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Grupos pequeños: Reavivando la comunión, la enseñanza y el crecimiento

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del...

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:19-20

De las modalidades que las iglesias utilizan para su crecimiento, la visión celular es, probablemente, una de las que mayor impulso ha tomado en los últimos años. El Centro Familiar de Adoración (CFA), la iglesia más grande del Paraguay es un claro ejemplo de ello. Fundada hace 25 años y pastoreada por Emilio y Bethania Abreu, ha experimentado un crecimiento notorio a lo largo de los años. En la siguiente entrevista conversamos con uno de sus líderes, el pastor Gustavo Salazar, para conocer más profundamente los objetivos, estructura y desafíos del trabajo con células.


¿Qué es una célula?
Llamamos célula a un grupo de personas que se reúnen en un determinado horario y lugar, para compartir la Palabra del Señor. También para tener un tiempo de compañerismo y, sobre todo, de ayuda y edificación mutua. Creemos que la célula es el punto fuerte de todo lo que es la actividad de la iglesia, donde las personas puedan crecer juntas en el camino del Señor.

¿Por qué se le da ese nombre?
Se le da ese nombre por una analogía del cuerpo humano. Pablo nos habla de que nosotros somos el cuerpo de Cristo y la Palabra de Dios nos compara, diciendo que uno es mano, otro es pie, otro es ojo, haciendo una analogía del cuerpo humano. Sabemos que el cuerpo humano está compuesto de células. Si la célula tiene vida, entonces el cuerpo humano tiene vida; si la célula está muerta, entonces no hay vida. Otros usan otros términos como: grupo pequeño, grupo de vida, grupo de liderazgo, etc. Hay diferentes formas, pero en nuestra iglesia usamos esta palabra para indicar al grupo más pequeño de la iglesia, que tiene vida por sí mismo, y da vida a toda la iglesia.

¿Qué objetivos tienen las células?
El propósito principal es estudiar la Palabra de Dios. Generalmente, el líder, el encargado de célula, es el que lleva el mensaje de la Palabra, comparte algún pensamiento de las Escrituras, y luego también hay tiempo de comunión, de confraternidad, de amistad. Una célula no es muy rígida en su desarrollo, aunque tenemos ciertas partes, ciertos momentos muy importantes, como la consideración de la Palabra de Dios y tener un tiempo juntos. Pero no es tan rígido, ni tan sistemático como para decir que aliena a las personas para hacer esto o lo otro. Es más bien un tiempo de comunión, de confraternidad, amistad, compartir juntos, compartir las cargas y todo eso.
Aquí en la iglesia tenemos lo que denominamos líder de célula, que es el que lleva adelante todo el trabajo de la célula. A veces el líder de célula tiene alguien que le ayuda en las tareas de tomar lista de asistencia, ver quién cumple años, u otras tareas.
También, generalmente el líder tiene la célula en su casa, en la iglesia o en otro lugar que él determine. Hay personas que reciben a la gente en su casa y otro es el que lidera la célula. Son diferentes opciones pero todos tienen el mismo propósito y se manejan de la misma manera.

¿Siguen todas, un mismo programa o cada una se maneja de manera independiente?
Queremos que todas sigan un mismo patrón, un mismo plan de estudio. Tenemos editados varios manuales de células y también varios estudios de células que la gran mayoría de la iglesia los hace sistemáticamente. También publicamos en la revista Somosuno, estudios o resúmenes basados en los mensajes del pastor, que los líderes de células pueden utilizar.
Es muy difícil sistematizar y determinar que todos hagan la misma cosa a la vez, porque algunas células son ya muy antiguas, con muchos años y otras son totalmente nuevas. Entonces, hay una diversidad de criterio, de necesidades. A la persona nueva hay que hablarle de la salvación, de lo que es caminar con el Señor, pero una persona que ya caminó muchos años con Dios, necesita otra cosa… entonces a veces es difícil sistematizar, pero sí tenemos manuales que ayudan al líder a desarrollar su célula. Estos manuales son elaborados aquí en la iglesia. Ahora estamos trabajando con nuevos manuales, queremos sacar una serie de estudios, pero no nos da el tiempo para hacerlo todo junto, entonces salvamos esa situación con lo que publicamos en Somosuno.

¿Cuántas personas tiene cada célula? ¿Hay un límite de integrantes?
No hay un límite. Con el líder más dos personas ya se forma una célula. El requisito es que tienen que permanecer un mes por lo menos juntos, para llamarles células. La continuidad es importante para que sea considerada como célula. Hay células que tienen 20 o 25 personas, todo depende de lo que el líder decida. En algunos casos, cuando ya hay mucha gente, el líder mismo designa a uno de sus discípulos para que se encargue de una parte o ve otra persona que se encargue, de tal manera que no haya mucha gente. El punto principal de la célula es la atención personal del discípulo, entonces si hay demasiada cantidad ya se pierde esa facilidad de atender a la gente.

¿Cómo se organizan las células en cuanto a su membresía? ¿Hay células para hombres, para mujeres, son mixtas…?
En la iglesia tenemos redes, la Red de Hombres, de Mujeres, de Jóvenes y de Niños, etc., como redes principales, y a partir de allí se distribuyen las líneas con las diferentes células que hay. Cada red administra a las personas que están bajo su liderazgo. Por ejemplo, en la red juvenil, que hoy se denomina Red de Avivamiento, está el pastor Herman Juilfs, que tiene unos 12 a 15 discípulos, cada uno de ellos tiene sus células y ellos a su vez se multiplican. Es una red que va extendiéndose y abarcando diferentes zonas, diferentes ámbitos sociales, o sea, no hay una limitante, no podemos decir que es por barrios o por edades, sino que es por afinidad. Si a mí me gusta trabajar con jóvenes de cierta edad, estoy con ellos, o si quiero hacerlo con personas de cierto grupo social, estoy con ellos. No es muy rígido en cuanto a la organización, pero sí mantenemos esa estructura vertical, partiendo desde los pastores principales y bajando hacia las redes, se va transmitiendo la misión, la estrategia, el trabajo, las metas de la iglesia y todo lo que queremos lograr.

¿Cómo inició el trabajo con células en el CFA?
Desde los primeros años de la iglesia, se comenzó con los grupos hogareños, y se trabajó muchos años con esa metodología que trajo el pastor Cho. Después surgió la metodología de Castellano, que a los grupos hogareños los transformó y adaptó más a nuestra cultura latinoamericana. Se hizo una investigación y seguimiento a esta metodología y se vio la manera de implementarla en la iglesia. Fue todo un proceso de cambio que, finalmente, hoy en día lo estamos llevando. Fue una evolución, no fue algo que surgió de la nada sino que fue un proceso de crecimiento, de desarrollo y de comprensión del trabajo que teníamos que hacer. Dios nos dio esa estrategia y aquí estamos.
Creemos que Dios siempre es el que da la estrategia. Los modelos de otros varones de Dios que han implementado estrategias similares siempre son buenos, son ejemplos y nos ayudan a tomar determinaciones. Basado en eso es que el pastor Emilio Abreu empezó a investigar, a orar y a ver cómo podía implementar, y eso se fue adaptando. Con el tiempo, como todo proyecto, se trasforma y se vuelve algo único, por así decirlo, en el sentido de que se adapta al medio, al ambiente, a la situación del país. Por eso, no es que somos seguidores de Castellanos, o de Cho o de quien sea, cada uno tiene su lugar en el reino y tenemos que aprender de ellos.

¿Qué resultados ha traído el trabajar con este método?
El mayor resultado es el crecimiento de la iglesia. Se le dio más oportunidad a las personas para que desarrollen el ministerio que Dios les ha otorgado. Todos sabemos que la Gran Comisión no es una opción, es un mandato, y todos los hijos de Dios tienen que cumplirlo. Lo que hace el trabajo con las células es, justamente, facilitar el cumplimiento de la Gran Comisión. Se les da herramientas básicas, herramientas elementales para que la persona pueda hacer ese trabajo de discipulado. Como dice en Mateo, hay que discipular y enseñar, y Marcos nos habla de predicar.
Esa oportunidad que se le da a la gente, como normalmente decimos: poner las manos en el fuego por la persona, diciéndole: “vos podés hacerlo”, y se le impulsa, se le empuja a hacerlo, ha dado buenos resultados, ha dado crecimiento, un desarrollo extraordinario en todo lo que es la iglesia.
También tenemos que hablar un poco de las desventajas, porque no todas las personas quieren aceptar el reto. Esto involucra trabajo, inversión de tiempo, esfuerzo... y muchas personas no quieren hacer eso, siempre le ven la quinta pata al gato y no logran el resultado que esperamos. Pero, en líneas generales hemos logrado un gran crecimiento, este es el mayor beneficio de todo esto.

¿Tienen contabilizado cuántas células tiene el CFA y cuánta gente hay en ellas?
Tenemos datos estadísticos, hasta el año pasado, por lo menos lo que está en papeles, porque hay muchas cosas que no tenemos por el hecho de que a la gente le cuesta mucho registrarse. Calculamos, según lo que está registrado, que hay unas 1.250 células que están funcionando en las diferentes redes, solamente en la iglesia central, aparte están las iglesias en extensión con sus propias redes y células. El número de personas es difícil de cuantificar, pero tenemos cerca de 10.000 personas registradas, que están asistiendo regularmente.

¿Todos los que están en células son miembros?
Miembros de la iglesia son aquellos que abren su célula y que están establecidos como líderes. Hay muchos que están en células pero no son miembros porque todavía no abrieron su célula. Hay personas que están en el proceso, que de a poquito van entrando, agarrando la estrategia y ordenando su vida para alcanzar ese logro.

¿Cuáles han sido mayores desafíos al trabajar con la visión celular?
El mayor desafío que veo es el compromiso, romper nuestros propios paradigmas. Normalmente, las personas que vienen a la iglesia, están acostumbradas a un modelo de iglesia donde es un miembro pasivo, que no se involucra y simplemente va los días que le toca ir a escuchar la Palabra de Dios. Pero de salir de esa modalidad y pasar a ser a ser miembro de una iglesia que tiene la estrategia celular, hay una gran diferencia. Y necesitamos ahí compromiso.

¿Cómo generar ese compromiso en las personas?
Ese es un trabajo de largo alcance. Primeramente, debemos mostrarle a la persona lo que dice la Palabra acerca de su nueva vida, de su compromiso con el Señor, lo que Dios demanda de ella. Luego tenemos que hacerle ver su realidad y cómo está encarando esa relación con Dios. Una vez que la persona comprende que tiene que romper ese modelo que tiene en la mente, de ser un hijo de Dios pasivo, que no se involucra en la iglesia; recién ahí esa persona puede comprometerse para abrir una célula. Ese proceso lo hacemos en la Escuela de Líderes. Es un estudio de dos años, y la persona que recién conoce al Señor viene a estudiar a esta escuela. Es motivación, mostrarle su posición como hijo de Dios, su nueva identidad, hablarle de que es útil en las manos de Dios…
Es un requisito pasar por la Escuela de Líderes, porque la persona necesita entender bien este compromiso. La Escuela tiene este propósito, no es formar líderes, si bien la meta es que al terminar, la gente pueda abrir su célula, pero no todos asumen ese compromiso. Saben, conocen, pero no lo asumen por A, B o Z motivos. Hay diferentes razones, algunas aceptables, otros no, pero a cada persona se le tiene que caer la ficha para tomar el compromiso. Ese es el mayor desafío del sistema celular, el compromiso.
El compromiso lleva al trabajo, porque trabajar con gente demanda tiempo. Tenés que estar con las personas, tenés que prepararte, hacer seguimiento. El pastor mismo tiene que dedicar mucho tiempo para relacionarse con los líderes, porque si él no hace ese trabajo de relacionamiento con sus líderes, de guiarles en el proceso, en la estrategia, ellos no van a saber hacerlo.

¿Todos pueden ser líderes? ¿Todos deben serlo?
Todos deben ser líderes porque la Gran Comisión es para todos, no solamente para los apóstoles, para los maestros, los pastores, sino para todos. Este es un mandamiento universal, para todos los que han recibido al Señor como su salvador. ¿Cómo lo van a hacer? Ahí ya tenemos la diversidad.
El papá y la mamá son líderes de sus hijos, tienen que educarles, prepararles; el jefe en la oficina tiene que dirigir a su equipo. Y en la iglesia es de la misma manera, cada persona tiene que discipular. Qué estrategia utiliza, es otro asunto. Pero debe ser un líder, porque la Gran Comisión es para todos y todos pueden ser también porque Dios dotó al hombre de la capacidad de ser líder. Como dice en Génesis 1. 26-28. Dios dio al hombre esa capacidad innata de liderar, de enseñorear. Que una persona asuma o no ese liderazgo ya es una cuestión personal, pero yo creo que todos pueden ser líderes. Eso es algo que Dios puso en el corazón del hombre, y el hombre tiene que aprender a desarrollarlo, y más aun cuando conoce a Jesucristo como salvador.
Acá tenemos líderes de 18, 19 años, que están empezando la vida, que quizá no sepan mucho, pero están asumiendo liderazgo, y otros que quizá tengan recién 6 meses de convertidos, pero ya tienen discípulos. También hay ancianos que se están preparando para abrir su célula.
Ser líder es un compromiso de todo hijo de Dios, pero de ahí que todos quieran serlo, es harina de otro costal, es una cuestión personal. Pero el deber y la responsabilidad de ser líderes, es parte de la vida del hijo de Dios.

¿No es un poco peligroso que gente nueva o que viene de ciertos transfondos asuma el liderazgo de una célula?
Es un desafío. Hay ese tipo de situaciones, pero para eso justamente el papel del líder es fundamental. Yo como líder conozco a mis discípulos y sé que ellos a su vez conocen a sus discípulos. Siempre hay una línea de autoridad y siempre hay una supervisión, un control.
Ha ocurrido que gente malintencionada viene y abre una célula, luego empieza a decir cualquier cosa. Pero el Señor siempre pone de manifiesto eso, entonces tratamos de hablar con la persona, hacer un seguimiento, advertir a la gente, para que eso no prospere.
Dios cuida de su rebaño, de su Iglesia. Hacemos los que nos corresponde hacer y lo que nuestras fuerzas nos da, y el resto lo hace el Señor. Dice la Escritura que no hay nada oculto que no ha de ser manifestado y yo creo que Dios mismo saca a luz cuando hay este tipo de problemas. Cuando hay, enseguida llega a oídos de los líderes, de alguna manera. Ahí hacemos las correcciones que deben hacerse.

¿Qué podemos aprender de este modelo de trabajo?
Podemos aprender muchas cosas. Creo que es un modelo de iglesia que lleva a la multiplicación y al crecimiento de una manera acelerada. Podemos aprender también que Dios no tiene límites y que para Él es importante todo tipo de estrategia que se pueda utilizar para el crecimiento de la iglesia. No estoy hablando de la iglesia como ente social o como institución sino que hablo de la extensión del Reino de Dios, porque nuestro objetivo es extender el Reino de Dios sobre la Tierra. Compartir la buena noticia que es que en Jesús tenemos la salvación, ese es el punto principal. Y esta estrategia lo que hace es acelerar ese propósito, no solo desde el púlpito, desde la predicación del domingo se hace el trabajo sino que cada persona, donde está hace el trabajo y tiene un soporte en su iglesia y en otras personas para hacer ese trabajo de una manera efectiva para cumplir con la Gran Comisión.
Yo creo que de todas las estrategias que tenemos, por lo menos de lo que yo conozco, es una de las más efectivas. No voy a decir que es perfecta, porque no hay nada perfecto.
Yo antes estaba al frente de una iglesia como pastor principal, y creo que el sueño de todo pastor es tener una iglesia grande y que impacte a su ciudad. Los pastores tienen que considerar que esta estrategia puede ayudarles a alcanzar esta meta. No es la única, no voy a decir que es la solución a sus problemas porque no es así, pero es una buena estrategia que puede ayudarles.
Otra cosa que quiero señalar es que entender y conocer bien lo que es la estrategia de células, toma su tiempo. A veces, los líderes y pastores quieren ver ya en un año los resultados, las multitudes, y a veces no ocurre así, a veces tienen que pasar años hasta ver los resultados. Tenemos que ser un poco flexibles y saber lo que Dios está haciendo, considerar las cosas buenas que se hacen, considerar también los errores, porque de los errores se aprende mucho, tratar de no cometer los errores que otros han cometido, y no señalar los errores como una limitación para poner en práctica en su iglesia, porque a veces hacemos eso. Vemos los errores y decimos: No, esto no se puede implementar, porque tiene este error. Y no es así, tenemos que aprender de esos errores para mejorar.

Sugerencias para pastores que quieran implementar la visión celular en sus congregaciones
Una cosa que sí les voy a decir con el corazón en la mano es que esto demanda trabajo. El pastor que quiera introducirse en la estrategia celular va a tener que trabajar mucho, pero con la ventaja de que va a ver el resultado de crecimiento y multiplicación en su iglesia. Con el tiempo, él lo va a notar. Quizá tome un año, aunque a veces sucede rápido, pero sí va a ver los resultados.
Que piensen bien, que analicen los resultados y que miren a las iglesias que han crecido con esta estrategia, que comparen iglesias tradicionales con las iglesias que tienen la estrategia celular y vean el crecimiento, el impacto, todo eso. Y que saquen sus deducciones y se animen a trabajar.
Es una herramienta más. No es la única, no es la perfecta, pero es una herramienta que, si saben trabajar con ella, puede lograr mucho.
Nosotros estamos a disposición para trasmitirles nuestro conocimiento y experiencia. El corazón del pastor Emilio Abreu es que no haya una sola, por así decirlo, iglesia grande, que haya varias, sean de la iglesia menonita, bautista, presbiteriana, lo que sea, pero que crezcan, porque finalmente lo que queremos es extender el Reino de Dios en Paraguay y en las naciones. Queremos que del Paraguay salga el avivamiento para el mundo y si todos tenemos esta mirada, esta fe y anhelo en nuestro corazón, creo que podemos lograrlo.

Acerca del entrevistado

Gustavo Adolfo Salazar (gsalazar@cfa.org.py) está casado con Noemí y tiene 4 hijos y 2 nietas. Lleva 25 años en el servicio a Dios. Desde hace 3 años está como director general del área educativa del Centro Familiar de Adoración, que incluye la Escuela de Líderes, la Escuela Vocacional y la Escuela de Ministerio. Trabajó como decano académico y como docente en el Instituto Bíblico de las Asambleas de Dios (ITAD), además pastoreó una iglesia local durante 11 años.


Si usted tiene interés de conocer más acerca de la estrategia de trabajo con células, y de cómo implementarlo en su congregación, puede ponerse en contacto con el Departamento de Misiones del CFA, a cargo de los pastores Julio César y Gladys Ramírez. Correo electrónico: misiones@cfa.org.py

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