Bosquejo básico de Teología de la Comunicación

Lic. Wolfgang Streich Bosquejo de Teología de las Buenas Noticias Ilimitadas: ...



Lic. Wolfgang Streich

Bosquejo de Teología de las Buenas Noticias Ilimitadas:
Una aproximación a BNIL.


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La Teología de las Buenas Noticias trata de comprender a Dios y a la Misión de la Iglesia tomando modelos de comunicación aplicados a la realidad del ser humano del siglo XXI.


El énfasis es que todo lo que tiene que ver con el mensaje de Jesucristo debe comunicar gozo y esperanza formando un conjunto de “Noticias relacionadas con Jesucristo” que modifican la vivencia integral de la persona de manera “Ilimitada”.



No debe confundirse aquí gozo con una vida libre de dificultades. Más bien el cristiano siempre tendrá una actitud de bienestar ante cualquier situación tomándola como una “Buena Noticia Ilimitada” en Cristo Jesús.





El cristiano es visto al mismo tiempo como un “espectador” de las Buenas Noticias.



Pero también un “cronista, reportero o presentador” de las mismas.



BNIL es descripto como una red de “medios de comunicación y de comunicadores”, frente a la sociedad con todos sus valores humanos y su inundación de noticias negativas.





BNIL transmite un mensaje claro y contundente, confrontando la visión que transmiten los demás medios de comunicación.




El enfoque en las Buenas Noticias Ilimitadas está centrado en Jesucristo, la fe y la gracia.





En cierto modo, las Buenas Noticias Ilimitadas son ortodoxas, y sin embargo, pueden ser muy radicales, rompiendo con estilos y tradiciones, buscando nuevas formas de comprender la cosmovisión del ser humano actual y diferentes maneras de transmitir un mensaje claro para el ser humano actual.






Se parte de una premisa: La primera acción de Dios es un acto de comunicación.




Para mostrar de una manera objetiva, se puede analizar Génesis 1:3 

“Entonces dijo Dios”.

Decir, según el diccionario de la RAE, significa:
Manifestar con palabras un pensamiento.



Y esta manifestación no cabe duda que es un acto de comunicación. El emisor es Dios, el cual quiere transmitir un mensaje, que es ese pensamiento transmitido con palabras. El receptor es el universo (mundo, animales, plantas, ser humano…). El código que utiliza es la palabra, que todos conocemos y el canal ese viento divino que aleteaba sobre las aguas. Y este proceso de comunicación se repite a lo largo del capítulo 1 del Génesis en diferentes versículos.



Pero éste no es el único acto comunicativo de Dios. Toda la Sagrada Escritura está salpicada de actos comunicativos de Dios.



Y con quien más se comunica, a quién da las Buenas Noticias Ilimitadas, es al ser humano.





Toda la Escritura es la gran historia de la comunicación de Dios con el ser humano. Es bueno leer la Biblia señalando o subrayando aquellas palabras que tienen que ver con la comunicación, sobre todo el verbo decir, pero también oír, escuchar, responder, replicar, explicar…






Por tanto, se puede decir que la comunicación es una de las características que Dios tiene. Y, entonces, la ciencia que se ocupa de Dios, de sus atributos, características y perfecciones, debería ocuparse también de la comunicación. 




Es una pena es que en los cursos y seminarios de Teología no existe una asignatura que trate de el tema de la comunicación y no se ha enfocado el evangelio como un acto comunicativo de Buenas Noticias Ilimitadas.






Ni siquiera se enseña a los futuros pastores en los seminarios o facultades de teología cómo utilizar los medios de comunicación social en su labor pastoral para poder llegar al ser humano de hoy con el mensaje de Jesucristo.






El término que trataremos de definir es el de Teología de las Buenas Noticias Ilimitadas.




Nadie puede dudar de la comunicación del ser humano y que esta es una forma de relacionarse con Dios y de vivir experiencias diversas entre Dios y el ser humano. Una manera importante de comunicarnos son las “Noticias”.









Desde el punto de vista sociológico, nadie puede negar que en la actualidad nuestra sociedad sea “la sociedad de La Comunicación y de las Noticias”.




Los instrumentos de comunicación nos rodean por doquier y son además un medio de evangelizar insustituible en el mundo de hoy.





Comunicación por excelencia



Cada vez que hablamos de acto comunicador de Dios en la persona de Jesucristo, “la Buena Noticia Ilimitada”,  por supuesto que no se refiere a una "buena noticia" que cualquier periodista o comunicador pueda dar.




Jesús, siendo Dios no se aferró a ese estatus y vino a comunicar el amor de la Triunidad, a nosotros, seres humanos, que nos comunicamos de manera totalmente imperfecta.




Aún la Biblia es un libro transmitido en un medio totalmente imperfecto como el lenguaje humano. Las Sagradas Escrituras son santificadas por la gracia de Dios para servir como su Palabra inspirada y testimonio fiel de Jesucristo y del evangelio.




Las palabras de la Biblia comunican a Jesucristo, el Gran Comunicador quien en la Cruz del Calvario dio su vida como sacrificio expiatorio perfecto, mensaje perfecto e ilimitado para todo aquel que cree en Él, por la fe.



Aunque no podemos ser portadores perfectos de las buenas noticias, ya que aún los mejores teólogos se ven limitados por la propia naturaleza pecaminosa, el Espíritu Santo nos capacita y nos da palabras para comunicar las Buenas Noticias Ilimitadas del "Evangelio de Jesucristo". Es el Proveedor de los dones espirituales para la obra del evangelio y el Guía que lleva constantemente a los cristianos a toda la verdad.





La salvación viene sólo mediante la gracia de Dios y no por obras, y es experimentada por medio de la fe en Jesucristo.





Como nuestro representante y sustituto, Jesús representa a toda la humanidad ante el Padre, proveyendo la perfecta respuesta humana a Dios en nuestro lugar y reconciliando a la humanidad con el Padre. En todos estos puntos se observan actos de Buenas Noticias Ilimitadas.






Resumiendo lo que venimos hablando, Dios en su amor tuvo una permanente intención y acción de transmitir las Buenas Noticias Ilimitadas a la humanidad a través de Jesucristo. El ser humano por sí mismo es un mísero y perdido comunicador por más doctorado en comunicación que tenga.




Sin embargo por la gracia ilimitada de nuestro Dios, se nos concede que a través de Jesús podamos ser Comunicadores transformados por el Espíritu Santo, para transmitir Buenas Noticias Ilimitadas a un mundo que está perdido entre medio de las tinieblas, incomunicado con Dios e incomunicados entre sí mismos.






Jesús nos ha traído el Evangelio, y nosotros por fe en Jesucristo y capacitados por el Espíritu Santo tenemos la posibilidad de poder transmitir este Evangelio Ilimitado, de Jesucristo nuestro Salvador a las demás personas.

Teología de las Buenas Noticias Ilimitadas



¿Qué entendemos por teología?






Una definición sencilla es la que ofrece la Real Academia de la Lengua Española: “Ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones”.





No obstante se puede decir que existen varias disciplinas en este campo ¿Pero es posible hablar de “teología de las Buenas Noticias Ilimitadas”?




La Buena Noticia está en el principio de la creación, y es que la creación es en sí misma Buena Noticia. No es un tema nuevo en el cristianismo, entre otros argumentos porque el cristianismo es una religión de Noticias que pone el énfasis principalmente en la Revelación divina (una forma de Informar), la encarnación (la forma suprema de Informar sobre cómo es Dios) y la Iglesia que Informa en las diversas culturas acerca de las Buenas Noticias de Jesucristo.






En este campo, la teología permite un espacio de reflexión importante, por lo tanto hablar de teología de las Buenas Noticias ilimitadas es legítimo, es justificado y es pertinente porque como proceso de profunda significación y comunión, tiene su punto de origen y culminación en el misterio mismo de la Triunidad.






Podemos entender la teología de las Buenas Noticias Ilimitadas como una reflexión enfocada en la Buena Noticia de Jesucristo, y la manera en que el ser humano puede vivir y transmitir este modelo de comunicación. Desde ya, este acto teológico es humano y puede tener sus imperfecciones al ir interpretándolo.




Sin embargo Las Buenas Noticias son perfectas, ya que se centran en el mensaje de la Cruz. Siempre el capacitador en este modelo teológico es el Espíritu Santo.





La fe y su relación con la revelación son las claves fundamentales de esta dimensión. Toda la Biblia puede leerse como la historia del diálogo entre Dios y los hombres y de los hombres entre sí, en un continuo esfuerzo por entenderse o en los fracasos de comunicación que regularmente se presentan, y en su superación.






Hay un nuevo camino para acercarnos a Dios desde el ámbito de la Teología de las Buenas Noticias Ilimitadas.



La Teología de las Buenas Noticias Ilimitadas debería ser- imagen y semejanza de la comunicación divina trinitaria. El único modo de entender la sociabilidad humana radicalmente, o sea, su carácter de relación, reside en partir de la esencia una y trina de Dios.




Jesús colocó en práctica los principios básicos de lo que hoy se puede denominar “Teología de las Buenas Noticias Ilimitadas”.






Desde una visión teológica Jesús “representa la plenitud de las Buenas Noticias”. La predicación, la correcta utilización de la palabra, es el medio efectivo que utilizó Jesús como periodista. Palabras concretas y precisas por medio de las cuales enseñaba y proclamaba la “Buena Nueva del Reino”. Aún más, él mismo se convirtió en “La mayor Buena Noticia” al dar su vida para la redención de la humanidad. Por esto lo podemos llamar a Él como el iniciador de la “Teología de las Buenas Noticias Ilimitadas”.


Aunque esta pequeña introducción al tema no pretende ser sino un pequeño empujón a la reflexión de los teólogos comunicadores, tenemos las puertas abiertas a escuchar diversas posturas sobre el tema. Invitamos a partir de ahora a investigar, a reflexionar y escribir sobre el tema de las Buenas Noticias Ilimitadas.



No esperamos competir con la “teología de la esperanza”, ni con la “teología de la liberación”, ni con otras. Simplemente esto tiene que ver con una acción del pensamiento latinoamericano evangélico, con un énfasis comunicacional. Dios nos bendiga en esta tarea.

Jesucristo: Comunicador de las Buenas Noticias Ilimitadas BNIL

Jesucristo constituye, en su vida humana, además del signo auténtico, el modelo coherente del perfecto comunicador por sus palabras y actuaciones.



Veamos algunos rasgos más resaltantes, que pueden inspirar las tendencias del comportamiento de sus seguidores:

En primer lugar, Jesús manifiesta la importancia de las actitudes vitales profundas para propiciar  la comunicación:

Se sitúa en medio de su pueblo y de su historia, se adapta a su cultura y  lenguajes, en una palabra se encarna con una cercanía vital.

Su lenguaje es directo y situado. 
Parte del lenguaje de la vida cotidiana, sin rebuscadas abstracciones teóricas, y estimula la  reflexión en base a situaciones concretas o parábolas que cristalizan la experiencia común (Lc. 15: 32; 15: 7; Mt. 13: 44).



Pero, aunque inserto en una cultura, interpela a todo hombre que viene a  este mundo (Jn 1: 9). En efecto, a pesar de su cercanía a Israel, trasciende los condicionamientos particulares de su cultura y, hablándole a su propio pueblo, habla también a todos los pueblos de todos los tiempos. Él es capaz de unir al carácter de interpelación personal la apelación a la conciencia de todos y cada uno de los hombres (Jn. 2: 25; 3: 1). Porque Él conoce lo que hay en el interior de cada hombre, y así su palabra viva resuena más allá del espacio y del tiempo.


En segundo lugar, y no obstante el universalismo de su mensaje, Jesús nos recuerda que toda comunicación, en la medida que apunta a la comunión, debe tener siempre como destinatarios preferenciales, a los marginados y débiles.



A través de su amor preferencial, no exclusivo, nos muestra la perspectiva desde la que hay que comprender y realizar la salvación de todos los hombres (Lc. 4: 18; Mt. 5: 3; 12: 48; 13: 55).



Decodificando su mensaje en la evangelización de los pequeños y los pobres, resplandece con nitidez la clave más profunda de su Evangelio:

La misericordia absolutamente gratuita del Padre, que, buscando sólo darse, se dirige con preferencia a los que menos tienen, a los más pequeños y vacíos.

En tercer lugar, al relacionarse y tratar con las personas adopta actitudes respetuosas. Cada persona que entra en su contacto se siente dignificada e invitada a crecer hacia una liberación total: personal, social, escatológica (Mt. 9: 9; Lc. 6: 15; Jn. 7: 37; 8: 15; Lc. 19: 1).

Jesús no trata de adoctrinar, imponiendo creencias, sino más bien busca desideologizar para promover la plena libertad de los hijos de Dios.


Jesús así desideologiza la religión de su pueblo, purificándola de todo elemento opresor y esclavizante, introducido por las elaboraciones teológicas de rabinos y fariseos.



También la libera del formalismo ritual y externo, suscitando el dinamismo de la conciencia para ampliar los horizontes de amor y libertad (Mt. 5: 21; 23: 4; Mr. 2: 27; 7: 15; Lc. 14:1; Jn. 8: 5).


Este sentido crítico le lleva a salvaguardar a las personas sobre las cosas, desvelando los mecanismos de poder, ideológicos, políticos o religiosos, con que se busca instrumentalizar a los hombres y mantener subyugada la conciencia del pueblo (Mt. 22: 21; 20: 25; 21: 31; Mr. 10: 31; Lc. 13: 23).



A veces su crítica se manifiesta con dureza y aun violencia, cuando percibe la violación de la dignidad humana (Jn. 2: 13; Mt. 23: 13; Jn. 2: 17).



Habitualmente adopta una actitud dialógica y estimula la comunicación interpersonal: milagro de Caná (Jn. 2, 1), las conversiones de Nicodemo (Jn. 3: 1) y la Samaritana (Jn. 4: 1), la curación del paralítico en la piscina (Jn. 5: 1), la curación del ciego de nacimiento (Jn. 9: 2).


De esta forma Jesús transforma a los receptores pasivos, acostumbrados a repetir respuestas mecánicas, en perceptores libres, críticos, creadores y, por lo tanto, auténticamente comunicadores.


En cuarto lugar, Jesús es un modelo de audacia y valentía personal en la proclamación de su mensaje, independientemente de la actitud que tiene frente a sus interlocutores, su fuerza proviene de su íntima confianza filial en el Padre, que nunca le deja solo (Jn. 8: 29).

Por la fuerza de su amor al Padre no transa o se acomoda a lo existente, ni se deja frenar por ningún temor, aunque sepa que lo quieren matar (Jn. 7: 14 - 25; 18, 19 - 21).



No teme actuar a la luz pública (Jn. 11: 6 - 10).
 Expulsa a los mercaderes del templo (Jn. 2:13-22).
 Se sitúa más allá de la violencia de este mundo (Jn. 18: 36).
 Ante la muerte, conserva la libertad de quien se sabe Señor de la vida (Hch. 3: 15).


     
En quinto lugar, Jesús sabe seleccionar y utilizar los medios y modos de comunicación más adecuados para cada circunstancia. Por eso lo vemos expresándose a través de aquellas formas de comunicación naturales al hombre:

 Palabras, gestos y actos del hombre.

Recurre también al uso de las Escrituras Sagradas (Lc. 4: 16).


Complementa la expresividad personal de su cuerpo mediante el uso simbólico de cosas naturales (Jn. 9: 6; Mt. 26: 26; Mr. 14: 22; Lc. 24: 30).


Sabe intimar en la comunicación interpersonal (Jn. 3: 1), hablar a un grupo, predicar en la Sinagoga (Mt. 12: 9; 13: 54; Lc. 13: 10; Jn. 18:20) y dirigirse a las muchedumbres abiertas (Mt. 5:1-2; Lc.7: 1; 19: 48; 20: 45).

En sexto lugar, Jesús realiza de modo pleno la meta de toda comunicación, que es conducir a la comunión. No comunica sólo ideas o sentimientos, sino que, a través de sus palabras, se entrega Él mismo como Palabra viva. Su comunicación es "espíritu y vida" (Jn. 6: 63) y se expresa plenamente en el don del Espíritu (Jn. 14: 26).

Por fin, como perfecto comunicador Jesús es también un modelo de perceptor ante los mensajes de su Padre y nos revela la praxis que nos permitirá hacer de nuestra vida un continuo diálogo de alianza filial con Él. Y esta misma actitud de escucha es la que se manifiesta en la acogida y diálogo de todo tipo de personas necesitadas de liberación.





Acepta preguntas sinceras (Jn. 3: 1) y aun capciosas (Lc. 10: 29).
Sabe responder con el silencio (Lc. 23: 9).
Atiende a grandes (Lc. 7: 11; Jn. 3: 1) y pequeños (Lc. 18: 15-17).

No obstante su divina maestría y los muchos signos, su mensaje topó también con el fracaso, debido a la incredulidad del pueblo y de sus parientes, las autoridades políticas y religiosas, y la incomprensión de sus propios discípulos. Tal choque condujo dramáticamente a su muerte.


Bajo este aspecto, el camino de Jesús también es paradigmático para todo evangelizador: la comunicación del Evangelio estará siempre sellada por la Muerte y Resurrección, que necesariamente deberán vivir aquellos que los anuncian. Pero no terminará en la muerte, que ya Jesús venció en la Resurrección.



Desde la Resurrección de Jesús, el desarrollo de la comunidad y la renovación del mundo, de acuerdo con la praxis del Reino de Dios (Misión Integral), son los encargos que sus seguidores asumen como misión para continuarlos y llevarlos a lo largo de la historia como la principal Buena Noticia Ilimitada.




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