Educación sexual en la Iglesia

 ¿Se enseña en las iglesias acerca de la sexualidad? Si es así, ¿se hace lo suficiente? Teniendo e...

 ¿Se enseña en las iglesias acerca de la sexualidad? Si es así, ¿se hace lo suficiente? Teniendo en cuenta los numerosos problemas en nuestra sociedad en el área de la sexualidad, ¿Está la iglesia ayudando a las personas en este sentido? ¿Cómo debería hacerlo? Acerca de esta temática conversamos con la Dra. Silvia Cinalli, del Ministerio Placeres Perfectos.
Silvia Cinalli es médica sexóloga, reconocida por la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH), máster en estudios teológicos interdisciplinarios y con posgrados en el área de sexología. Su esposo, José Luis Cinalli es pastor de la Iglesia de la Ciudad, en Resistencia, Chaco, Argentina. Además es abogado y con estudios superiores en teología. Ambos son oradores, escritores y conferencistas reconocidos internacionalmente. Están abocados a la educación sexual a través del ministerio “Restauración Sexual” y han escrito numerosos libros relacionados con la temática de sexualidad.


 ¿Debe hablarse de sexualidad en la iglesia? Si es así, ¿de qué maneras? 
De hecho, el tema se aborda porque cada vez que hablamos de hombre, mujer, de familia, de crianza de los hijos, etc.; tocamos distintas aristas de la sexualidad. Un error muy frecuente es asumir que sexualidad se refiere a intimidad y relaciones sexuales. Eso solo es una parte. La sexualidad es mucho más abarcativa. Si tenemos en cuenta la amplitud del tema, en todos lados se aborda. El problema es que se hace desde esa óptica en general, pero sistemáticamente no se profundiza ni se incluye la intimidad sexual como área de enseñanza-aprendizaje. Ese es nuestro error. Hoy se sabe que la sexualidad es una construcción social y, aun sabiendo esto, los cristianos no enseñamos conforme al plan de Dios para la sexualidad. El silencio en este sentido crea muchas dudas, temores y disfunciones sexuales.

¿De qué formas puede ser la iglesia un lugar de ayuda a las personas que luchan con problemas en el área de su sexualidad? 
En la iglesia se debe proclamar el mensaje de la cruz: Cristo vino, murió y resucitó para saldar la deuda que teníamos con el Padre. Nos hizo verdaderamente libres y esta buena noticia incluye la sexualidad. Cuando Cristo nos redimió fue una obra completa que incluye nuestro espíritu, nuestra alma y también nuestro cuerpo. Solo que como cristianos nos ocupamos mucho más del alma y el espíritu que de la administración de nuestro cuerpo, pero eso no es bíblico.

¿Es el pastor la persona más adecuada para brindar consejería a estas personas? 
Algo muy llamativo que siempre destacamos es lo siguiente: cuando una persona comienza su preparación ministerial en algún seminario, recibirá mucha información. Aprenderá hermenéutica, homilética, religiones comparadas, griego, hebreo, historia del cristianismo, etc., pero no instrucción en sexualidad. Ahora bien, cuando esté en función pastoral, difícilmente, hablará griego o hebreo, pero no existirá día en el que no tenga que ministrar de sexualidad. El pan de cada día de todo siervo en la obra es ver problemas en las familias, en los matrimonios, entre padres e hijos, etc. Salimos con mucha información que es buena pero no práctica. Nosotros postulamos que debe existir una materia en los seminarios acerca de sexualidad.

¿Qué preparación o capacitación recomiendan para las personas que van a dedicarse a aconsejar al respecto de los problemas sexuales?
 El deseo de aprender es la primera recomendación que tenemos que hacer. Cuando uno va a abordar este tema tiene que trascender su propia experiencia. Es decir, no puede hablar en base a lo vivido, sino a estudios sistematizados. Nosotros brindamos cursos para aquellos que quieran capacitarse. Son a distancia y aunamos la sexología clínica con la Palabra de Dios para descubrir que la Biblia sigue teniendo la razón.

¿Qué ayuda se le puede brindar a las víctimas de abuso sexual? 
Esta pregunta es muy general y podemos caer en conceptos no aplicables a todos los casos. Todo depende de esa víctima en particular, del tiempo de ocurrencia del hecho, de la repitencia o no del abuso, etc.

¿Qué hacer si el victimario (de abuso sexual) es un miembro de la iglesia? 
Si la situación de abuso es actual, debe denunciarse. La iglesia nunca debe silenciar un abuso. Quien denuncia debe ser preferentemente la madre del menor, pero si ella es cómplice lo debe hacer quien conozca la situación. Se denuncia la presunción, la justicia investigará si ocurrió el hecho o no. Si el abuso ocurrió hace muchos años atrás, pero fue comprobado, lo que sugerimos es que esa persona sea amada en el seno de la iglesia, si ha reconocido su maldad y se ha apartado. Pero con una salvedad: dado su comportamiento, queda inhabilitado para relacionarse con niños, niñas y adolescentes. Esta es una medida de amor para la persona con antecedentes, para que no vaya preso otra vez y, para los niños a fin de evitar nuevas víctimas.

¿Cuál debería ser nuestra actitud si una persona travestida llega a la iglesia? 
Amarla. Es simple. Nosotros tenemos el caso de Benjamín en nuestro sitio web www.placeresperfectos.com.ar, que llegó travestido a la iglesia y hoy es un hermoso siervo del Señor. Pueden ver el video allí. ¿Habló Jesús acerca de la homosexualidad? Los que aprueban la homosexualidad alegan que Jesús nunca mencionó el tema por considerarlo irrelevante. Estas personas están mal informadas. Jesús no vino para abolir las enseñanzas del Antiguo Testamento, él mismo dijo que vino a cumplirlas, Mateo 5:17. La única vez que modificó las leyes del Antiguo Testamento no fue para rebajar sus exigencias sino, para realzarlas. En el Sermón del Monte, elevó a la categoría de adulterio el mirar con lujuria a una mujer que no sea la propia esposa, es decir que estableció la posibilidad de adulterio sin contacto físico, Mateo 5:28. Jesús expresó su postura condenatoria hacia la homosexualidad cuando se refirió al divorcio, Marcos 10:1-12. Estableció con meridiana claridad que el matrimonio debía estar formado por un hombre y una mujer, versículo 6. No dio lugar a otra interpretación. Por lo tanto, decir que Jesús hizo silencio sobre la homosexualidad, es ignorar las Escrituras. Además, Jesús condenó la fornicación. “...Cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera”, Mateo 19:9. La palabra ‘fornicación’ en el original es ‘porneia’, que significa ‘relaciones sexuales fuera del matrimonio’. Fornica el que adultera, el que tiene relaciones sexuales prematrimoniales y fornica también, el que tiene relaciones homosexuales. En Judas 7 se usa la palabra ‘fornicación’ cuando se hace alusión a Sodoma y Gomorra; evidentemente, en referencia a la homosexualidad.

¿Cuál debe ser la actitud de los cristianos ante las leyes en favor de la homosexualidad, el matrimonio igualitario y otras que atenten contra nuestros valores? 
La misma que existió a lo largo de los veinte siglos que lleva la Iglesia. La homosexualidad no es nueva; es más, en la época epistolar era común que los césares se casaran con hombres, así lo relatan historiadores como Tácito. Cuando Pablo habla, no lo hace a la sociedad sino a la Iglesia. Lo mismo hace el apóstol Pedro o Juan. La santidad es para los de la casa, no para los extraños. La Biblia no ha cambiado, Dios no ha cambiado, los requerimientos de santidad no han cambiado; pero no podemos esperar que sea la sociedad la que los abrace porque está dirigida a aquellos que han nacido de nuevo y han sido sellados por el Espíritu.

¿Cómo responder a quienes nos tildan de homofóbicos? 
El término homofobia hace referencia al rechazo, temor, aversión u odio hacia las personas homosexuales. Se calcula que, cada dos días, una persona homosexual es asesinada en el mundo debido a actos violentos vinculados a la homofobia. Amnistía Internacional comunicó que más de 70 países persiguen a los homosexuales (la homosexualidad es delito) y ocho condenan a los homosexuales a la muerte: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Mauritania, algunos estados del norte de Nigeria, Somalia, Sudán y Yemen. Ahora bien, no estar de acuerdo con la práctica de la homosexualidad no es homofobia, sino, una opinión igualmente respetable como cualquier otra. Por lo tanto, no tengas ningún temor ni permitas que te tilden de ‘discriminador’ u ‘homofóbico’ cuando digas que no estás de acuerdo con la unión de personas del mismo sexo. Es simplemente una opinión tan válida como la que tienen ellos. Si no podemos decir que, de acuerdo a los principios bíblicos, consentimos solamente en el matrimonio monogámico y heterosexual, estaríamos siendo nosotros mismos los discriminados. Existe una gran presión social para la aceptación lisa y llana de muchos comportamientos sexuales diferentes a los que manda la Biblia. Es preocupante que no se respete la libertad de expresión ni la libertad religiosa, porque tildar a quienes vivimos conforme a nuestras creencias de homófobos es un insulto, un atropello de proporciones mayúsculas. Es triste el grado de intolerancia. Ya existe el reconocimiento social y legal para los grupos minoritarios, pero parece que no alcanza, ahora (unos pocos) quieren defenestrar, rotular, avergonzar y reprimir a quienes vivimos nuestra fe. Los grupos minoritarios pasaron de ser perseguidos en ser perseguidores. Quizás tanta ira contenida les lleva (no hablamos por todos, sino por los militantes ofensivos) a actuar de ese modo. Pero no podemos cambiar la Biblia ni obedecer lo que nos plazca. Para los cristianos que abrazamos la fe, la sexualidad forma parte del plan de Dios para la humanidad.

¿Qué programas o materiales de capacitación sexual recomiendan para utilizarse en una iglesia? 
Justamente, esa es nuestra tarea. Queremos abordar la temática en las iglesias. Como pastores y profesionales vemos la relevancia y la urgencia. Todos los recursos los ponemos a disposición por medio de nuestro sitio www.placeresperfectos.com.ar, así como lo referido a la campaña internacional TODOS contra el abuso infantil. El libro eje de la campaña lo tienen disponible de modo gratuito en la página, al igual que micros, artículos y pueden suscribirse a nuestro Boletín informativo sin costo alguno.


Campaña Todos contra el abuso 

Este proyecto, que ya está presente en 10 países, está dirigido a niños entre 2 y 9 años. Pretende dar a los niños, herramientas para mejorar su autoestima, fortalecer su carácter y prevenir el abuso sexual, a través del libro “Cuentos que no son cuentos”. Hasta el momento, más de medio de millón de niños ya recibieron su libro. Usted también puede apoyar esta campaña. Para mayor información, visite: www.fundaciondelaciudad.org

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