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El poder de vivir por una causa

Luchando por algo más grande que uno mismo “Es solo cuando enganchas tu vagón a algo más grand...


Luchando por algo más grande que uno mismo

“Es solo cuando enganchas tu vagón a algo más grande que tú mismo que te das cuenta de tu verdadero potencial y descubres el papel que vas a jugar al escribir el próximo gran capítulo de la historia.”
En el 2008, el presidente Barack Obama habló estas palabras en un patriótico mensaje en la Universidad Wesleyana de los Estados Unidos. Hablaba sobre la entrega de uno al servicio de su propio país.

“Vivir por una causa que sea más grande que tú mismo” es una frase que se ha puesto de moda en las últimas décadas en el campo del liderazgo. Se dice que las personas que viven por este tipo de causas son más felices. ¿Pero en qué sentido una causa puede ser “más grande que uno mismo”? ¿Qué es una “causa”, para empezar?

Una causa es un fuerte motivo y razón para obrar, así como una empresa y un ideal. Es tanto una elevada meta que alcanzar como una profunda convicción a la cual dedicarse. Las causas pueden ser buenas o malas: la de la enfermera que se dedica voluntariamente al cuidado de niños con cáncer, o las del revolucionario que está dispuesto a secuestrar, torturar y matar por sus ideas.

Características de una causa

Hemos dicho que una causa es aquello que te impulsa a actuar. Como tal, tiene algunas características esenciales. Podemos decir que algo se trata de una causa cuando:

  • Su lucha requiere de constancia y disciplina. 
  • Compromete a una entrega absoluta y sin condiciones. 
  • Inspira a luchar sin miedo a las consecuencias. 
  • Una victoria produce una satisfacción que parece insuperable. Una derrota solo impulsa a levantarse y continuar intentándolo. 
Una causa “más grande que uno mismo” viene a ser aquello a lo cual uno está dispuesto a dedicar toda la vida sin la búsqueda de obtener beneficios personales. Toda la satisfacción de uno estará en el progreso de la causa y toda la recompensa será el solo hecho de haber tenido parte en ello.

¿Tienes tú una causa de este tipo en la vida?

Oportunidades para crecer


Una causa ofrece a nuestras vidas un montón de beneficios, entre los que podemos mencionar:


  1. Tener una perspectiva de la vida a largo plazo. 
  2. Desarrollar amistades fuertes con otras personas. 
  3. Ejercitar nuestras capacidades y descubrir nuevas. 
  4. Superar el egocentrismo y ser útiles para otros. 
  5. Vencer la timidez y la auto-conmiseración. 
  6. Aprender a trabajar en equipo con otros. 
  7. Fortalecer nuestras convicciones y valores. 

Los medios de información y comunicación actuales son una enorme ventaja que nos permite conocer e involucrarnos con personas y organizaciones que trabajan por diversas causas alrededor del mundo, literalmente. En especial los más jóvenes pueden hacer uso de este recurso para explorar oportunidades, por ejemplo, de dedicar una parte de su tiempo al trabajo voluntario para una causa de su interés.

“Eso no es para mí” 

Todos admiramos a las personas que han vivido y viven por una causa. La historia nos habla de muchas personas que llegaron a destacarse por dedicar sus vidas a un ideal y obtener logros importantes para el mundo de su tiempo y aun más allá. Ideales como la libertad, la compasión, la justicia, el desarrollo cultural y la vida, han motivado a un gran número de hombres y mujeres a entregarse a una causa y hacer una diferencia.

La vida de tales personas nos inspiran y despiertan en muchos de nosotros un deseo por algo semejante. Por otro lado, tristemente, algunas personas se desalientan y abaten respecto a sus propias vidas al no encontrar una causa “importante” por la cual estén viviendo. Se reconoce, por ejemplo, que esto suele ser una causa para la depresión juvenil de nuestros tiempos, así como en los adultos mayores.

La manera de vivir de muchos en la sociedad actual parece indicar que el pensamiento reinante es el de procurar la media: tratar de alcanzar una vida cómoda, obtener algunas que otras gratificaciones, no molestar a nadie y ser feliz. Tener una causa por la cual vivir es demasiado grande, cosa de pocos… de gente “especial”. Puedo admirar a esas personas que viven por una causa, pero no es para mí.

Todos tenemos una causa 


Sin embargo, como una idea central en el presente artículo, nos gustaría señalar que en realidad ya todos tenemos una causa en la vida, y más que una de hecho, aunque no siempre nos damos cuenta de ellas. Tomar conciencia de estas causas ya presentes nos ayudará a dar un sentido mucho más profundo y claro a nuestras vidas. Y bien, ¿cuáles son estas cosas que necesitamos ver como causas en nuestras vidas?

1. Su familia es una causa 

Muchos no se dan cuenta de esto, pero nuestra familia es “más grande que nosotros mismos”. Nuestras vidas individuales son breves y pasajeras, pero la familia como estructura normalmente continuará a través de las siguientes generaciones.

Nuestro rol en la familia, desde la posición que ocupemos como padres o hijos, está ejerciendo una influencia cuyos resultados seguirán más allá de nosotros mismos. Piénselo por un momento. ¿Qué efectos tendrán sobre sus hijos y nietos en el futuro las decisiones que está tomando hoy con relación a su familia y la forma en que está asumiendo su rol?

La Biblia describe así los resultados del proceder del hombre que teme a Dios y procura agradarle:

“Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita” (Sal 112.2). 
Y en otro lugar:
“Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él” (Pr 20.7). 

2. Su trabajo es una causa

Nada puede hacer más desdichada la vida de un hombre que ver su propia ocupación en la vida como algo de poco valor. Pero sea cual sea el trabajo en que nos ocupemos día tras día, si es honesto y llena necesidades reales, podemos descubrir detrás de él una causa mayor.

Es bien conocida la historia del hombre que picaba piedras en una cantera, que ante la pregunta sobre lo que estaba haciendo, respondió: “Estoy construyendo una catedral”. Aquel hombre había aprendido a ver una causa detrás de su trabajo, que parecía de poco valor.

Ahora bien, no nos interesa aquí conseguir una simple autosugestión o acomodación psicológica con el objetivo de elevar la autoestima. De verdad creemos que es importante que cada persona pueda ver su trabajo como parte de una cadena de beneficios más grande, que trae provecho a las personas y familias involucradas directa e indirectamente en esa cadena.

Su trabajo es importante. Valórelo como tal, y realícelo con una actitud piadosa:
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Col 3.17). 

3. El reino de Dios es una causa 

El Señor Jesús nos enseñó a orar
“Venga tu reino”, y definió ese reino en términos de ser hecha la voluntad de Dios “como en el cielo, así también en la tierra” (Mt 6.10). 
¿Cómo es que la humanidad llegará a hacer la voluntad de Dios en esta medida? A través de la conversión al evangelio y el discipulado en él.

Realmente ninguna otra causa en la vida se acerca siquiera a la altura y grandeza de la causa del reino de Dios. Si usted es cristiano, esta es su causa suprema. Si aún no es cristiano, esta causa de todas formas tiene que ver con usted, porque el mensaje del evangelio se dirige a usted y le declara la voluntad de Dios: que se arrepienta de sus pecados confiando en el sacrificio salvador del Señor Jesús y viva en adelante bajo su señorío.

Sugerencias para cultivar una causa

 Por último, es importante que las causas sean constantemente cultivadas. De lo contrario, la pasión se apaga y la causa pierde su valor incluso a nuestros propios ojos. ¡La historia también nos cuenta de causas abandonadas, paralizadas y destruidas!

¿Qué puede hacer para fortalecer su compromiso con una causa?

  1. Ore sobre ello: El contenido más frecuente de sus oraciones le dice a usted cuáles son las cosas que verdaderamente le interesan. 
  2. Infórmese: Lea libros, vea entrevistas, asista a conferencias, etc., que guarden relación con la causa. 
  3. Hable al respecto: Trate de hacer de su causa un tema habitual de conversación. Una manera de afirmar su propio compromiso respecto a algo es comperiendo de ello a otros. 
  4. Involucre a otros: Dé oportunidad para otras personas interesadas puedan participar con usted en su causa. Ninguna causa “más grande que uno mismo” es asunto de una sola persona. 
  5. Proyecte: Tómese a menudo un tiempo para hacer evaluaciones y bosquejar maneras en que puede hacer progresar la causa. Nunca asuma que ya llegó a la meta. 

¿De qué maneras prácticas puede empezar a aplicar estas sugerencias a su familia, trabajo y el reino de Dios?

Fuentes

R.C. Sproul. Can I Have Joy in My Live? (Crucial Questions). Ligonier
M.R. De Haan II. ¿Cómo puedo encontrar satisfacción en mi trabajo? RBC Ministries.
A Cause Greater Than Yourself - In What Sense? En línea: http://bit.ly/acgty

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