El camino hacia tu salud financiera

Como administradores de lo que Dios nos provee, debemos aprender a ser fieles con lo que Él nos ha...

Como administradores de lo que Dios nos provee, debemos aprender a ser fieles con lo que Él nos ha encomendado, sea mucho o poco. El reconocerle a Él como dueño de todo y como nuestro proveedor, es el primer paso. Pero necesitamos aprender también, los principios fundamentales para hacer buen uso del dinero. ¿Y dónde están esos principios? En la Palabra de Dios. Y también existen materiales que nos dan herramientas para aprender a cumplir la voluntad de Dios en nuestras vidas, incluida el área de las finanzas, incorporando las enseñanzas bíblicas. Lamentablemente, no son pocos los cristianos que sufren en el área financiera, los mismos problemas que el resto de la sociedad enfrenta.

 ¿Qué pasos debemos dar para cambiar nuestra situación económica? ¿Qué papel tiene la iglesia en esta área? Estos y otros temas conversamos con el reconocido autor y orador internacional Dr. Andrés Panasiuk quien, amablemente nos concedió la siguiente entrevista.
 El Dr. Andrés Panasiuk, es uno de los líderes y conferencistas internacionales más reconocidos en los Estados Unidos y Latinoamérica. Es escritor, maestro y comunicador social. Es el fundador del Instituto para la Cultura Financiera y presidente de Global Freedom Concepts.


Algunos dicen que el cristiano no puede ser pobre, ¿usted qué opina? 
 Yo creo que los cristianos tienen que ser lo que Dios quiere que ellos sean. Cada uno de nosotros hemos sido llamados a cumplir un propósito en la vida. Hay gente que ha sido llamada a ser pastor, otros a ser evangelistas, a ser doctores, abogados. Otros han sido llamados a entregar su vida por el Señor Jesús. Otros han sido llamados a ser empresarios muy grandes y poderosos económicamente o influyentes en el mundo. En 2 Timoteo 4.7- dice que cada uno de nosotros tenemos una carrera que necesitamos correr. Y lo más importante en la vida, yo creo que es poder llegar al final de la carrera y poder decir: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Ahora me espera la corona merecida...”
 El asunto de que todos los cristianos tienen que tener dinero viene a causa de una filosofía mundana denominada “materialismo”, que ha penetrado en la iglesia latinoamericana en los últimos 20 a 25 años, aunque es una filosofía que va y viene. El materialismo responde a la pregunta: “¿Qué es la verdad?”, diciendo: “La verdad es lo que puedo tocar”.
 Es interesante notar que tanto el capitalismo como el comunismo, los dos tienen raíces filosóficas en el materialismo porque piensan que las cosas materiales nos van a hacer la vida mejor. Cuando Jesucristo dijo claramente que “La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. Entonces tienes que ser lo que Dios quiere que tú seas: rico, pobre, alto, bajo, gordo, flaco… lo que Dios quiere que seas.

¿Qué dice el manejo del dinero acerca de nuestro ser interior? 
 Hay una fuerte relación entre quién soy y cómo manejo la plata. “Cómo llego a fin de mes”, que fue el primer libro que escribí, se convirtió en el bestseller que es el día de hoy y después de 13 años se sigue vendiendo porque, tanto en el mundo cristiano como en el mercado general, los libros de finanzas no han descubierto esa conexión entre el ser y el hacer. Cuando comencé a hacer la investigación para este libro, allá a finales de los años 90, descubrí que cuando hablamos de dinero, del manejo de la empresa o de la iglesia, el ser es más importante que el hacer. Porque quién soy yo, determina cómo yo pienso; cómo yo pienso determina cómo tomo decisiones; y cómo tomo decisiones económicas determina mi éxito o mi fracaso. Si soy paciente, voy a aprender a decir “No”. Voy a vivir lo que se llama gratificación diferida. Significa que voy a decir “No” a las cosas ahora, para estar mejor en el futuro. Que en vez de “compre ahora y pague después”, voy a aprender a ahorrar ahora y comprar después. Pero eso solo lo puedo hacer si SOY paciente.
 Cómo tomo las decisiones me lleva por un buen camino o por un mal camino, me hace perder plata o ahorrar plata. Esa es la conexión entre el ser y el manejo del dinero. El ser maneja el hacer.

¿Cuáles son los problemas financieros que más afectan a los cristianos? 
 Lamentablemente, el día de hoy, los cristianos tienen los mismos problemas que los no cristianos. No debería ser así. Llevo un poco más de un millón de kilómetros recorridos en el continente latinoamericano, y me he dado cuenta de que los cristianos tienen los mismos problemas que los no cristianos. La razón es que los cristianos estamos manejando el dinero de la misma manera que lo hace el no cristiano.
 Si yo manejo mi matrimonio como lo maneja cualquier hijo de vecino en mi barrio, pues voy a tener los mismos problemas que tienen ellos. Si yo manejo mi matrimonio con los principios de la Palabra de Dios, va a ser diferente. Si yo crío a mis hijos como dice la Palabra de Dios, va a ser muy diferente de los que crían a sus hijos a la buena de Dios o de los que dejan que la televisión los críe. Lo mismo con el asunto del dinero.
 La razón por la que los creyentes tienen los mismos problemas económicos que los no creyentes es que están manejando el dinero como los no creyentes. Cuando empiecen a manejar el dinero como lo indica la Palabra de Dios, su vida va a cambiar radicalmente.
 En primer lugar, el cristiano va a reconocer que no es el dueño de lo que tiene sino que es un administrador de las cosas que Dios le da. Y eso hace una gran diferencia al momento de encarar las finanzas y al momento de tomar decisiones. Nosotros aprendemos a tener paciencia, a tener perseverancia, a tener orden.
 La gente dice: “Sabes que los latinos somos tan desordenados para los asuntos del dinero”. Y les digo: “Yo sé que los latinos son desordenados cuando hablamos del dinero”. Pero ni tú eres paraguaya, ni yo soy argentino. El día que vinimos a los pies del Señor Jesús, morimos a nuestra naturaleza y vinimos a ser ciudadanos del Reino de Dios. Soy un ciudadano del Reino, que vive en este país, y no me comporto como la gente de este país. Me comporto como un ciudadano del Reino.
 Uno necesita cambiar la forma en que uno piensa si uno quiere dejar de tener los problemas que tiene la gente del mundo. Los creyentes tienen problemas, primordialmente, en la toma de decisiones, en la forma en que están estructurados a nivel de pareja, en el área del orden y en el área de las deudas. Esos son los problemas más comunes.

¿Debe ocuparse la iglesia también de la salud financiera de la congregación? ¿Por qué?  
 Porque es parte de la Gran Comisión. El Señor Jesucristo dijo claramente en la Gran Comisión: “Id y haced discípulos a todas las naciones”. Pero ahí no termina la Gran Comisión. Lamentablemente, muchos pastores y muchas iglesias solo están haciendo la mitad de lo que el Señor Jesucristo nos dijo que hagamos. El pasaje continúa diciendo: “Enseñándoles todas las cosas que yo os he dicho”. Sí alcanzar a la gente para el Señor Jesús, traerlos al conocimiento de Él, a la fe salvadora. Pero una vez que han entrado en el Reino, debemos cumplir la segunda parte de la Gran Comisión, que es: “Enseñándoles todas las cosas”.
 Fíjate que hay como 500 versículos que hablan sobre la fe y otros 500 que hablan sobre la gracia, pero hay más de 2.350 versículos en la Biblia que hablan sobre cómo quiere Dios que manejemos el dinero y las posiciones. El tema del dinero es el más mencionado en el Nuevo Testamento, aparte del amor. El amor es el número uno y el dinero es el tema número dos. Casi todas las parábolas del Reino que nos contó Jesús hablan sobre cuestiones de dinero: El tesoro encontrado, La moneda perdida, hasta la parábola del Hijo Pródigo tiene fuertes connotaciones económicas. Entonces, yo creo que hay algo que Dios nos quiere decir con respecto a este tema, porque si no, no lo mencionaría tanto.
 Nosotros los pastores tenemos la tendencia de pasarle por arriba a todas estas enseñanzas. En primer lugar, porque no nos han enseñado el tema, entonces es difícil para nosotros enseñarlo porque no lo aprendimos. En segundo lugar, porque no nos sentimos cómodos hablando de dinero en la iglesia. Pero, nos sintamos cómodos o no, tenemos que tener el compromiso de enseñar toda la Palabra de Dios.
 Sí hay que hablar de plata, sí hay que hablar de mayordomía, y lo tenemos que hacer porque es un mandato del Señor Jesús. No podemos enseñar solo el 70 o el 80% de lo que Jesucristo enseñó. Debemos de enseñar todo el consejo de la Palabra de Dios. No tenemos salida los pastores, tenemos que estudiar este tema y lo tenemos que enseñar.
 ¿De qué maneras puede hacerlo? Sugerimos implementar un modelo que he visto en Estados Unidos. Una iglesia que se llama North Point Community Church, en el norte de Atlanta, muy famosa. Está liderada por un hermano que se llama Andy Stanley. Él dice que uno tiene que hacer cuatro cosas: modelar, predicar, enseñar y celebrar.

Modelar 
 Uno tiene que modelar la vida que uno quiere que los miembros de la iglesia vivan.
 Con mi esposa, en los años 90, estábamos en 65.000 dólares de deudas, después de 3 años de casados y yo era pastor de una creciente iglesia en Chicago y gerente de una radio muy conocida en EEUU, la radio del Instituto Bíblico Moody. Estábamos absolutamente comprometidos con Jesús y arriesgábamos nuestra vida todos los días en uno de los barrios más violentos del país. Pero yo cuando vi estos temas dije: “No puedo enseñar esto en la iglesia porque no tengo poder moral para pararme detrás del púlpito y enseñar algo que no vivo”. Entramos en un proceso de sanidad y comenzamos a trabajar en nuestras vidas. Y unos 3 o 4 meses después, cuando ya estábamos en camino de la sanidad, empezamos a compartir con la gente de la iglesia lo que estaba ocurriendo con nuestra vida.
 Uno tiene que modelar. El líder tiene que ir adelante. Como cuando entraron en la Tierra Prometida los del pueblo de Israel: Los sacerdotes se tuvieron que mojar los pies en el Jordán para que el Jordán pudiera abrirse y el pueblo pudiese pasar por tierra seca. Entonces, primero, nosotros lo tenemos que modelar.

Predicar 
 No es suficiente predicar de finanzas una vez al año. Está muy bien tener un énfasis una vez al año, pero uno tiene que incorporar principios de mayordomía bíblica dentro de sus mensajes e ir tirándolos a lo largo de todo el año. Así como enseñamos que uno tiene que leer la Biblia y orar todos los días, sin hacer necesariamente un énfasis una vez al año acerca de eso. Lo mismo con este tema, se tiene que meter dentro de la predicación.

Enseñar 
 Le recomiendo a los pastores que, a propósito, metan dentro de las clases bíblicas que tiene la iglesia el tema de finanzas. Dentro del programa de educación de la iglesia, adrede, hay que meter entre 4 y 6 lecciones cada año sobre este tema de la mayordomía.

Celebrar 
 Cuando vemos algo que alguien está haciendo y que lo está haciendo muy bien, debemos celebrarlo. Debemos traerlos hasta la plataforma y decir: “Esto ha pasado con este hermano y estamos tan contentos que lo haya hecho de esta manera”. “Esta hermana está libre de deudas. Vamos a darle gloria a Dios por eso”. O, “aquí tenemos un hermano que ha lanzado su pequeña empresa y le está yendo bien, no tienen ninguna deuda. Y no tuvo que pedir plata prestada al banco, no es esclavo de nadie. Y así es como queremos que nuestros empresarios prosperen en nuestra iglesia, siendo libres”. Entonces, celebrar.
 Cuando vemos que alguien ha hecho un acto de bondad, de generosidad, debemos traerlo a colación. A veces, podemos decir el nombre de los hermanos, a veces ellos no quieren que se los nombre, pero se puede decir: “Tenemos una persona en nuestra iglesia que, a pesar de que tiene un trabajo muy normal, pagó por la construcción de tal obra, o está sosteniendo tres misioneros”. Ese tipo de cosas anima a la gente. Pero si no mostramos las cosas lindas que están pasando en la iglesia, la gente cree que no están pasando, porque nadie las dice. Entonces yo creo que es bien importante el celebrar las cosas.

¿Cuál es, en su opinión, el consejo bíblico más valioso a la hora de hablar de dinero? 
 Si tuviera que comenzar una serie sobre el manejo del dinero en la iglesia, comenzaría explicando quién es Dios, quién soy yo y qué espera Él de mí. Cuando uno tiene una imagen correcta de estas cosas, las cosas se empiezan a poder en su lugar. Probablemente 1 Crónicas 29.11-12 son los versículos fundacionales sobre los que hemos construido el ministerio. El otro sería el Salmo 24.1: “De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan”.
 Hay muchos versículos que hablan sobre el señorío de Dios sobre nuestras vidas. Entender que algún día vamos a dar cuenta de nuestra mayordomía. Por un lado, Dios es el dueño absoluto del universo, Él ha creado el universo y Él es el dueño. Él nunca le pasó la propiedad de nada a los seres humanos, a nadie. Dios se ha quedado con la propiedad de todo y nos ha dado a nosotros la responsabilidad de la administración del mundo en el que vivimos.
 El salmo 8 habla de eso: “todo lo ha puesto bajo nuestros pies”. ¿Para qué? Para que lo administremos apropiadamente. Dios es el dueño, yo soy el administrador y Dios espera que yo sea un administrador fiel de todo lo que Él ha dado, sea mucho o poco.

Dar o no el diezmo, ¿influye en la situación económica del cristiano? 
 No creo en el diezmo como una fórmula mágica. Pero sí creo que diezmar regularmente reconoce el señorío de Cristo sobre mi vida. Es un vehículo para mostrarle a Dios mi agradecimiento por su misericordia y su gracia hacia mí. Es una forma en que yo le pongo a Él primero. Como en Lucas 16.13 dice que no podemos servir a dos señores. Entonces, cuando yo diezmo – y no solamente diezmo sino también doy ofrendas y soy generoso, pero especialmente el diezmo– cuando tomo una porción de lo que Dios me da y se lo entrego a Él de vuelta, estoy reconociendo públicamente y también en mi corazón, que Él es el Señor. Ese acto tiene un impacto sobre el resto de mi vida económica.
 Yo no sé cómo es que funciona eso. No estoy muy seguro, y eso que vengo enseñando estos temas por más de 20 años. Como tampoco estoy seguro cómo es que la sangre derramada hace más de dos mil años atrás, me limpia de todo pecado el día de hoy. Pero sabes qué, así funciona.
 Hay algo en el asunto de dar el diezmo de forma regular, que impacta en mi vida económica. No es que siempre recibo más plata, a veces recibo más gracia. A veces, por ejemplo, hay un gasto que tenía que hacer y de pronto se soluciona y ya no lo tengo que hacer, o ahorro dinero por algún otro lado. O me llega plata que no estaba esperando. Porque Dios es fiel conmigo y, cuando yo soy fiel con Él, me coloco en un lugar para que Él pueda derramar su gracia y su misericordia conmigo.
 Hay algo en ese asunto. No como un vehículo mágico, sino entendiendo de que es un principio bíblico que funciona de esa manera en el mundo. Cuando yo lo obedezco, las cosas funcionan mucho mejor.

¿Qué es lo primero que hay que hacer para cambiar nuestra situación económica? 
 Yo recomiendo empezar por el ser. La gente que quiere empezar por el hacer se desilusiona o se cae por el camino porque no tiene las herramientas internas para manejar el hacer. Yo recomendaría comprar el libro: “Cómo manejar su dinero” del Dr. Larry Burkett, y si tienes esposa o esposo, hagan juntos este estudios bíblicos que duran 12 semanas. Son buenísimos. Fue el primer estudio bíblico que implementé en mi congregación, en Chicago. Eso es lo primero que yo le digo a una pareja que viene a consejería bíblica y tiene problemas de finanzas. Comenzamos con la Palabra, y una vez que uno tiene en claro cuáles son los principios de la Palabra, uno puede moverse a la parte práctica.
 Tenemos una alianza en el Paraguay, así como en otros países del continente. En Paraguay trabajamos con la Fundación Principios de Vida. Y ellos poseen una serie de estudios bíblicos sobre el tema de finanzas. El estudio bíblico más nuevo se llama “La aventura de navegar juntos”. Es un estudio bíblico para grupos pequeños, acompañado de la práctica.
 El ser acompañado por el hacer. Si tienen la oportunidad de abrir un curso así en la iglesia, les va a revolucionar la vida. Empiecen por ahí. Visiten nuestro sitio web www.culturafinanciera.org. Ahí hay muchísimos materiales gratuitos (videos, artículos, formularios, etc.) que pueden ayudarles a manejar el área de las finanzas. Comiencen con el ser y luego muévanse en el hacer. Esos serían los primeros pasos para mejorar en la vida económica.

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