El apoyo mutuo perfecciona el liderazgo

Mis amados hermanos, estoy plenamente convencido de que ustedes están llenos de bondad. Conocen esta...

Mis amados hermanos, estoy plenamente convencido de que ustedes están llenos de bondad. Conocen estas cosas tan bien que pueden enseñárselas unos a otros.
Romanos 15:14

Actualmente estamos acostumbrados a que el pastor o el líder realice un chequeo espiritual o un seguimiento en la vidas de sus ovejas. Pero se escucha hablar muy poco de que el pastor está siendo enriquecido y fortalecido mediante charlas compartidas con amigos o consejeros maduros que le orientan hacia la toma de decisiones.

Sabemos que formar parte del ministerio es una tarea que requiere madurez, dedicación y, ante todo, del bálsamo espiritual que Dios mismo transfiere a sus siervos para la sana edificación de los miembros. Es de vital importancia que el ministro sea fortalecido de forma directa mediante una disciplina espiritual (lectura bíblica, devocional). Pero una estrategia que ha producido un efecto edificante en la vida emocional, espiritual y personal de los líderes es el compañerismo que se desarrolla con un colega. Compartir sus alegrías, sus logros y sus preocupaciones ha generado en su interior una confianza plena en Dios y en su hermano, convirtiéndose esto en la certeza de que verdaderamente no está solo.
Es así que hemos visto la importancia de que el ministro encuentre un apoyo con un grupo de personas que lo sostengan, motiven y fortalezcan. La entrevista realizada con el pastor Alvin Neufeld nos abre el panorama de la realidad en que vive un pastor, nos demuestra que, ciertamente, realizar un mentoreo mutuo perfecciona el liderazgo y desarrolla un ministerio eficaz, líderes fortalecidos y miembros satisfechos con lideres sanos y alineados con la Palabra de Dios, pues esto genera un aprendizaje mutuo.
A continuación presentamos la conversación obtenida con el pastor Alvin Neufeld. Confiamos en que será de edificación para el ministro.

¿Cuál es el resultado que ves en las vidas de los pastores que participan en reuniones mensuales de apoyo mutuo?
En primer lugar, cuando se piensa en temas de resultados, se piensa normalmente en ministerios: ¿qué pasa en la iglesia? Quiero decir que nosotros no apuntamos a los resultados dentro de la iglesia, del ministerio, sino primero el resultado en el ministro. ¿Qué quiero decir con eso? Que no solo lo estamos haciendo para su ministerio sino para cuidar al ministro. Y veo que la parte más fuerte es que el ministro, el pastor, el líder tenga un lugar donde pueda conversar abiertamente sobre problemas y situaciones que no puede presentar a los miembros. Siempre tiene un rol de dar y dar y en este grupo no es una cuestión de dar, sino de sentirse a gusto. Un ambiente donde puede expresar sus sentimientos, sus dolores, sus frustraciones y también sus victorias. Así que no necesita mostrar solamente éxitos sino también vamos a hablar de fracasos.

Entonces, no solamente se habla de cosas eclesiales sino también personales.
Nosotros también vamos a tener momentos de pesca, salir con el grupo. Inclusive en este año vamos a tener una reunión en donde va a estar prohibido hablar del ministerio, vamos a hablar solamente de las cosas personales. Pero, entre estas cosas, hemos tenido el historial de vida. Cada uno ha hecho un dibujo de su vida. La historia de vida: de éxitos y fracasos. Qué fue negativo y positivo en la vida, en el pasado. Para hacer una evaluación y después de eso, la pregunta: ¿dónde ves el obrar de Dios en tu vida, tanto durante las experiencias negativas como positivas? Es una manera de compartir en grupo en donde todos aprendemos.

Esto es Mentoreo en grupo ¿cómo funciona, quién dirige, cuántos participan, qué hacen?
Yo estaba haciendo mentoreo con un grupo de personas particularmente, mensualmente. Significa que nos encontramos para hablar sobre: ¿cómo va tu vida personal, tu vida espiritual, tu devocional, tu relación con la iglesia, tus emociones? Y vi que es algo que sirve para aprender uno del otro. Ahora estamos entre seis y, en este caso, yo estoy dirigiendo. La mayoría son pastores menores que yo. Normalmente tenemos (las reuniones) una vez al mes, los días jueves desde las 8 de la mañana y terminamos con un almuerzo. Los participantes recorremos las iglesias, visitamos los lugares y cada uno se siente honrado de recibir la visita de otros pastores. Es una manera de levantar un poco la autoestima y bendecirse mutuamente.

¿Eso quiere decir que ustedes van a visitar la iglesia para un programa, una actividad de la iglesia o van para tener una reunión y evaluar el trabajo de cada uno?
Bueno, eso no tiene nada que ver con una actividad de la iglesia. No participamos con ninguna otra persona sino que es exclusivo entre ese grupo de pastores. A veces también participan las esposas, dependiendo de la ocasión, pero no con otros hermanos. Y no se hace un culto. A veces cantamos, pero es un tiempo de oración, de mate, de tereré, de reflexión bíblica que trae uno del grupo. Y ahí se empieza a compartir: ¿cómo va tu ministerio? Normalmente a la persona a quien le corresponde recibir la visita cuenta la experiencia de su iglesia, cuenta todo lo que hace. Y los demás le bombardeamos con preguntas para que él pueda expresar por qué hace lo que hace y por qué no hace otra cosa.

¿Esto es un mentoreo organizado que se inició a comienzos del año 2011 y corre por 12 sesiones?
Creemos que es apenas un inicio porque ya hay un historial previo de que había un mentoreo personalizado en cuanto a estas personas. En este caso sí hasta fin de año, pero estamos seguros de que seguiremos, posiblemente, ampliando en otras formas. Pero con este grupo, por lo menos, tenemos este año. Creemos que va a funcionar de esta manera.

¿Cuáles son los temas que se tocan primero al visitarse mutuamente?
Bueno, lo primero es un gran saludo. Siempre hay una gran curiosidad por todo lo que se tiene, y cada uno tiene su pregunta: ¿cómo tenés tu iglesia?, ¿cómo va con la escuela dominical, con los jóvenes? Hacemos un devocional y después la persona, el pastor local, expresa su forma de trabajar, si hace visitas, si trabaja con niños o con jóvenes o qué ministerio adicional. Eso es lo que toca y los demás le preguntamos, por ejemplo: ¿cómo haces el crecimiento? o si viene gente nueva, ¿qué haces con ellos?, ¿en qué invertís tu tiempo?, ¿haces visita o la gente viene, cómo hacés?, ¿qué programas te han dado resultados y qué no? Y cuando uno comparte, el otro dice: “A mí me dio esto como resultado” y el otro dice: “A mí no me dio ese resultado”. Es una experiencia compartida.

Entonces, cada mes el grupo de mentoreo se hace en otro lugar, van recorriendo.
Así es, vamos recorriendo. Para dar un ejemplo, en esta semana vamos a tener en el Jardín Botánico, con un asado de almuerzo. En este caso va a ser así, como ya recorrimos las iglesias, va a ser como un enfoque especial de compañerismo, donde vamos a reír juntos, compartir experiencias. Según el plan, vamos a hablar muy poco del tema del ministerio, más bien hablaremos del ministro.

Ya que mencionas los temas, ¿hay un currículum de contenidos, de temas que ustedes tratan de tocar dentro de un año o las reuniones consisten simplemente en compartir?
No hay un curriculum escrito y lo hacemos bastante informal, es ver lo que aprieta en el zapato (por así decirlo). No es un seminario, no es un estudio organizado. Es mentoreo, donde el apoyo emocional y espiritual del ministro es lo que vale. Entonces cada uno pone su agenda ahí, para que pueda compartir lo que no puede compartir en otra parte.

Me imagino que los seis pastores que participan en estos grupos de mentoreo ya han podido aplicar algunas cosas que han aprendido, ¿qué testimonios hay de eso?
En primer lugar, hay que saber que si la persona siente que es apoyada y que es querida en un grupo y no recibe criticas nomás, sino un apoyo, su estado emocional es más alto y, por lo tanto, también su estado espiritual. Y eso tiene efecto: tiene más ánimo para trabajar. Han compartido experiencias concretas de que han aprendido que “me gustó mucho lo que vi de tal iglesia”, “aprendí de esta actividad que están haciendo”. Y entonces lo van practicando. Son experiencias muy lindas, van compartiendo lo que ven el uno del otro. No es tanto por cuestión de leer un libro, sino mirar lo que el otro hace. “Venid y ved”, dice la Biblia, y eso es lo que ocurre.

Así que la ganancia más grande que tiene el que participa de estos grupos es en el área personal, de autoestima, de ánimo para hacer las cosas, y no tanto en el área pastoral o eclesial.
Así mismo es, hay muchos ministros en el mundo que van decayendo, porque viven muy a solas. Entonces, ¿quién cuida de los ministros? Esa es la función de este grupo, que mutuamente nos cuidemos y nos bendigamos y entonces, de hecho, tenemos ministros sanos, iglesias sanas. Entonces, en ese sentido cuidamos al ministro para que él pueda cuidar a la iglesia.

Entonces, ¿el apoyo mutuo perfecciona el liderazgo?
Yo creo que en ese sentido como pastores tenemos un gran déficit. Tenemos mucho que aprender el uno del otro así como entre diferentes denominaciones juntas dentro de una ciudad. Encontrarse como pastores para no contar solamente los éxitos sino para el compañerismo, es muy sanador. Porque el pastor, ¿qué hace con sus emociones?, ¿a quién comparte sus luchas?, ¿a quién comparte sus alegrías sin que él necesite dar algo a la gente?

Un buen porcentaje de pastores tiene una dificultad de abrirse a otros colegas.
Creo que es un problema muy, muy grande. Y muchas veces no es malintencionado sino que es por falta de crear estas oportunidades. También ocurre que el pastor considera que siempre él tiene que dar, y no tiene tiempo para compartir con otros pastores porque siempre hay algún caso que atender. El concepto de ser el “salvador del mundo” quiere entrar más fácilmente cuando uno no tiene un compañerismo con otros pastores. Entonces, hay una necesidad muy grande, especialmente donde los pastores están muy a solas. En muchos casos, cuando algún pastor estaba en dificultades, o un matrimonio yendo abajo, mi gran pregunta era: ¿tenés alguna persona de confianza? y normalmente dicen: “No, no sé con quien compartirlo”. Esto debe crecer en esta relación.

Entiendo que ustedes realizan esto a base de su estructura denominacional. Si hubiera otras iglesias, denominaciones que quisieran intentar hacer estos grupos de mentoreo, visitándose, apoyándose mutuamente, ¿cuál sería el primer paso?, ¿cuál sería tu sugerencia para iniciar este tipo de mentoreo en grupo?
Bueno, hay que hacerlo muy simple, sin pensar en grandes estructuras.
Lo básico es tener un grupo con personas que quieran aprender -porque no todos quieren aprender- y en un ambiente de confianza.
Si ponemos a alguien en el grupo, que no quiere aprender, va a ser muy difícil. Debe ser un grupo de personas voluntarias, que manifiesten: “Sí, yo quiero” y “Estoy dispuesto a aprender el uno del otro”. No se trata de aprender de un maestro, sino que es un aprendizaje mutuo. Y entonces se reúnen y una vez al mes se encuentran, en la mañana o en la noche, de acuerdo al horario. Se encuentran para un almuerzo, para una cena. Porque la Biblia habla de que Jesús se reunía con la gente almorzando, cenando. Normalmente en la cena o en el almuerzo hay mucho compañerismo y risas, y empezando de esa manera, poco a poco, ir formalizando.

¿Crees que para esto podrían utilizarse las estructuras denominacionales regionales que muchas veces se tienen, por ejemplo, en las ciudades o departamentos divididos por regiones?
Categóricamente, cuanto más denominaciones involucradas, mejor todavía. Un grupo muy grande no funciona. Debe ser un grupo limitado, donde se sentirán a gusto para poder compartir el uno al otro. Y eso ayuda muchísimo a que pueda aprender, incluso, de otra dominación, porque cada uno tenemos nuestras fortalezas y nuestras debilidades también.


Acerca del autor
El pastor Alvin Neufeld está casado con Renate, y junto con su esposa tienen tres hijos: Samuel (13), Tania (10) y Marcos (7). En el ministerio lleva trabajando más de 16 años, 6 de los cuales fue presidente de la Convención Menonita a nivel nacional. Contactos: alvinn@tigo.com.py, +595.982.153.291

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