Descubriendo el contexto de un pasaje biblico.

El primer paso en la preparación para predicar un pasaje es determinar su contexto. No definir el co...

El primer paso en la preparación para predicar un pasaje es determinar su contexto. No definir el contexto usualmente lleva a la malinterpretación y a la confusión del significado de un pasaje. La única manera de determinar estas fronteras es estudiar la sintaxis del texto así como dónde comienza una sección y dónde termina.


El ingrediente esencial en el uso de ciertas ideas centrales, bosquejos y títulos en la predicación expositiva es una comprensión de la estructura del pasaje a predicarse. El expositor no debe comunicar su propia idea central, ni su propio bosquejo, ni tampoco su propio título. En lugar de ello debe enseñar la idea central, el bosquejo y el tema del autor. Si esto no se refleja, se está apartando de la verdadera exposición.

Hace años, mientras viajábamos, nos salimos del sendero, nos perdimos, y tuvimos que abrir camino a través de la yerba alta y la lluvia constante. En el camino de regreso, fue completamente diferente porque seguimos un sendero ya usado. Hasta dejamos que los niños corrieran delante. Siempre y cuando se mantuvieran en el sendero, no se perderían. Es importante recordar esto mientras se prepara para predicar. El propósito del expositor es seguir el sendero establecido por el autor bíblico y no crear el suyo.

La idea central de un mensaje verdaderamente expositivo refleja la idea central que procuraba el autor bíblico mismo. Algunas veces es evidente a partir de una evaluación cuidadosa del texto original. Por otro lado, a menudo sólo un estudio del amplio contexto que podría extenderse hasta el contexto de todo el libro puede revelar lo que es. Nuestra tarea no es crear nuestro mensaje; más bien es comunicar el mensaje del autor. Nuestra terea no es crear un tema central; más bien es (a) encontrar el tema central del autor, (b) edificar un mensaje alrededor de ese tema, y (c) hacer que ese tema sea la parte central de todo lo que tengamos que decir.

La idea central algunas veces puede encontrarse en un punto singular del texto. Es importante recordar que en escritos normales, ya sean hebreos, griegos o castellanos, el pensamiento principal de un párrafo no siempre se encuentra en la primera oración. En 1 Timoteo 4: 6-16 el pensamiento principal está en el versículo 16, en donde Pablo declara: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina”. Esto es central para todo el pasaje. Esto ayuda al expositor y a su audiencia a estar conscientes de este pensamiento principal desde el comienzo mismo de un mensaje. Les ayuda a unir el resto del pasaje. El primer pensamiento: “Ten cuidado de ti mismo”, se desarrolla en 4.6-10.

El ultimo, ten cuidado “de la doctrina”, es la esencia de 4.11-15. El impacto se aumenta cuando uno se percata que este es un énfasis doble en el resto de 1 Timoteo y Tito.

A veces se puede encontrar la idea central, si se toman notas de las ideas repetidas en un pasaje. A medida que uno lee y relee varias veces ciertos pasajes, una idea sobresaliente, o un grupo de ideas, sale a la luz. Por Ejemplo en efesios 1.3-14: (a) “La voluntad” de Dios: vv. 5, 9, 11. (b) “Para alabanza de su gloria”: vv.6, 12, 14. (c) “En Cristo”: vv. 3, 4, 6, 7, 9, 10, 11, 12, 13. Aquí la voluntad de Dios obrando para cierto asunto glorioso en Cristo: ese es el tema. Usando las palabras en el pasaje, estos versículos podrían resumirse en la declaración de que Dios está haciendo todas las cosas en base al consejo de su voluntad en la persona de Cristo y a través de Él para la alabanza de su gloria.


Fuente: John MacArthur (2009) La predicación. Nashville, USA

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