La iglesia y su tarea evangelística

Entrevista con el Pastor Emilio Aguero. “La iglesia que no cumple su función evangelística, no just...

Entrevista con el Pastor Emilio Aguero.
“La iglesia que no cumple su función evangelística, no justifica su existencia” Esta cita nos fue compartida por el Pastor Santiago Maldonado en una entrevista en el mes pasado. Esto nos llevó a reflexionar acerca del tema del pastor y su tarea de impulsar el evangelismo en la iglesia local. Para profundizar este tema contactamos con el Pastor Emilio Agüero, quien es pastor y un apasionado evangelísta. El nos comparte de su experiencia de ser un Pastor que se dedica a evangelizar y de las consecuencias para tiene para su iglesia. Emilio enfatiza claramente: “El evangelismo es la parte de la iglesia que está estirando gente hacia adentro, para ser consolidada por el pastor.”


Emilio, eres pastor de una iglesia creciente y eres evangelista de corazón. De acuerdo a tu experiencia, ¿de qué manera se complementan estas dos áreas y qué fruto ha dado a tu iglesia?
Yo empecé como evangelista, es más, mi pasión está en el evangelismo. Pero las cosas se fueron dando y tuve que asumir el pastorado de mi congregación. Aquel grupo que empezó como fruto de un movimiento evangelístico, se consolidó como una iglesia y tuve que verme en la situación de pastorearle a esa gente. De todos modos, el evangelismo era mi pasión número uno y nunca lo dejé. Dios me ha dado la oportunidad de predicar en colegios, universidades, plazas o a través de la televisión; medios de comunicación: revistas, radio y es una manera, lógicamente, de evangelizar. El pastorado tiene que ver con consolidación, afirmación, pacto. El evangelismo es la parte de la iglesia que está estirando gente hacia adentro, para ser consolidada por el pastor.
Yo creo que no todos pueden ser todo. No todos pueden ser pastor, profetas, maestros, pero sí todos podemos ser evangelistas; porque todos fuimos llamados a ser evangelistas. Cuando se habla con un vecino que no conoce a Cristo, se está haciendo obra de evangelista. Por eso, de alguna manera la función del pastor y del evangelista tiene que ir unida sí o sí. Porque el pastor no solamente ama las almas, en el sentido de cuidarlas y restaurarlas, sino que ama las almas que aún no conocen a Cristo. Tal vez un pastor diga: “Yo estoy muy metido en el ministerio, no tengo tiempo para ir afuera”. Pero eso no le quita la oportunidad de formar gente con ese llamado para enviarlos afuera, y una vez que traiga a esa gente a la iglesia, él se encargue de consolidarles.

¿Cómo fue la transición de ser un evangelista del movimiento “Más que Vencedores” a ser pastor?

Las cosas se fueron dando. Yo la verdad que nunca quise ser pastor, te soy sincero. Como dijo el apóstol Pablo: ¡Necesidad me es impuesta! Dios me escogió y ¡ay! de mí si no lo hago. Pero esto empezó más que un centro evangelístico. Nosotros organizamos eventos, testificamos juntamente con hombres de negocios, y todo se fue tornando en una iglesia, en el sentido de que muchos ganados se reunían una vez a la semana para que yo les dé una palabra, y eso fue tornándose en un movimiento eclesiástico. Algunos decían: “Sentimos que sos nuestro pastor, nos sentimos bien contigo, hablás con nosotros, nos das consejería, nos cuidas”. Después ya enseñamos la Biblia, nuestra reunión en vez de una ya eran dos a la semana, y eso fue tornándose hasta que llegó a ser la Iglesia “Más que Vencedores”. Digamos que la iglesia nació sin que yo lo haya buscado.

Pero se nota que hay un fruto y un beneficio muy grande cuando se unen estas dos cosas.

Totalmente, es que no pueden estar separadas. Una iglesia que no es evangelística, su única forma de crecer sería: que los miembros tengan hijos, no hay otra manera. Una iglesia que no es evangelística está llamada a morir, a secarse, a crear dinosaurios en la iglesia de gente de 40 años de creyentes que demuestra que no ama las almas, que es religiosa, que no tiene pasión por lo que Cristo tiene pasión. Algunos pastores me dicen: “Yo tengo calidad y no cantidad”. Pero yo creo que la calidad y la cantidad no pueden estar separadas. Uno puede tener cantidad y no calidad, pero nunca puede tener calidad y no cantidad, porque la calidad hará que se reproduzcan, por el don que tienen. Una iglesia que hace 30 años tiene 40 miembros, a no ser que tenga 40 iglesias aparte de esa, es una iglesia que se ha secado, está muerta aunque parezca viva, justamente porque Cristo nos llamó: “Id y Haced discípulos a todas las naciones”. Hay millones de perdidos. Yo a veces digo: “Mi iglesia tiene 500 miembros”, y me dicen: “Buen número”. Para mí es un malísimo número. 500 es solamente el 0.1% de lo que hay en Asunción; tendría que tener 1.200 miembros. Te imaginas lo mal que estamos, por lo menos yo. Yo prefiero pensar que aún puedo mucho más, antes que decir que estoy feliz porque tengo 500.  Y eso me proyecta a conquistar gente.

En la vida de Pablo vemos al evangelista y al pastor. Pablo tenía una pasión sin fin por alcanzar cada vez más gente para Cristo. Por otro lado, vemos un hombre preocupado por las iglesias fundadas y el crecimiento de los nuevos creyentes. Vemos que esta combinación le dio un crecimiento explosivo a la Iglesia. ¿El pastor de una iglesia, debería ser evangelista?

Yo desafío a mis colegas a que formen un equipo ministerial exclusivamente enfocado al evangelismo, que todo el día planeen cómo ganar las almas, llegar a la gente, impactar la sociedad en todas las áreas y de todas las formas. Esa es una herramienta que hoy en día no podemos más tomar como una opción sino como una necesidad. Yo por lo menos quiero formar un equipo y lo tengo, de evangelistas que van a los colegios, allí hay una necesidad impresionante. Vos te vas a los colegios y les decís: “Te quiero hablar de Cristo” y te dicen: “¡Vení!”. “Quiero hablar de un brujo”, y te dicen: “¡Vení!” Ellos aceptan cualquier persona que les prometa un cambio en la conducta del carácter de la formación de sus alumnos y esto es algo que tenemos que aprovechar. Entonces, un pastor que forme a tres jóvenes apasionados en el evangelismo y les diga: “Lleven una nota a cada colegio del barrio, a cada empresa y díganle que vamos a hablarle de una opción de vida, le vamos a fortalecer en su área espiritual y van a ir a contar su testimonio que salieron de las drogas, del divorcio, de una familia destruida y que Dios restauró sus vidas. ¡Vayan y cuenten!” Yo les aseguro que esa iglesia va a crecer de una manera considerable en poco tiempo.

Hoy día separamos mucho los dones y conceptos que la Biblia nos da. El que es evangelista no es pastor. Allí ya separamos la cosas, como si quisiéramos ser expertos en alguna cosa, ¿o se hace eso por comodidad y conveniencia?

Yo creo que por una falta de discernimiento y revelación en cuanto al Plan de Dios. Y también proviene de esa cultura secular que nos entra. Uno va a una empresa y dice: “Yo solamente atiendo el teléfono, no hago otra cosa, mi función solamente es atender el teléfono”. El otro dice: “Lo mío solamente es hacer café, si encuentro un escritorio sucio ya no es mi función”. Entra un poquito eso de querer delegar y que cada uno cumple una función específica. Pero la Biblia, la cultura del Reino no es así y vamos a mirar nuevamente el ejemplo del apóstol Pablo. Él no era solamente pastor y evangelista. Pablo tenía los cinco ministerios: él era un apóstol, profeta, pastor, evangelista y era un maestro. Básicamente un pastor, como mínimo, es un maestro, porque enseña la Biblia. Un pastor es un evangelista porque tiene constantemente oportunidad para predicar a los no alcanzados.  Y un pastor tiene que estar fortaleciendo a los cristianos. Entonces cumple tres funciones, creo yo.
Por un lado, yo diferencio el don del oficio. Hay gente que dice: “Yo tengo oficio pastoral” -significa que lo mío es lo pastoral-, “pero tengo también don evangelístico” -significa que tiene una gracia para llegar a la gente-, “o tengo un don de maestro, aunque no soy un maestro de la Palabra” -si tengo la capacidad de enseñar y Dios me da gracia a la hora de enseñar. Yo creo que todos, sea apóstol, profeta, evangelista, maestro, pastor, todos tienen, mínimo, dos llamados. En primer lugar, el ministerio que Dios les dio, por ejemplo, el ser pastor o maestro, y el de evangelista, porque todos fuimos llamados a ser evangelistas. Porque si uno dice: “Yo no voy a evangelizar porque no es lo mío”, estamos incumpliendo el llamado básico de Dios que es ir y ganar, y hacer discípulos para el reino de Dios.

Cuáles son las principales características que ves en tu vida que te dicen: Soy un evangelista de todo corazón.

Me di cuenta por los frutos. En primer lugar, me apasionaban; segundo lugar, me daba gracia, me daba cuenta claramente de la gracia que Dios me daba, que a la gente le gustaba escucharme, que le llegaban las palabras. Todo esto es una gracia de Dios, no es un don ni tampoco es mi capacidad, es la gracia de Dios. Y fui confirmado por otro siervo de Dios que me decía: “Veo en vos un llamado evangelístico muy fuerte, veo como Dios te dio gracia en el evangelismo, veo como Dios te ungió, te levanta como un evangelista”. Y lógicamente fluía de manera natural en mí ese don y venían frutos. Cuando todavía no era pastor la gente me decía: “Me gusta cuando Emilio predica”. Me fui a un colegio y le llegaba a la gente que no era creyente, de igual manera otros lo hacían, y tal vez no tenían tanta gracia como yo, y repito y recalco: era la gracia de Dios sobre mi vida, no era yo. Entonces, por esas características, me di cuenta que Dios me llamaba a ser un evangelista. Lo de pastor, lógicamente, también es un llamado de Dios y se dio, aunque admito, que si a mí me vas a decir: “Hacé una sola cosa”, yo diría: “Quiero ser un evangelista”, pero como dijo el apóstol Pablo, Dios me impuso este llamado de pastor, que lo llevo con mucha gratitud, y me da mucha satisfacción ver consolidar  todo aquello que estoy siendo llamado por Dios a ganar.
Le aliento a la gente a que vea el llamado de Dios en sus vidas, a que actúe por fe, porque a veces el mundo también nos dice y nos imparte algunos principios que no son bíblicos. Pablo, por ejemplo, nunca recomendaba o daba soluciones de índole humano, él siempre daba soluciones y principios espirituales para poder llevar adelante las situaciones que tenemos en nuestras vidas. El principio espiritual básico es la fe. Sin fe es imposible agradar a Dios. Entonces, al activar la fe, que es una dependencia total de Dios, estamos diciendo: “No con mis fuerzas sino con la tuya”, y ahí es donde viene el fruto y la cosecha.

Qué haces vos como pastor y qué hacen ustedes como iglesia para alcanzar a las personas para Cristo e incorporarlos al cuerpo de Cristo.

Tenemos programa de televisión hace cuatro temporadas, tenemos revista que se está distribuyendo en 150 puntos de todo el país, hace un año estoy en radio OBEDIRA predicando -es impresionante la gente no creyente que escucha esa radio cristiana. Me he ido a colegios y universidades a predicar intensamente. En un año, yo personalmente prediqué aula por aula, en seis ciudades de todo el país a dieciocho mil jóvenes, tengo contabilizado, aula por aula, me refiero a que no solamente eventos multitudinarios como también hemos tenido: Impacto 2004, Impacto 2005, Santo Verano, Libres, Impacto 2006, que fueron eventos multitudinarios, pero eso paró. Ahora estamos nosotros enfocándonos en la tele y también en un equipo evangelístico. Ahora, por ejemplo, los jóvenes van a evangelizar en los colectivos, hospitales, colegios. Tenemos un formato de una nota estándar que enviamos a distintos colegios y todos nos llaman para que vayamos a dar testimonios. Les ponemos: tenemos charlas con principios cristianos de jóvenes que salieron de las drogas, vicios, de la violencia, de la vagancia para que ustedes a través de este testimonio puedan formar el carácter de sus alumnos. La gente te llama, y cientos por semana y miles por año escuchan la Palabra de Dios. No da abasto después recoger toda esa cosecha; tal vez a algunos se les olvida, pero la Palabra fue sembrada.

Como pastor, ¿cuál es tu forma preferida de llevar a una persona al punto de aceptar a Cristo?

Yo soy una persona absolutamente dependiente de la Palabra de Dios. La salvación no es por religión, no es por obras, ni tampoco es porque uno profese ser cristiano. Según Efesios 1:6, la Biblia dice que Jesús es el que nos acepta a nosotros, no al revés. También en Juan 3 dice Jesús que tenemos que     nacer de nuevo si queremos entrar en el reino de Dios; no dice pertenecer a una iglesia, de católico volverte evangélico, ni al revés, sino que dice: “el que  nace de nuevo”. La Palabra de Dios dice en 1 Pedro 1:23 que somos renacidos por medio de la palabra de Dios. También dice 1 Corintios 1:18., “la palabra de la cruz  es locura a los que se pierden, pero a nosotros es poder de Dios para salvación”, o sea que yo creo que, si una persona no habló de la Palabra de Dios, no habló del arrepentimiento, no habló de la conversión, no habló del nacer de nuevo, no habló del compromiso, justamente dice: “conoce el Señor a los que son suyos y apártese de iniquidad todo aquel que nombre a Cristo”. Yo creo que la Palabra tiene suficiente poder para convencer y convertir a los escogidos, porque bien dice la Biblia: “para el que no cree es locura, pero para el que cree es poder de Dios”. Entonces mi táctica es, y creo que es la bíblica: dar la Palabra de Dios pura, tal cual, sin maquillaje, para que lo tome aquel que Dios ha escogido para salvación y lo rechace aquel que no quiere aceptarlo. Ahora, si la Palabra de Dios no convence al hombre, nada lo hará. Ese es mi criterio. Lógicamente, todo eso se rodea de oración y testimonio de vida. Hay un dicho que dice: “Lo que haces habla tan fuerte que apenas puedo oír lo que dices”. Tiene que ir acompañado mi estilo de vida a mi mensaje, a la dependencia del Espíritu Santo, llevar un mensaje puro, bíblico y eso va a producir verdaderos convertidos. Yo puedo llenar mi iglesia de almas, pero yo quiero llenar mi iglesia de convertidos, de un soldado de Cristo, que está dispuesto a sufrir penalidades por Él, y no que haya venido por una motivación equivocada, para solucionar su problema económico, para solucionar su matrimonio. Todo eso Dios puede solucionar, pero no tiene que ser la motivación para acercarnos a Cristo, tiene que ser la dependencia de un Dios poderoso que juzgará nuestros pecados, y tenemos que arrepentirnos.

Si el evangelismo es tu pasión, ¿cuál es tu foco de enseñanza para llevarle al crecimiento y a la madurez al cristiano?

Cuando la gente viene por primera vez a la iglesia, tenemos un equipo que lo recibe, toma sus datos y esa misma semana le llama a su casa para decirle que estamos dispuestos a escucharle si necesita consejería. Tenemos consejeros preparados, entrenados en las distintas áreas; viene la persona y le hacemos consolidación a través de la consejería. Generalmente son siete consejerías, una vez por semana. En ese lapso de tiempo le afirmamos en la fe y en la decisión que tomó, le invitamos a hacer estudios bíblicos, y un curso que se llama sanidad interior. Durante tres meses le llevamos a una sanidad de su alma por todos los golpes recibidos, un arrepentimiento  sincero y profundo, una liberación y una consolidación en cuanto a su fe en Cristo, qué realmente significa. Ahí ya tenés, entre estudio bíblico, consejería y sanidad interior, tres herramientas sólidas como para que la persona entienda muy bien la decisión que tomó.
Un último desafío para los colegas pastores: Que perseveremos. No es fácil esto, en el sentido de que el enemigo siempre quiere desanimarnos, desmotivarnos, porque a veces trabajamos tanto y uno nota tan poco resultado, o a veces nos esforzamos demasiado. Vemos tan poca gente comprometida, pero tenemos que seguir caminando porque nosotros no fuimos llamados a servir hombres sino a Dios, y Dios es el que nos premiará, el que nos honrará. Y pongamos la mirada, como dice el apóstol Pablo en Colosenses 3:2, la mirada puesta en el cielo y no en la Tierra.



Emilio Agüero es pastor principal de la Iglesia “Más que Vencedores” en Asunción. Está casado con Lilian Medina y tienen un hijo Emilio Daniel. Emilio fue uno de los mejores en artes marcialistas que Paraguay tuvo. Ganó varios títulos a nivel nacional e internacional, elegido el mejor luchador del año por 4 años consecutivos.
Desde pequeño asistía a una iglesia tradicional y la lectura bíblica era parte de su vida, a pesar de ello vivía de manera fluctuante, con altibajos, no alcanzaba tener una relación personal con Dios. Con el tiempo el éxito y los amigos fueron influenciando de manera negativa en sus creencias. Era miembro asistente de una iglesia y su compromiso con Dios lo motivó a que se decidiera testificar de su fe. A los 27 años decidió retirarse del deporte, viendo como una etapa terminada. La confrontación con Dios lo lleva a entregarse para que Dios guiara sus pasos. Lea el testimonio completo del Pastor Emilio en el sitio de su iglesia: www.mqv.org.py/quienessomos/pastores.php

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