración y agradecimiento a quienes lo están acompañando en el trabajo de compartir a Cristo. Esto hace que el fuego no se apague.

La falta de finanzas puede llegar a ser un impedimento para que más misioneros vayan al campo. Sin embargo, también existen diferentes alternativas para que el apoyo financiero pueda ser levantado. Y cuando estamos convencidos de los propósitos de Dios, siendo obedientes y fieles, Él traerá bendición a su pueblo (Sal 67.1-2).
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Por Leandro Sandoval. Leandro es de Paraguay y estudió teología en el Seminario Teológico Bautista de Asunción. Fue por varios años pastor de jóvenes y adolescentes en la Primera Iglesia Bautista de San Lorenzo. Sirvió en varios ministerios de movilización de grupos de misioneros en viajes de corto plazo. Actualmente es director de Movida Paraguay y pastorea la Iglesia Bautista de Miraflores. Está casado con Adelaida y tienen dos hijos: Ariel y Dámaris. 
Mail: leandrosandoval@movida-net.com

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  1. El dar es la fuente de bendición que viene del cielo.... Amar la obra misionera es permitir que el mensaje llegue a todo lugar.
    Finanzas hay pero mayormente se está quedando en grandes escenarios y gastando en lo que conlleva sostenerlos.
    Gracias por este mensaje y por dar a conocer que si se puede hacer Misiones.

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