El cuidado pastoral que produce una transformación

El cuidado pastoral es la habilidad de acompañar a las personas a encarar los retos de la vida. Pues...

El cuidado pastoral es la habilidad de acompañar a las personas a encarar los retos de la vida. Pues al enfocarnos en desarrollar un cuidado integro en ellos favorece en la etapa de restauración personal y congregacional. A su vez, crea una atmósfera de confianza en la comunidad. El fin primordial es lograr que los aconsejados maduren, cobren ánimo y fuerzas para llegar a transmitir una verdadera vida abundante.
¿Qué significa cuidar?
Es demostrar un profundo interés y comprensión por la situación que
la persona atraviesa. Es mirar con los ojos de Jesús a las personas, por más que tengan fallas. Charles Traux y Kevin Mitchell señalan tres cualidades que deben manifestar las personas que cuidan de otros, ellas son:

1) Empatía Perfecta
¿Alguna vez ha estado con un amigo por un breve tiempo y se ha dado cuenta de que algo andaba mal? Eso es empatía perfecta - sentir lo que otro siente. Saber que un amigo se duele puede conocerse de muchas maneras: La voz de la persona puede oírse débil y deprimida. Puede tener un rostro sombrío.
2) Afecto No Posesivo
El consejero se debe armonizar para satisfacer sus necesidades personales. Y esas necesidades deben ser satisfechas por otras personas y no por el doliente con quien se está trabajando.
3) Ser Genuino
Este elemento en el cuidar se define mejor como sinceridad. La gente que se duele necesita saber que la persona que les está ayudando es real, sincera. Nuestro modelo de sinceridad es Jesucristo. Él se relacionó con la gente a toda hora, con franqueza y honestidad.

¿Quién es llamado a cuidar?
El ministerio pastoral es más que una función para los ministros ordenados. Es una tarea de todo cristiano. Mientras nos acercamos a Jesús somos capacitados para cumplir el ministerio. La predicación es, por lo tanto, cuidar de las personas.

Tres características de un sermón que cuida:
1. Cuando se percibe que el predicador es un verdadero ser humano. Cuando el predicador está deseoso de compartir su humanidad, su mensaje es más sincero, no demuestra ser mejor que otros, su sencillez motiva al oyente a anhelar eso que él predica.
2. Cuando contesta a cuestiones que la gente se está preguntando. El sermón debe estar basado en la Escritura, pero originado en la necesidad humana. Cuando el predicador es una persona real hablando de una necesidad real, ¡el púlpito está preparado para un encuentro con Dios, cara a cara!
3. Cuando se da a la congregación la oportunidad de participar. ¿Aprenden las personas a través de la actividad? Formar parte de un grupo de estudio bíblico ayuda a obtener discernimiento de las Escrituras.

Libros recomendados:
- Lawrence Crabb. Principios bíblicos del arte de aconsejar. Editorial Clie.
- John MacArthur. La consejería: Como aconsejar bíblicamente. Editorial Caribe.
Fuente:
James E. Hightower. Desde la cuna hasta la tumba. Recopilador/autor Edgar Morales Traductor. Editorial Casa Bautista de Publicaciones

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