Alcanzando a funcionarios públicos con el evangelio

Las experiencias nos demuestran que para alcanzar a las personas de una comunidad o un grupo huma...

Las experiencias nos demuestran que para alcanzar a las personas de una comunidad o un grupo humano, es necesario ir hasta ellos y transmitirles el mensaje de salvación de la forma más sencilla en la que ellos mejor comprenderán. Esta regla también vale para los funcionarios públicos.
En muchos países latinoamericanos el funcionario público trabaja en un ambiente de corrupción y desconfianza. La seguridad laboral no está garantizada, porque depende de los líderes políticos que están de turno. Esta realidad ha llevado a más de uno a aprovecharse de alguna manera de su puesto de trabajo, en el tiempo que le queda.
En medio de esta realidad la organización cristiana llamada “Buen Gobierno” tiene el firme propósito de llevar un mensaje de esperanza a estos funcionarios. El Lic. Máximo Abadíe es director de “Buen Gobierno”
(www.buengobierno.org.py) y nos comenta sus ideales: “La meta o visión de Buen Gobierno es alcanzar a funcionarios públicos de nuestro país con el evangelio, llevándoles el mensaje en el contexto en que ellos están, en el lenguaje en que ellos puedan entender a través de charlas, capacitaciones, devocionales y entrega de materiales cristianos”. Esta es la conversación que tuvimos con él:


¿Cómo se inicia o nace esta organización “Buen Gobierno”?

En el 2003 hemos empezado este trabajo, invitados por un ministro cristiano que en aquel entonces asumió un cargo. Nunca hubo un capellán en una institución pública. Yo era capellán empresarial, pero iniciamos esta obra entregando el devocional “Buena Semilla” y haciendo entrevistas personales. Luego ofrecíamos cursos más específicos, llevamos teatros, y programas. Esto fue hasta el 2006, fue una etapa de mi vida en que yo pasé por una enfermedad muy difícil, pero volví. Fui invitado de vuelta a la función pública, en este caso al Ministerio de Industria y Comercio y al Ministerio de Hacienda. Luego hubo los cambios de ministros y del presidente; en aquel entonces no se llamaba Buen Gobierno, pero cuando hubo esos cambios  políticos necesitábamos estructurar el trabajo que veníamos haciendo. ¿Pero qué nombre ponerle al trabajo que hacíamos? Encontramos el nombre “Buen Gobierno” y el logo que ahora está llevando. Es decir, comienza en el 2003, pero oficialmente en junio del 2008 empezamos a funcionar como organización con el nombre “Buen Gobierno”.

Si pudieras resumir el mensaje de Buen Gobierno en una sola frase ¿cuál sería?

Nuestro mensaje principal es el mensaje de Jesús: “Id y haced discípulos”. Buen Gobierno sostiene eso, y también se basa en el versículo que dice que Jesús no vino para ser servido sino para servir. Esto nos identifica, no descansamos hasta que una persona aprenda los principios cristianos, pero para vivir estos principios debe nacer de nuevo.

¿Cómo trabaja esta organización en el funcionariado público?

Nosotros trabajamos haciendo contactos con las instituciones públicas, previamente vía nota al ministro y a la dirección de Recursos Humanos y ellos a su vez, por nota de vuelta, nos aceptan como institución de capacitación en valores y principios y, por sobre todo, bíblicos para sus funcionarios. A partir de ahí, Buen Gobierno nombra un asesor en cada institución donde estamos trabajando, que sirve de nexo entre ellos y nosotros, y en la cual él se encarga también de coordinar talleres, devocionales, entrega de materiales como el devocionario Buena Semilla, entre otros. Así comienza un trabajo fuerte, ligado al departamento de Recursos Humanos de esa institución gubernamental. Ellos mismos se encargan de convocar a las personas. Aparte de eso tenemos contactos personales con gente en el despacho y además ya tenemos talleres, campamentos, retiros, teatros para la función pública.

¿Cómo es la aceptación de parte de los ministerios del Estado?
¡Sorprendente! Con los cambios políticos que se vienen a veces, uno está preocupado de que si serían aceptados programas cristianos. Sorpresivamente, hoy estamos más que sobrepasados en pedidos por escrito, de las instituciones públicas. Actualmente, estamos en 35 instituciones públicas, con proyecciones ya más de 10, y encima son 45. Nosotros estamos frenando ahora, no porque ellos nos piden, sino por cuestiones estratégicas y de crecimiento, ya que tenemos que consolidarnos primero. Sorprendente es la apertura, porque lo hablamos en un lenguaje no religioso, sino que vamos como una presencia activa, enseñando el amor de Dios, predicando los principios para cambiar sus vidas, la transformación, y realmente hemos sido sorprendidos por el Señor por las puertas abiertas. También estamos preparados para cuando se nos rechace por nuestro mensaje, pero eso está en las manos del Señor.

En la página web de ustedes he leído que hay 250.000 funcionarios públicos. La meta de ustedes es alcanzar a estos funcionarios, ¿cuál es el perfil de un un funcionario público?

Sí, nuestra meta es alcanzar al funcionario público. Actualmente no llegamos a los 250.000, pero estamos llegando por lo menos a 13.000 a través de Buenas Semilla y 7.000 a través de los cursos y 2.000 que son certificados finalmente. El perfil del funcionario público defino como un individuo que vive nombrado esperando ascender, muchas veces son considerados por la sociedad como personas corruptas, son muchas veces manoseados por políticos... Entonces estamos ante personas donde hay mucha inseguridad por un lado, colgados del Estado por otro lado, y nosotros dijimos: “Vamos a sentarnos también en el banquillo de los que les acusan o vamos a ir a llevarles el mensaje que ellos necesitan escuchar o deben escuchar, y juntos buscar una solución permanente para que nuestro país sea afectado”.

¿Cuál es el mayor desafío o mayor dificultad que tiene un funcionario público en su trabajo?

Desde el punto de vista de funcionario, si no cambia la estructura arriba, refiriéndome a la corrupción, sigue en la misma línea, y muchas veces ser honestos en dichos lugares o estar en desacuerdo con el jefe, significa traslado. Por eso es que nosotros llegamos a todos los niveles porque ellos están afectados, y mi preocupación con los funcionarios públicos es que pareciera que ellos viven sin propósito, sin un rumbo fijo, solamente dependiendo de cuándo van a jubilarse e incluso eso se refleja en el servicio que prestan, el desgano, la falta de visión. Entonces, en muchos de nuestros alumnos tratamos de salvarlos de eso, del riesgo de terminar en la monotonía, sin ambiciones. Muchos terminan enfermos, algunos son retirados, jubilados; pero están realmente inservibles en ese momento.

Un ministro, ante esta situación y a este perfil de funcionario público, ¿de qué manera debe enfrentarles?

Hay ministros que se preocupan por su gente, pero hay otros que realmente no tienen esa visión y solamente enfocan su persona en actividades políticas o en relaciones con el Ejecutivo. Vemos que el ministro, personalmente, no enfrenta esto, sino que lo delega al departamento que se llama Bienestar del Personal o Recursos humanos. Un ministro casi no habla con el funcionario público, a no ser que necesite algo específico. En mi experiencia, en lo que yo he visto, no hay esa relación, sino que solamente cumple sus funciones ahí en la altura. Yo no veo que el ministro esté preocupado. Entonces nosotros venimos a cubrir ese vacío que se creó ahí, más todavía en este tiempo donde hay cambios políticos. ¿Quién dice la verdad? Ya que no son escuchados; yo por lo menos veo que no hay esa comunicación entre ministro y funcionarios.

Viendo nuevamente el perfil del funcionario público, ¿cuáles son los temas que ellos más solicitan de ustedes?

Nosotros recibimos sobre autoestima, finanzas, cómo llegar a fin de mes, enfoques de liderazgo, resolución de conflictos, trabajo en equipo... Nos  piden mucho sobre corrupción vs. integridad, y ya dependiendo del auditorio muchas veces ellos nos piden temas específicos: administración efectiva del tiempo o cómo ser líder en un mundo intermedio. Pero lo que más se pide es en el área del ser de la persona, porque muchos tienen problemas y otro tema solicitado es el liderazgo.

Después del trabajo que ustedes ya han hecho por varios años, ¿qué impactos ves, qué influencia ha tenido esto en las personas a las que ustedes han alcanzado?

Institucionalmente lo que vemos en las personas que trabajan directamente con nosotros, a quienes hacemos un seguimiento, es que viven con otra motivación, porque el enfoque viene también apuntando a su familia, su actitud ante todos los desafíos que tienen. También hemos visto personas de este grupo ya agregarse a una iglesia local, porque de los cursos bíblicos sí o sí surge la pregunta después: “¿Dónde me voy?, ¿dónde aprendo?” Entonces ya tenemos varios en la lista que están naciendo, ya entrando a tener una comunión en una iglesia local. Pero especialmente hemos sido invitados para ser referentes en cuestiones de ética, de familia, que normalmente surgen en las instituciones públicas, y vemos un cambio de actitud permanente ahora entre aquellos que son nuestros alumnos. Hay una diferencia, aprendieron algunos principios y valores, por sobre todo que Dios les ama. Sin falta ellos reciben: Buena Semilla, material bíblico, e incluso hemos visto que algunos ascendieron por el hecho de que su jefe les ve más capacitados; les damos certificado, entonces se sienten considerados por Recursos Humanos. Esto tiene un valor agregado para nosotros, de tal forma que hoy en día es tan normal que un funcionario de Buen Gobierno esté hablando con gente, haciendo discipulado, evangelismo o consejería.

¿Cuáles son textos bíblicos con los cuales ustedes se identifican en su trabajo? Porque encontramos textos bíblicos donde Jesús se relaciona con gente de la política.

Sí, nuestro texto base, con el cual nos identificamos es: “Id y haced discípulos, a todas las naciones”, en Mateo 28:19-20 y el otro es Marcos 10:45, que dice: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Y, por supuesto, usamos la frase de Jesús guiando todo tipo de gente en su época: de la clase política, pobre, media. Jesús no rechazó a nadie, y hemos estructurado este programa para llegar a ese tipo de personas. También dentro de la institución hay niveles. Nuestra capacitación está orientada en forma trasversal, estamos preparados para llegar tanto al alto liderazgo como a la limpiadora de la institución. A ninguno de ellos rechazamos, porque Jesús murió por todos, y son los que muchas veces necesitan. Entonces el ministerio de Buen Gobierno es trasversal en ese sentido, y nos identifica la persona de Jesús mismo, quien no buscó por medio de la política influenciar, sino a través del mensaje. Si vamos a recordar a Zaqueo, a los publicanos de aquella época, al recaudador de impuestos, hoy en Tributación somos muy amigos con ellos, enseñamos muchas cosas y nos comparamos un poco con ellos. En Aduanas, por ejemplo, donde el concepto es corrupción, hoy en día nos convocan sus jefes, sus líderes, para que hagan este tipo de programas ahí. Para nosotros es algo que de alguna forma les está llegando a ellos así como Jesús llegó.

Este ministerio que tienen ustedes realmente es algo excepcional. Me imagino que líderes de otros países que estarán leyendo esto o escuchando esto, se preguntarán cómo podrían hacer algo similar. ¿Qué sugerencias tenés para ellos?

Con respecto a eso tengo algunas sugerencias. Justamente dentro de este tiempo estamos yendo a México, invitados por grupos de hermanos de allá que vieron a través de la página web nuestro programa, y decidieron crear lo mismo allá, y me preguntaron: ¿Cómo hago para empezar Buen Gobierno? Yo les dije así, en cuatro líneas, sin entrar en tantos detalles:
1.      Tiene que haber una persona llamada para esta función, que ame a los funcionarios públicos.
2.      Que tenga el perfil respetado por la comunidad cristiana de su ciudad.
3.      Tiene que tener un grupo de profesionales cristianos dispuestos a dar su tiempo y enseñar en esta institución.
4.      También debe tener un grupo de empresarios locales que digan: “Quiero ver a mi país transformado”, porque esto también requiere finanzas, apoyo. De entrada la función pública no le puede destinar fondos a esto, sino que debe ingresar.

Estamos, para esos países, interesados en contarles de nuestra experiencia y remitirles cómo podría ser en su contexto, a través de nuestra experiencia, porque el contexto es diferente al nuestro. Estamos dispuestos a ayudar; estamos abiertos para que nos hagan preguntas en la web: www.buengobierno.org.py
Si desea obtener una mayor información en cuanto a “Buen Gobierno”, visite la página web mencionada allí arriba o bien puede comunicarse a ésta dirección electrónica: mabadie@buengobierno.org.py


Máximo Abadíe
El Lic. Máximo Ramón Abadíe Segovia está casado con Francisca María Antonia Rivas. Tienen dos hijas: Lilian Andrea y Liz Anahí. Actualmente es pastor en la Iglesia Hermanos Menonitas de Luque. Obtuvo su formación teológica en el Instituto Bíblico Asunción. Además es licenciado en Ciencias Contables y Administrativas, con un posgrado en Capellanía Empresarial. Realizó algunos cursos en el extranjero en el área de Liderazgo.
El pastor Máximo Abadíe es el fundador de “Buen Gobierno” y actualmente allí se desempeña como director. Tienen 19 empleados y 35 oradores que llevan los talleres.

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