¿Por qué involucrarse en la organización vecinal? La iglesia y su responsabilidad social

Existe actualmente un excesivo pesimismo “apocalíptico” con relación a la sociedad. Muchos creye...

Existe actualmente un excesivo pesimismo “apocalíptico” con relación a la sociedad. Muchos creyentes prefieren desentenderse de la realidad social y retirarse a sus templos, pensando que, “total, el mundo va a ir de mal en peor y nadie lo va a remediar”. ¿Es así como Dios espera que pensemos? ¿No debería el evangelio alentarnos a mirar con mayor esperanza y optimismo nuestros barrios y ciudades?

Como el Señor Jesús, no hemos de limitarnos a prometer un cielo a nuestros oyentes, sino que también nos ocuparemos de sus necesidades actuales: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mt 9.35).

Más que salvar “almas”
La definición de la misión cristiana en relación a los problemas sociales llegó a ser un tema confuso en el siglo XX. Entonces, motivado por los malentendidos y desacuerdos, se llevó a cabo en Lausana (1974) un congreso de evangelismo que reunió a líderes de más de 150 países. El diálogo y el estudio franco de las Escrituras condujeron a la redacción del “Pacto de Lausana”,1 que ha ayudado a una comprensión integral de la misión de la iglesia. En el punto donde se expresa sobre la responsabilidad social cristiana, se lee:

“Afirmamos que Dios es tanto el Creador como el Juez de todos los hombres. Por lo tanto, debemos compartir Su preocupación por la justicia y la reconciliación en toda la sociedad humana, y por la liberación de todos los hombres de toda clase de opresión (...) Expresamos además nuestro arrepentimiento, tanto por nuestra negligencia, como por haber concebido, a veces, la evangelización y la preocupación social como cosas que se excluyen mutuamente (...) La salvación que decimos tener, debe transformarnos en la totalidad de nuestras responsabilidades, personales y sociales. La fe sin obras es muerta.”

La misión de la iglesia en el mundo, entonces, no se reduce a liberar a las personas de los males sociales, pero al mismo tiempo va más allá de salvar sus almas. Porque el ser humano no es solo un “alma” flotando en el aire, es un ser integral: físico, psíquico, social y espiritual. La misión de la iglesia necesita ser también integral.

La iglesia como agente de transformación social
En todas las comunidades humanas hay necesidades. Por este motivo, por lo general, los vecinos se acercan unos a otros y se organizan en comisión para trabajar y suplir las falencias y mejorar las condiciones de vida de su comunidad.

Una iglesia que comprende la misión integral tendrá a sus miembros que pertenecen a la comunidad local involucrados en la comisión vecinal. Y en caso que no exista una comisión organizada, los líderes de la iglesia alentarán su formación. Una comisión vecinal efectiva puede lograr mucho en favor de la comunidad en las diferentes áreas. Por ejemplo:

1. Salud: creación de un centro de atención sanitaria más accesible.
2. Educación: la construcción o mejoramiento de una escuela.
3. Seguridad: iluminación de las calles, limpieza de terrenos baldíos y vigilancia nocturna.
4. Economía: creación de mercados y estaciones comerciales comunitarios.

Algunos cristianos sinceros rechazan la idea de una responsabilidad social para la iglesia, argumentando que ”Jesús no vino para ser un reformador social”. En un sentido, ellos tienen razón, Jesús vino para ser nuestro Salvador. Pero, como lo señaló el evangelista Oswald Chambers en su tiempo, no podemos esquivar las consecuencias sociales de nuestra salvación.2

El poder de la iglesia socialmente activa
La influencia de una iglesia que es activa socialmente puede producir, bajo la guía y poder de Dios, una transformación profunda y duradera en su entorno. Este impacto radica en los siguientes fundamentos:

  • La iglesia logra un contacto directo con las personas y familias de la comunidad, así como con sus autoridades civiles y otros agentes.
  • Los miembros de la iglesia desarrollan una mayor empatía con los miembros del vecindario, ya que el trabajo comunitario permite contemplar más concretamente las necesidades presentes.
  • La congregación gana el respeto de la comunidad al evidenciar que “la iglesia del barrio” se preocupa de su bienestar integral.
  • La iglesia obtiene la considerable oportunidad de “encarnar” el evangelio predicado mediante acciones relevantes.
  • Los miembros de la iglesia, como consecuencia de su testimonio evidente, llegan a ser referentes morales y espirituales para la comunidad, especialmente para los más jóvenes.

Finalmente, la iglesia no tiene que convertirse en una comisión vecinal ni dedicarse al trabajo de la comisión vecinal. Lo que hemos venido diciendo es que una iglesia con una perspectiva integral de la misión cristiana tendrá a sus miembros preparados y activos en la vida social de su comunidad. De esta manera estará proclamando al mundo la esperanza del reino de Dios con palabras y acciones concretas.

Fuentes y referencias:
1. Pacto de Lausana, disponible en Lausanne.org/es
2. Citado por Bob Moffitt en el prefacio de su libro Si Jesús fuese alcalde (2009, Ed. Peniel).

Para continuar equipando su ministerio descargue la aplicación de La Fuente y suscríbase

    

Related

Crecimiento 8281685464916823400

Publicar un comentario en la entrada Default Comments

emo-but-icon

item