Los niños son almas reales, no son "solo niños"

Un día, Dwight y yo estábamos en la carretera haciendo un viaje largo, cuando de repente, Dios ab...

Un día, Dwight y yo estábamos en la carretera haciendo un viaje largo, cuando de repente, Dios abrió nuestros ojos a la importancia del ministerio infantil. Estábamos poniéndonos de acuerdo con unos planes para el ministerio y estábamos orando juntos. Mientras orábamos, Dios me dio una visión:
Vi una multitud de personas corriendo cuesta abajo por una calle muy ancha. Nadie había notado que delante de ellos, había un precipicio en donde la calle desaparecía y había una caída larga. La gente continuaba corriendo hacia el precipicio en donde caían hasta el fondo. En el fondo del precipicio, había un montón de gente lastimada.
Había muchas personas trabajando en el fondo, ayudando a los que estaban lastimados. Vi que había carpas que hacían de hospitales y clínicas médicas. Los doctores y enfermeras traían a la gente a estas carpas donde los ayudaban. Algunos tenían una pierna rota, otros necesitaban más vendajes y unos más, no lo lograban y morían.
Dios me mostró que las diferentes carpas, representaban las diferentes denominaciones. Los doctores eran los pastores y los que ayudaban a los heridos eran los que tenían un ministerio.
Había veces que había 3 personas queriendo ayudar a un herido. Y así, las diferentes denominaciones se peleaban por la gente para llevárselas a sus carpas.
Las personas que corrían en la calle en la parte de arriba, representaron niños. Dios me mostró que había muy pocas personas que estaban ayudando a los niños y advirtiéndoles del precipicio al que se estaban acercando y al que todos estaban cayendo. Todo el ministerio estaba en el fondo del precipicio, ayudando a los heridos. Pero muchos morían, y esas muertes pudieron ser prevenidas, sin mencionar el hecho que el dolor también se pudo haber evitado.
Los huesos rotos y los vendajes representan el dolor causado en las personas antes de que conocieran a Cristo y cambiará sus vidas. Estaba el dolor del divorcio, el dolor de robar una tienda o de ir a prisión. El dolor de casarte mal o el dolor de haber sido sorprendido en varios pecados. Había mucha gente en el ministerio ayudando a estas personas con sus problemas, pero muy poca gente ayudaba a los niños antes de que cayeran al precipicio de estos pecados.
Las ministraciones en el fondo eran emocionantes, porque podías ver cómo alguien estaba al borde de la muerte y otro le administraba reanimación cardiopulmonar o RCP, y en cuestión de minutos, ¡salvaban la vida de alguien! Llegaba la ambulancia con las sirenas sonando y todos podían ver lo que estabas haciendo mientras subes a los heridos y los llevas a la carpa de tu denominación. Pero arriba, trabajando con los niños, cuando evitabas que alguien se cayera, no había alboroto, nadie lo celebraba.
No había ningún sonido y nadie miraba nada especial o asombroso en ello. Sólo hubo una persona que había dejado de correr con la multitud y se detuvo antes de caer.
Así que, Dwight y yo sentimos que nuestros ojos fueron abiertos al ministerio infantil. No era ministrar a niños, era ministrar a seres humanos, espíritus completos con almas. El ministerio infantil se trata de evitar que corran con la multitud hacia un inevitable desastre. Lo único pequeño de los niños, son sus cuerpos y sus carteras. Ellos no diezman en la iglesia, y se miran muy bajitos. Pero son como esponjas, toman muchísima información de cómo “correr” en la vida.
Así que Dwight y yo, decidimos dejar las carpas del fondo del precipicio y subir arriba y comenzar a DETENER a la gente que corría hacia el precipicio. Como había tan pocas personas en el ministerio infantil, parecía importante que nos enfocáramos en ayudar a los que sí estaban en él. Nuestro trabajo ha sido alentar y ayudar a los que están arriba, y trabajar para que se queden allá arriba.
Espero, que con esta visión, Dios haya abierto tus ojos al llamado al ministerio infantil. No tiene nada que ver con el hecho que “des clases”. Tiene que ver con trabajar con almas reales ANTES que caigan en pecado y arruinen sus vidas.
En el ministerio infantil, necesitamos pastores, evangelistas, maestros, cocineros, organizadores, jefes de campañas por Facebook, técnicos en sonido, músicos, artistas y MÁS. Todo lo que tiene el cuerpo de Cristo, lo necesita el ministerio infantil. No sólo buscamos maestros, buscamos y necesitamos la ayuda de TODOS. Necesitamos personas que abran sus ojos y sirvan en el ministerio infantil de por vida. Tomaremos la ayuda de trabajadores temporales, porque la necesitamos desesperadamente. Pero nosotros QUEREMOS adultos que estén comprometidos con el ministerio infantil y que estén comprometidos a ayudar almas reales, gente real ANTES que caigan al precipicio.


Por Kristina Krauss. Del libro “Levántate, guerrero”. Usado con permiso

Para continuar equipando su ministerio descargue la aplicación de La Fuente y suscríbase

    

Related

Escuela Dominical 8689067484443993598

Publicar un comentario en la entrada Default Comments

emo-but-icon

item