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El acoso de las fantasías

 La trampa de soñar despiertos y perder contacto con la realidad  Fantasear es una manera de so...


 La trampa de soñar despiertos y perder contacto con la realidad



 Fantasear es una manera de soñar despierto, al dar rienda suelta a su imaginación para escapar de sucesos desagradables (frustraciones, ansiedad, miedo, inseguridad, etc.). 
 Las personas que con mucha frecuencia sueñan despiertas descubren que sus propias creaciones son más atractivas que la realidad. Proverbios 4.23
 Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida La fantasía es la facultad o actividad de imaginarse cosas, especialmente cosas que son imposibles, inexistentes o poco probables.

 Es idealizar la realidad. Suele ocurrir que algún cristiano o incluso líder de la iglesia atraviesa por un viaje -recurrentemente- con su mente a “sueños”. “Espero que Dios me bendiga y gane millones de guaraníes”. La mentalidad del dinero regalado por Dios es contagiosa porque lleva consigo la idea de que el ganador ya no tendrá que trabajar más, sufrir o luchar para obtener esa cosa que supuestamente cambiará su vida y hará que todo sea mejor.

 Ejemplos de fantasías: “Cuando me case las cosas serán mejor…cuando me compre un nuevo vehículo….cuando tenga una nueva iglesia… cuando me mude….cuando (……………) todo será mejor.” O dicen, “Si tan solo…” sucediera. Esto es una fantasía por el hecho de que es poco probable que suceda y el resultado deseado no está basado en la realidad. En muchos casos se da el confundir la fe, o la esperanza con la fantasía. Generalmente la fantasía ocupa un espacio vacío de la mente, cuando algo le agobia o preocupa, y como una forma de escape viene aquel pensamiento recurrente. El factor es que usted está yendo mentalmente por un “viaje” que no tiene que ver con la realidad. Las fantasías aíslan de la realidad a la persona y, en este sentido, son perjudiciales porque llevan al individuo a vivir en un mundo de ensueño, en una vida imaginaria. La fantasía es un mecanismo de defensa en el que la persona se engaña a sí misma, y para protegerse recurre inconscientemente a tácticas mentales para falsificar y distorsionar experiencias e ideas amenazantes (fracasos, frustraciones, limitaciones).

 ¿Qué hacer si estoy viviendo en un mundo de fantasías? ·
 Haga un inventario de lo que su mente está pensando. · No es grave que una persona en alguna ocasión piense en algo inexistente. El problema es cuando sueños inexistentes dan vueltas y vueltas en la cabeza, constantemente. Alguien viviendo en una fantasía puede no darse cuenta del impacto que esto tiene en su vida. ·
 El obrero cristiano que tiene problemas con fantasías recurrentes hará bien en organizar su tiempo y sus pensamientos. Si el tema está fuera de control deberá buscar ayuda con otro ministro o incluso con un psicoterapeuta. Un cristiano que quiere realmente seguir al Señor deberá considerar este como un molesto y peligroso enemigo: la fantasía. ·
 Las fantasías son “como los mosquitos”, parecen poca cosa o hasta inofensivos. Sin embargo, su peligro está en que no nos dejarán en paz, poco a poco irán venciendo nuestras resistencias interiores hasta derrotarnos por cansancio. Esa es su táctica y jamás debemos menospreciarla. ·
 Deshágase de cualquiera cosa que actúa como disparador en la fantasía. No permita que un miembro del sexo opuesto venga a contarle “historias” a solas en ningún caso ya que esto provocará que su mente empiece a volar. ·
 Busque a alguien con quien pueda rendir cuentas en privado. Rendir cuentas ante alguien es una de las mejores garantías contra un fracaso. No hay nada malo en decirle a un buen amigo o quizás a un pastor, "no puedo dejar de pensar en esto; ¿puedo rendir cuentas con usted para mantenerme responsable en esta área débil de mi vida?" ·
 Realice amistades sanas y limite su tiempo a solas. Somos más vulnerables a la fantasía cuando estamos deprimidos y solos. Entonces, trate de mantenerse ocupado con buena lectura cristiana, pasatiempos y otras actividades. Estudie las vidas de los cristianos que han hecho grandes cosas para Dios.
 Póngase metas. Y haga que su pasión principal sea servir a Cristo en cada área de su vida, incluyendo sus pensamientos. ·
 Sobre todo, camine íntimamente con Cristo. Acérquese a Él durante sus luchas y la angustia en vez de “preocuparse por satisfacer los deseos de su fantasía”. · Muchas de las personas que quedan atrapadas por la fantasía tienen ministerios en la iglesia. No disciernen que la fantasía es un síntoma de que algo anda mal en la persona. Hemos sido cread
os para caminar acompañados y el buscar resolver nuestros problemas solos es contrario al plan de Dios ¡No luchemos solos! Unamos nuestros corazones en un mismo espíritu, decididos a no solamente dar pelea, sino a seguir trabajando para que el reino de los cielos continúe avanzando, hasta que las puertas mismas del infierno cedan. Con Cristo, ¡salimos a la realidad! Fuentes consultadas: Apuntes Pastorales N° XXVII – Julio de 2010, “El lado oscuro de la internet”. Larry Schnedler, “Curvas Peligrosas”.

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