Los Hábitos de una Iglesia Saludable

A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa se...

A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Efesios 5:27

El deseo de Dios siempre ha sido mantener a su creación unida a Él. Mantener una amistad constante en donde el espíritu del hombre esté conectado con Dios y la relación sea fluida y sana. Jesús vino a la tierra amando incondicionalmente a cada persona, enseñando de forma verbal y a través de sus hechos. Su objetivo principal era recuperar esa amistad y comunión entre Dios y los hombres.
La Biblia es clara al decir que el pecado ha infectado y enfermado a la humanidad, a la Iglesia. Pero por Gracia la creación puede recuperar una vida saludable a través de Jesucristo. Es por eso que Jesús mientras estaba aquí en la tierra tenía hábitos que testificaban de que él se mantenía saludable en sus emociones, en su relación con el Padre y, por ende, se notaba en su vida física. Jesús practicaba siempre el estar en intima comunión a través de la oración con el Padre, lo adoraba constantemente con palabras, con acciones y con sumisión. Jesucristo es nuestro mayor ejemplo en todo lo que respecta a tener una relación con Dios y vivir una vida cristiana. Al ascender Jesús después de su resurrección, su mayor deleite era ver a sus seguidores que siguieran actuando como él les había enseñado y mandado.

Hoy por hoy, la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo se regocijan al ver a pequeños Cristos en la tierra que están actuando y practicando hábitos que testifican ser una Iglesia saludable. Entre ellos podemos encontrar que en una Iglesia saludable se ven reflejadas estas características: Oración - Arrepentimiento - Renuncia al pecado - Amor - Servicio - Disposición - Entrega - Sumisión a Cristo, entre otras.
A continuación compartimos con ustedes la conversación que tuvimos con distintos pastores sobre los hábitos de una iglesia saludable. Deseamos que esta entrevista le ayude a su congregación a transformar ciertos hábitos que están imposibilitando su desarrollo natural.

Julio Cicorio, juliocicorio@hotmail.com es pastor del Equipo Ministerial de Comunidades Cristianas del Paraguay. Está casado con Sofía Pinus Granovsky, tienen dos hijos Miqueas y Kevin. Junto con su esposa Sofía, son encargados del proyecto "Matrimonios sin Censura" para "Transformando Juntos Paraguay”. Actualmente están pastoreando la Comunidad Cristiana de Lambaré.


1- Para usted, ¿qué características tiene una iglesia saludable?
Entre otras cosas, creo que una de las cosas más importantes es alegrar el corazón de Dios, como congregación y personalmente, y eso es a través de alabanza, adoración, oración y vida íntima con Dios. El segundo aspecto es considerar que toda iglesia es una familia y tiene que estar arraigada en Jesucristo. La iglesia nace a través de la obra de Jesús en la cruz del Calvario. El tercer aspecto es la honra hacia el hermano a través de la comunión, y como dice la Palabra, comunión en el Espíritu. Después la misión sería otro aspecto, el discipulado, hacer discípulos a todas las naciones. Eso implica la proclama, o sea, el kerigma apostólico, de que la persona necesita ser parte del reino de Dios, y una vez que entra a ser parte está la enseñanza o didaché, para parecernos a Jesús en la forma de vivir, aprender a vivir. Y lo último para que sea saludable, el servicio al prójimo, motivado por el amor de Dios, no puede faltar.

2- Cuéntenos acerca de algún hábito de su iglesia, que ha fortalecido a la congregación
Yo veo dos cosas ahí. Lo primero es que hay un fuerte arraigo familiar. La congregación donde estamos es una familia, la gente se siente aceptada, con sentido de pertenencia, somos amigos todas las familias, los matrimonios, y divinamente natural es el proceso de Dios, en una forma tan natural de acercarnos, ser amigos, visitarnos, eso trajo mucho fortalecimiento en la comunión y también en la congregación. El otro aspecto es en el caso específico de los jóvenes. Nos reunimos en nuestra casa, ellos son como si fuesen la extensión de nuestra familia, se sienten aquí acompañados y hacemos mucho énfasis en las enseñanzas del Señor. Esas son las dos cosas que fortalecieron muchísimo.

3-¿Qué áreas considera usted que las iglesias deberían reforzar en pro de tener congregaciones saludables?
Ese punto es importantísimo. Yo creo que tenemos que insistir en la enseñanza, en el discipulado, para que haya un cambio de vida y no un cambio de vida de “religión” como decimos. Ser, y no solamente parecer. Yo pienso que ahí es un compromiso que vivamos familias que sean santas, en su mente, en su cuerpo, juventud santa, que vuelva el respeto hacia los ancianos, la consideración hacia los niños, y así como el Señor nos dijo, que la gente crea por ver la forma en que nosotros vivimos. Pienso que es una tarea de todos y se tendría que reforzar. En nuestro caso específico como Comunidad Lambaré, estamos viendo la necesidad de la iglesia hacia afuera y no tanto hacia adentro porque estamos tan contentos que nos olvidamos de la gente de afuera.



Juan Silverio Verón, jveron@rieder.net.py es pastor de la Iglesia Maranatha, está casado con Elfriede Janz, tienen cuatros hijos y un nieto. Actualmente es Pte. de la Convención Evangélica de Iglesias Paraguayas Hermanos Menonitas. Fue ordenado al ministerio pastoral hace 30 años.


1- Para usted, ¿qué características tiene una iglesia saludable?
En primer lugar debe ser una iglesia que predica la palabra de Dios, que enseña las Escrituras y esta es central en esa congregación. Donde todos los miembros son instruidos y enseñados en la Palabra de Dios. En segundo lugar, que exista una cierta armonía en la congregación, entre todos los miembros. Digo “cierta” armonía porque una armonía completa sería utópico esperar de personas terrenales como somos nosotros. Pero una convivencia pacífica donde los integrantes se sientan cómodos y a gusto de participar, y vean también que van creciendo y desarrollándose en su vida.
También el respeto mutuo que pueda existir dentro de la congregación, que esa iglesia tenga cierta pluralidad de poder aceptar otras ideas y otras personas, y dar participación también a las mujeres en la vida congregacional, no siendo una iglesia solo de varones, donde las mujeres tienen una función relegada. No solamente las mujeres, sino también los jóvenes y los niños tienen una participación activa en la vida de la iglesia.
Una iglesia saludable debe preocuparse de las cuestiones sociales de la congregación. Entiendo que, parafraseando un poco las palabras de Santiago, que dice que la religión verdadera consiste en visitar a las viudas y huérfanos. Entonces yo veo que la iglesia sana debe tener una preocupación por esas personas necesitadas que siempre hay en la congregación, y no solamente en la congregación sino también fuera de ella, de acuerdo a sus posibilidades.
Yo creo que la iglesia saludable no tiene que ver con la cantidad de gente que pueda reunirse. Hoy en día se estila también las mega-iglesias y casi se las toma como paradigmas de la iglesia saludable, y eso no necesariamente es así. El crecimiento numérico de una determinada congregación obedece a muchos otros factores, sociológicos, inclusive. Entonces eso no debe ser el parámetro para decir esta es una iglesia saludable.

2- Cuéntenos acerca de algún hábito de su iglesia, que ha fortalecido a la congregación
Algunas prácticas son el énfasis que damos en el compañerismo, de tener tiempo por lo menos una vez al mes para compartir juntos algunos eventos sociales. También la práctica, de tanto en tanto, de tener vigilias y cadenas de oración de ayuno. Creo que son aspectos que contribuyen al crecimiento espiritual de la congregación.
Acostumbramos de al menos una vez al año tener un retiro espiritual con toda la congregación. Eso ha sido de mucha bendición a través de los años en la vida de la iglesia.

3- ¿Qué áreas considera usted que las iglesias deberían reforzar en pro de tener congregaciones saludables?
En este aspecto quiero referirme un poco a nuestra denominación de Hermanos Menonitas, específicamente. Yo creo que nosotros como denominación hemos dado énfasis a través de los años en la enseñanza, en la educación cristiana, pero en los últimos años nos damos cuenta que hay un aspecto que hemos descuidado. No es que lo hemos ignorado, pero no le habíamos dado tanto énfasis al rol y la importancia que tiene el Espíritu Santo en la vida de la iglesia. Esa es una enseñanza bíblica que en los últimos años estamos tratando de recuperar y recapturar, y dar vigencia a la acción y a la obra del Espíritu Santo en la vida de los creyentes y en la vida de las congregaciones. El dejarse guiar por el Espíritu Santo, la comunión, el compañerismo con el Espíritu Santo. Yo creo que ese es un aspecto que nosotros necesitamos reforzar en nuestras congregaciones.


Jorge Ortigoza jorge@ccaparaguay.org, es pastor de de la iglesia “Casa de Amor”. Está casado con Grazziella Rivarola. Hoy, aparte de todo lo que el ministerio les demanda, están abocados a preparar 3 proyectos; una escuela para padres, un centro de entrenamiento para niños y un centro de salud integral para atender en forma digna y efectiva a personas con todo tipo de trastorno físico, emocional, mental y espiritual.

1- Para usted, ¿qué características tiene una iglesia saludable?
Según lo que he aprendido, una iglesia saludable es una iglesia "dadora". Para mí, el rasgo más evidente de salud de una comunidad es el DAR: Dar amor, dar tiempo, dar ofrendas, primicias, diezmos... y todo esto con GOZO. Creo esto porque uno no puede DAR si no tiene, por lo tanto, el ser "dador" es una evidencia de que estamos llenos; de amor, de fe, de dinero y bienes etc. Por otro lado, podríamos decir que un rasgo de "falta de salud" es el retener, el "pedir", el esperar, el requerir sin haber sembrado, la avaricia y la miseria... no solamente estoy hablando de dinero, sino de todo lo que tenemos y somos.

2- Cuéntenos acerca de algún hábito de su iglesia, que ha fortalecido a la congregación
Justamente este, el de DAR. Hemos aprendido gracias a Dios, que "DAR" es el "Don de Acceder al Reino".. que la vida de Jesús se basó en ello. Si hay algo que me tiene saludablemente orgulloso de nuestra congregación es que estamos en un sincero proceso de aprender a ser "dadores alegres" y prósperos.

3- ¿Qué áreas considera usted que las iglesias deberían reforzar en pro de tener congregaciones saludables?
Otra vez, cambiar la mentalidad de "pedir" por la mentalidad de "DAR". Creo que debemos concentrar nuestros esfuerzos en volvernos personas que damos sin mucha intervención de la matemática humana... damos al que puede y al que no puede devolvernos, y damos generosamente... Solo una congregación "desprendida" de lo material puede tener a Dios como Su Dios y Su guía.


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