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Motive a su congregación y ¡celebre los resultados!

La motivación como herramienta en el ministerio pastoral  Movilizar a la iglesia hacia el cumpl...

La motivación como herramienta en el ministerio pastoral 


Movilizar a la iglesia hacia el cumplimiento de la misión constituye un enorme y constante desafío. En términos generales, los miembros que participan regularmente en algún ministerio de la iglesia representan entre el 40 y el 50% del total. Existe una gran fuerza de trabajo ociosa e improductiva.

Aprender sobre la motivación y practicarlo movilizará a los pastores y a los miembros de la congregación a ministrar más efectivamente para alcanzar más y mejores resultados.

¿Qué es la motivación? 

Básicamente, la motivación es aquello que da sentido y dirección a la conducta. “Motivar” proviene del latín movere, que significa “mover”. Se trata entonces de movilizar o impulsar a una persona hacia el logro de algún objetivo o meta. Es dar motivo al ser y al quehacer de un individuo para que lo ponga en movimiento, impulsando sus iniciativas, decisiones y acciones.

La motivación no se genera casual, automática e inesperadamente. De hecho, es fruto de una acción consciente, intencional y deliberada.

La motivación del cristiano

Todo cristiano tiene un alto potencial en sí mismo dado por Dios. Pero por carecer de motivación, muchos permanecen estancados en su desarrollo. Desde la perspectiva bíblica, la verdadera motivación permite responder correctamente a las siguientes preguntas:


  • ¿Por qué hago lo que estoy haciendo? No hay quien lo quiera hacer, me lo pidieron... o porque Dios me llamó y me ha dado dones para ello. 
  • ¿Para quién lo hago? Para el pastor, los líderes, la denominación, para mí mismo... o para Dios, a quien sirvo. Y en consecuencia… 
  •  ¿Cómo lo estoy haciendo? Con mediocridad... o con excelencia. 


 De esta manera, la suprema motivación del cristiano es honrar y glorificar a Dios en su ser y en su quehacer, razón por la cual siempre está en pos de la excelencia.

El poder de la motivación 

Una eficaz motivación es poderosa en el ministerio pastoral y conlleva múltiples beneficios; entre otros:
  1. Moviliza a un mayor número de obreros hacia el ministerio. 
  2. Alcanza mayores y mejores resultados en el cumplimiento de la misión. 
  3. Alimenta una atmósfera relacional saludable en la congregación. 
  4. Promueve el crecimiento espiritual integral: personal, profesional, familiar, etc. 
  5. Estimula el desarrollo del potencial personal y de equipo. 
  6. Fomenta el espíritu de equipo. 
  7. Constituye un poderoso testimonio ante el mundo. 
  8. Desarrolla el sentido de responsabilidad. 
  9. ¡Es contagiosa! Otros serán movilizados a la acción responsable.

Con una adecuada motivación se puede superar el estancamiento, el desgano, la falta de interés, la escasez de resultados, el individualismo, y la poca disposición para la tarea. Además, la motivación logra que la gente exprese voluntariamente el deseo de comprometerse con la misión de la iglesia dando lo mejor de sí para la gloria del Señor.

Nehemías fue un gran motivador. Con una profunda motivación personal supo impulsar y movilizar a un grupo de personas decaídas hacia un fin extraordinario: reconstruir los muros de la ciudad santa para dejar atrás el oprobio y dar a Dios la honra debida a Su nombre. Así el pueblo dio lo mejor de sí, logrando el objetivo en tiempo récord a pesar de la oposición.

Una advertencia necesaria: Motivar no es manipular 

Lamentablemente, en algunos casos se aplica técnicas de manipulación, ya sea de manera sutil o incluso abiertamente. Por medio del control estricto, la coerción, las intrigas, la culpabilidad, y hasta amenazas veladas, se procura que otros hagan lo que se les ordena. Sin lugar a dudas, esto es abuso espiritual, cosa que ningún líder cristiano debe ejercer. Tarde o temprano las nefastas consecuencias de este proceder serán sufridas por todo el grupo.

 ¿Qué ocurre en las congregaciones? 

 Respecto a la motivación en las iglesias puede suceder que:

No se motiva, generalmente porque no se sabe cómo hacerlo.

Suponemos hacerlo, cuando en realidad llevamos a cabo lo contrario.

A menudo es más fácil señalar y criticar las faltas que reconocer y alentar los aciertos.

Pretendemos motivar, pero sin estar debidamente motivados nosotros mismos.

Cualquiera sea el caso, es posible revertirlo.

Algunos principios de la motivación efectiva 

Tenga en cuenta los siguientes principios y aplíquelos en su ministerio:
  • Revise su propia motivación. Asegure en su corazón los motivos correctos por los cuales sirve al Señor como pastor. Deseche las motivaciones oscuras, mundanas o carnales (Sal 139.23-24).  
  • Sirva como modelo. Ser ejemplo de una persona motivada provoca una poderosa inspiración en los demás. Demuestre con humildad su integridad, compromiso, esfuerzo, perseverancia y entusiasmo. No se presente como una persona perfecta, sino como alguien en continuo crecimiento. 
  •  Promueva una atmósfera eclesial saludable. Un contexto de conflictos relacionales sin resolver dificulta la posibilidad de motivar eficazmente. Los enojos, rencores y discordias levantan barreras emocionales entre las personas. 
  •  Cultive las relaciones personales. Para motivar a las personas hay que conocerlas, y para conocerlas debemos vincularnos personalmente antes que profesionalmente. El liderazgo más elevado, el que genera mejores respuestas y produce mayores resultados, no es el posicional sino el relacional. 
  •  Brinde y fortalezca permanentemente la motivación personal y de equipo. Multiplique el estímulo y el reconocimiento. Elimine los obstáculos para un clima motivante. 
 En nuestro rol como pastores y líderes es imprescindible aprender a motivarnos y motivar a los demás. La motivación incrementa el compromiso de los miembros produciendo más y mejores frutos en el ministerio. Consecuentemente, la obra de la iglesia se expande mientras su influencia crece en el mundo. Pastor, motive a su congregación y ¡celebre los resultados!

 Por Ernesto Turosky
Ernesto es consultor en Desarrollo de Liderazgo, profesor y conferencista. Posee una maestría en Liderazgo Formativo y una licenciatura en Teología. Pastorea la iglesia "Jesús es el camino" en Florencio Varela, Buenos Aires. Casado con Silvia Domínguez, son padres de dos hijos: Emiliano (21) y Tomás (15). 
eturosky@sion.com

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