El éxito a la manera de Dios

¿Qué clase de éxito deberíamos anhelar los cristianos? ¿Tenemos una visión correcta de lo que sig...

¿Qué clase de éxito deberíamos anhelar los cristianos? ¿Tenemos una visión correcta de lo que significa ser exitoso?

El Dr. Darío Ramírez es pastor, conductor de programas de televisión, docente y consejero en el Instituto Bíblico Asunción (IBA), en Paraguay. Está casado desde hace 22 años con Norma, y tienen 4 hijos. En la siguiente entrevista, nos habla acerca de lo que se considera erróneamente como éxito, en contraste con los valores del Reino de Dios. Y nos explica dos factores que Él considera fundamentales para lograr el éxito a la manera de Dios. 



¿Qué se entiende –común y erróneamente– como éxito hoy en día? 
La mayoría de las personas creen que una vez que uno planifica, busca las estrategias y llega a las metas, sin importar el proceso ni nada más en el proceso, uno puede hablar de éxito. Exitosa, hoy en día, es aquella persona que puede llegar a concretar sus metas, aquel que puede utilizar cualquier medio con tal de llegar a ese fin . También se considera exitoso a los que buscan posicionarse, no solamente él sino su ministerio, su libro, etc., y tener un impacto, una gran influencia. Pero si miramos, notaremos que ese no es el todo del éxito, ni es el éxito a la manera de Dios. Si comenzamos a comparar con los valores el Reino, ahí empezaremos a ver algunas diferencias.

¿Crees que ese concepto de éxito también está extendido entre los cristianos? 
Sí, pero, lastimosamente, no siempre son iguales las cosas del Reino y las cosas del mundo. El mundo premia y aplaude el tipo de éxito que había mencionado, y posiciona a las personas así como exitosas. En las matemáticas del Reino, por ejemplo, hay que perder para ganar. Uno tiene que renunciar a sí mismo para que pueda ganar otras cosas. Uno tiene que dejar de hacer ciertas cosas que uno quiere y cree, para ser de beneficio a otros. En el Reino uno tiene que servir y no ser servido. Parte del éxito en el mundo es llegar a conquistar nuestras metas y que los otros estén a nuestro servicio. Pero en el Reino de los cielos el éxito se da cuando uno puede romper ese paradigma y estar sirviendo a otros. Esa es una persona exitosa según el Reino de los cielos. En el Reino de los cielos, uno tiene que dar para recibir algo mucho mejor. Vemos a una mujer samaritana a quien Jesús le pide agua, sabiendo que ella iba a recibir algo mucho mejor. En el mundo, uno no da sino que quiere sacar algo mejor del otro, en vez de dar lo mejor al otro. Vemos esas diferencias. Decimos que el éxito es llegar a la meta y ser reconocido, ser aplaudido, pero si miramos a Cristo, que es lo central para nosotros, vamos a notar que en realidad Él fue una persona exitosa en el contexto del Reino, porque Él perdió para ganar. Perdió su vida, toda dignidad, para estar con nosotros perdió ese lugar de privilegio que tenía en el cielo, pero ganó el favor de Dios, ganó nuestras almas y le ganó la pulseada a satanás. Cuando uno mira a Jesús colgado en el madero podría decir que no fue una persona exitosa porque había tenido una buena campaña y luego termina su vida de esa forma. Sin embargo nosotros sabemos que fue el más exitoso del mundo porque su acción no llegó a beneficio propio sino que fue de beneficio para toda la humanidad. Entonces, una manera en que puedo medir si soy exitoso es que mis acciones beneficien a un grupo mayor de personas y no precisamente a mí. En el mundo el éxito se da cuando los mayores beneficios vienen para mí y, en un menor grado, a un pequeño grupo de gente. Ahí vemos esas diferencias que hay entre ambos conceptos de éxito.

¿Debe ser objetivo de un cristiano buscar tener éxito o este llega por el camino? 
Creo que sí. Tiene que ser una búsqueda del éxito pero a la manera de Dios, a la manera del Reino y no a nuestra manera. Una cosa es cuando uno dice: “Yo tengo mis sueños y si cumplo mis sueños soy una persona exitosa”. Pero yo creo que la persona exitosa en el Reino es la que sabe cuál es el sueño de Dios para su vida y qué es lo que realmente anhela Dios en su corazón para su vida. Si yo lo cumplo, entonces soy una persona exitosa, sin importar en el ámbito en que trabaje. Por eso para mí es fundamental el tema del llamado. Si Dios me llamó a ser un médico, debo ser consciente de eso y buscar el éxito a la manera de Dios. No para crear beneficios personal, aunque está muy bien que uno tenga una vida digna, pero que mi accionar a través de la medicina, sea beneficioso para un buen grupo de personas. Cuando hablo de ese llamado, puede ser para un carpintero, un albañil, una empleada doméstica, un empresario. El éxito es buscar cumplir el sueño de Dios para mi vida, cumplir con el propósito por el cual fui creado. Pero no es que por el mero hecho de que yo sepa de que Dios me llamó para cierta cosa, el éxito esté garantizado. El éxito se logra mediante dos factores fundamentales: gracia y sudor. Es por la gracia, el favor inmerecido de Dios, que me ayuda a hacer lo que debo hacer y a hacerlo bien. Pero también es por sudor: yo tengo sacrificarme, tengo que negarme a mí mismo, tengo que esforzarme, tengo que quemarme las pestañas. Por ello, intervienen dos cosas: la gracia y el sudor. Todo depende de Dios, pero también todo depende de mí. Hay una frase con respecto a esto, que suelo utilizar: “Para llegar al éxito necesito trabajar como si todo dependiera de mí, pero necesito esperar el éxito como si todo dependiera de Dios”.

¿Tu experiencia personal acerca de lo que significa el éxito? 
Que esté hoy en el ministerio pastoral, lo considero como un éxito. Tengo casi 20 años de ministerio y es por la gracia de Dios y por el trabajo duro. Lo considero un éxito porque la gracia de Dios me ha ayudado a mantenerme fiel al llamado y al ministerio. Por otro lado es el sudor, porque me he esforzado, me he capacitado y he tratado de adquirir las mejores herramientas e instrumentos para desarrollar un trabajo efectivo. Ahí es donde yo veo que para mí el pastorado es una señal de éxito. No tengo una mega iglesia, pero tengo una iglesia a la que estoy sirviendo y acompañando, por gracia y misericordia de Dios. Otra área de éxito yo considero que es mi familia. Sé que fue la voluntad de Dios el casarme con Norma y que el Señor nos diera 4 hijos. El permanecer firmes, fieles al Señor, unidos y tener el mismo entusiasmo y el mismo propósito de servir a Dios, a pesar de todas las cosas que hemos pasado juntos, yo lo considero un éxito. Y como tercera cosa, considero un éxito en mi vida el haber terminado el doctorado. Eso no nació en mí, yo tenía la licenciatura en ciencias de la Comunicación y en teología, pero mi esposa me dijo que era una necesidad y una obligación de mi parte para con la iglesia, el capacitarme más. Retomar los estudios después de 12 años, la edad, los hijos, el dinero, todos esos eran factores en contra, pero aquí otra vez se conjugan la gracia y el sudor. Gracia porque Dios me concedió que me aceptaran en un programa, gracia porque mi familia aceptó mudarse a Buenos Aires, donde seguí los estudios doctorales y gracia porque Dios me proveyó de los fondos económicos para realizar los estudios. Sudor porque me he esforzado, he renunciado a muchas cosas. Y hoy puedo ver la satisfacción de que tengo el título de PHD en filosofía y teología. Fue mi esposa la que más me motivó y me empujó a comenzar y terminar este estudio. Un elemento más que quisiera notar es que me considero una persona exitosa por los amigos que tengo. Otra vez aquí se conjugan gracia y sudor. Gracia porque no merezco esa clase de amigos, pero también sudor porque para mantener los amigos uno tiene que sacrificarse y buscar el tiempo para estar con ellos. Tengo amigos que no merezco, que han estado conmigo y con mi familia de una forma tan especial y única. Nos reunimos a veces una vez a la semana, en ocasiones una vez al mes para compartir. Ahí yo me considero una persona exitosa.

Recordanos algunos pasajes bíblicos o recomendamos algunos materiales para aprender más acerca del éxito…
Recomiendo el libro “Éxito a la manera de Dios”, de Charles Stanley. Otros libros que pueden ayudar son, por ejemplo, son los de Joel Osteen; “El cristiano en un mundo contemporáneo”, de John Stott, recomendaría porque marca una perspectiva muy interesante. Y otro material que a mí me gusta es “El reino al revés”, de James Krabill. Y por último, el mejor modelo que tenemos para buscar el éxito a la manera de Dios es Jesucristo. Él nos da el mejor ejemplo de vida acerca de lo que es el éxito, nos marca el estilo de vida que debemos tener.

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