¡Quién se atreve a madrugar!

Levantarse temprano, un hábito enfocado a la productividad En la Biblia se puede observar que...


Levantarse temprano, un hábito enfocado a la productividad


En la Biblia se puede observar que el hábito de levantarse temprano estuvo presente en varias personas, como por ejemplo:

David: “¡Dios, Dios mío eres tú! ¡De madrugada te buscaré! Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela en tierra seca y árida donde no hay aguas” (Salmo 63.1a RV95).

Moisés: “Y Moisés escribió todas las palabras del Señor. Levantándose muy de mañana, edificó un altar al pie del monte, con doce columnas por las doce tribus de Israel” (Éxodo 24.4 LBLA).

Isaías: “Todo mi ser te desea por las noches; por la mañana mi espíritu te busca” 
(Isaías 26.9a NVI).

Job: “Cuando las fiestas terminaban —a veces después de varios días— Job purificaba a sus hijos. Se levantaba temprano por la mañana y ofrecía una ofrenda quemada por cada uno de ellos, porque pensaba: ‘Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en el corazón’. Esta era una práctica habitual de Job” (Job 1.5 NTV).

Jesús: “En la madrugada, Jesús se levantó y fue a un lugar solitario para orar”
(Marcos 1.35 TLA).

Al parecer, este hábito tiene su razón de ser y su importancia, pero, ¿es aplicable a nuestros días? ¿En qué beneficia a la persona? ¿Cómo comenzar a practicarlo?

¿Levantarse temprano en la actualidad?


“Levantarse temprano implica cambiar varias rutinas importantes, y que son incompatibles muchas veces con la vida social nocturna” —Roberto Doussang

Claramente, en la época de los personajes bíblicos no había vida nocturna como la que tenemos en la actualidad. Es decir, no había alumbrados públicos con energía eléctrica por doquier, medios de comunicación con contenidos programáticos, shopping, eventos, cines o lugares de comidas abiertos hasta altas horas de la noche.

Sin embargo, esta realidad actual no es razón suficiente para no fomentar el cuidado de las horas de sueño, la correcta administración del tiempo y el hábito de comenzar el día desde temprano. Obviamente, se requiere una firme convicción y fuerza de voluntad para establecer rutinas “contracorrientes”, pero a la larga tendrán efectos extraordinarios en varias áreas de la vida.






¿Por qué levantarse temprano?

“Las personas que madrugan son más proactivas en sus proyectos o trabajos, y además son mejores estableciendo objetivos y tomando decisiones” —Christoph Randler


Si bien hay personas que son excepcionalmente creativas durante la noche y pueden escribir, desarrollar ideas, elaborar proyectos, entre otros aspectos, lo cierto es que la mayoría de las personas tienden a funcionar con “todas sus luces” durante el día, para lo cual requieren buenos hábitos equilibrados dentro de su rutina de vida.

El hábito de levantarse temprano aporta cuatro beneficios muy interesantes:
  1. Incrementa el rendimiento, la concentración y la productividad personal.
  2. Incorpora tiempos de quietud, paz y armonía integral a la jornada diaria.
  3. Facilita un equilibrio emocional más apto para lidiar con las diferentes situaciones que se presenten en el día.
  4. Predispone un contexto ideal para reflexionar, meditar, planificar y ejercitarse.


¿Cómo lograr levantarse temprano?

“Lo más probable es que apagues el despertador y te quedes dormido si intentas cambiar tus hábitos drásticamente” —Laura Vanderkam

A fin de evitar una frustración, el hábito de levantarse temprano debe ser incorporado y cultivado “de forma progresiva, paulatina y creciente”, haciendo ajustes pequeños y sistemáticos a la rutina diaria, como por ejemplo:
  1. Hacer ejercicios durante el día, de forma que el cuerpo gaste energías, libere toxinas físicas y emocionales acumuladas. Esto ayudará a que el cuerpo esté predispuesto a un buen descanso durante la noche.
  2. No cenar en gran cantidad y en horas muy cercanas al tiempo de dormir, porque a causa del proceso de digestión el cuerpo no podrá descansar bien.
  3. Tomar un tiempo antes de dormir para aquietar la mente, el cuerpo y las emociones. Desconéctese del televisor, el celular, el email, las redes sociales y otros dispositivos electrónicos.
  4. Utilizar un buen despertador y colocarlo lejos de la cama; de manera que cuando suene, esté obligado a levantarse y evitar la tentación de simplemente apagarlo y continuar durmiendo.
  5. Tratar progresivamente de acostarse más temprano, comience yendo a dormir 10 minutos antes, luego 15 minutos y así sucesivamente. Y de la misma manera, comience a levantarse 10 minutos antes, luego 15 minutos y así sucesivamente.
  6. Establecer una rutina matutina. Es decir, programar bien lo que hará al levantarse de manera que pueda optimizar su tiempo (ejemplo: meditar en la Palabra, orar y encontrarse con su Creador, tomar un baño tranquilo, hacer ejercicios, preparar un buen desayuno, etc.). Bajo ninguna circunstancia deje al azar su tiempo matutino, porque de hacerlo, es muy probable que no perdure el hábito.


“Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti y esperaré” (Salmo 5.3).


Por Emilio Iberbuden
Consultor en liderazgo, desarrollo personal y gerenciamiento organizacional. Estudió Ingeniería Comercial, tiene una Licenciatura en Administración y Gestión Empresarial, otra en Teología y una Maestría en Ciencias Pastorales. Está casado con Claudina y es padre de Nathalie.

Literatura recomendada

  • Laura Vanderkam. Qué hace la gente exitosa antes del desayuno. Editorial Aguilar.
  • David Allen. Organízate con eficacia. Penguin Books / Empresa Activa.
  • Charles H. Spurgeon. De mañana oiré su voz. Editorial Peniel.

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