Descubre el rol de tu iglesia en el proyecto global de Dios

COMIBAM celebró su IV Asamblea Internacional en la ciudad de Bogotá, Colombia, en octubre del 2009. ...

COMIBAM celebró su IV Asamblea Internacional en la ciudad de Bogotá, Colombia, en octubre del 2009.  La Asamblea Internacional es el evento cumbre de la entidad y reúne delegados oficiales enviados por las organizaciones nacionales de misiones que integran COMIBAM. En esta Asamblea fue aprobada la elección del nuevo Presidente, Víctor Ibagón, y fueron recibidos e instalados el nuevo Director Ejecutivo, Decio de Carvalho, el nuevo Presidente y los nuevos representantes de la Región Caribe, Tomás Martínez, de la Región Centro América, Carlos Cordero, de la Región Andina, David Cárdenas, y de la Región Brasil,


Marcelo de Souza. El pastor y misionero Walter Peregrina fue uno de los delegados en esta Asamblea, representando a Paraguay. Conversamos con él acerca de la Asamblea y acerca de cómo una iglesia promedio latinoamericana puede descubrir su rol en el proyecto global de Dios. Walter está casado con Gabi, tienen 3 hijas, Anna (20), Laura (18) y Sofía (13). El es Director de CONAMI, que es la Cooperación Nacional Misionera, fue misioneros entre los indígenas en el Paraguay con su familia y es profesor de misiones en varios institutos bíblicas. Hoy está en el liderazgo de una iglesia, fomentando la visión misionera. Con respecto a la Asamblea de Comiban, Walter comentó:

La Asamblea de Comiban se realiza cada 4 años y la idea es renovar la responsabilidad que tiene el liderazgo, cambiar parte del liderazgo y ver como se puede mejorar los estatutos de la organización. Allí se habla de los representantes de cada país, cuanto se debe hacer, como se deben llevar los proyectos. El concepto de Comiban se mantiene. No es una entidad en si, sino es una cooperación iberoamericana. Iberoamericana es porque se incluyen países como España y Portugal, como también Canadá y Estados Unidos con todos los latinos que viven en esas zonas. Aparte de la Asamblea también se dio informaciones y estadísticas de que están haciendo los misioneros latinos en el mundo. Hasta 1997 había alrededor de 7000 obreros latinos a nivel mundial. Hoy en día se puede decir que hay 12 mil obreros latinoamericanos en todo el mundo, trabajando en forma transcultural.

¿Puede hoy en día una iglesia latinoamericana de 50 miembros, que no tiene ni para pagar el sueldo de su pastor, ser parte en las misiones mundiales?

No solo que puede ser parte de las misiones, sino puede ser de gran influencia y cambiar las realidades de la gente en muchísimos lugares.

Hace dos años atrás se comenzó una iglesia en Roque Alonso. Esa iglesia tomó como prioridad, no solamente de alcanzar a gente a nivel local, sino también orar y ofrendar para grupos no alcanzados que nunca tuvieron la oportunidad de escuchar el evangelio. Al principio a la iglesia le sonaba como algo medio extraño. Pero cada domingo se tomaba unos minutos del culto, donde se tenia un tiempo de oración por algún grupo que no había escuchado del evangelio. Entonces la iglesia se empezó a dar cuenta que en Asia, en África, en Latinoamérica hay grupos de gente que todavía no han escuchado. De ahí salió por ejemplo un matrimonio que se está preparando ahora y va estar saliendo para un grupo que se llama los bereberes en el norte de África que son millones de personas, que tienen su propio idioma aparte del árabe y están dispuesto a recibir ayuda y uno puede trabajar entre ellos. No como misioneros, sino en forma biocupacional. Trabajando así se tiene dos ocupaciones, una es ser un obrero de Jesucristo, pero a su vez tiene que tener un trabajo, una profesión. Y esta iglesia tiene 55 miembros.

Entonces ¿cuáles son las cosas que se puede hacer? Son énfasis concretos que se pueden dar. Otra de las decisiones de esta iglesia es que el 30% de los ingresos va para proyectos de este tipo. En el ultimo bautismo, uno de los que se bautizaba decía, yo quiero ser parte de lo que Dios va ser en las Naciones. Un joven que tiene un año y medio de convertido.


La obra misionero en Latinoamérica está creciendo fuertemente pero sigue siendo muy denominacional. ¿Si se trata de las misiones mundiales, no deberíamos pensar más interdenominacionalmente?

Si uno dice “mi denominación es la única” y si en ese lugar no se planta una iglesia de mi denominación, no hay iglesia, entonces estamos equivocados. En muchos lugares en las misiones mundiales hay gente de las más variadas denominaciones. El tema no es unirnos con gente con quienes no estamos de acuerdo. Misiones significa unir esfuerzos con gente que ama Jesucristo y la Palabra de Dios, con gente que comparte y enseña el evangelio.
Un ejemplo son los “Amigos de Turquía”, allí se unieron iglesias Bautista Independientes, iglesias Bautistas Ucranianas, iglesias Eslavas, Iglesia de Dios, Asamblea de Dios y la iglesia de Hermanos Libres. La pregunta de ellos no fue “¿Qué parte nos toca a nosotros?”, sino entre todos buscaban la forma de que el obrero llegue al campo.
Este obrero salió soltero. Hoy en día tiene su familia formada y su obra está progresando. En algunos años llegará la pregunta a todos como hacer para que sus hijos, en un determinado lugar, puedan asistir a una escuela y puedan aprender. Esas iglesias cuando se unieron no se sentaron en la mesa para ver quien tiene más que decir, sino se unieron en oración y en sumisión a Dios para ver que podemos dar para que 70 millones de turcos escuchen el evangelio. Hoy en día hay 3 mil turcos creyentes en toda Turquía. Entonces con 70 millones de personas hay mucho por hacer todavía.
Y como ese país hay tantos otros países de los cuáles se podría hablar, países de grandes necesidades como China, como Asia con sus tantos países. No olvidemos que acá en Latinoamérica también tenemos pueblos indígenas que todavía no escucharon el evangelio. En Brasil hay 100 grupos que todavía no tienen la Biblia o partes de la Biblia en su propio idioma.
Si uno puede integrar a pastores de diferentes denominaciones a trabajar juntos y puedan colaborar van haber proyectos donde cada uno puede poner su parte. Algunos van a poder entrenar a los obreros, otros los van a poder motivar otros son buenos en evangelismo. Hay iglesias que son buenas en ayuno y oración, bueno que se ocupen de enseñar a los futuros obreros de cómo ayunar, orar, perseverar y como tener es batalla espiritual.

¿Cuál es el primer paso para formar una visión misionera en la iglesia?

Podemos llamar esa visión, la visión evangelística mundial donde se integran: la visión local de evangelismo, pero también hacerlo en Judea, en Samaria, hasta lo último de la tierra. Esa es la gran visión de Jesucristo de ver a la gente en todo el mundo con compasión, de ver a la gente, no con lástima porque la lastima no motiva a la gente, sino con compasión y entrega. Partiendo de ahí nosotros tenemos tanta responsabilidad aquí en una ciudad, en un pueblo, en un asentamiento cómo la responsabilidad que tendríamos en un lugar alejado en otro país. Esta responsabilidad vamos formando en la iglesia cuando compartimos acerca de otros pueblos distantes.
Por ejemplo una vez al mes recomiendo tener un mensaje de motivación a la iglesia en misiones. Eso funciona como un medicamento. Uno no toma todas las pastillas a la vez para ser sano más rápido. Con las misiones mundiales uno puede estar entusiasmado, pero igualmente la iglesia tiene que ir trabajando localmente. La iglesia no va a llegar hasta el fin de las naciones si no está haciendo su trabajo localmente. Si una iglesia no sale adelante, debe empezar a preparar a sus obreros para la obra misionera, a través de un equipo de misiones o un comité.


¿Es sugerente tener un pastor de misiones o un comité de misiones que se encarga de fomentar una visión misionera?

El pastor siempre está a cargo de muchas cosas. Hemos llegado al tiempo en Latinoamérica en que debemos aprender a delegar responsabilidades y entregar parte de la responsabilidad también con autoridad. No solamente responsabilidad para hacer, al estilo “Cacique” o “Jefe de todo”, sino con un concepto de responsabilidad y autoridad.
Si el pastor entrega esa responsabilidad, se pueden formar de acuerdo a la iglesia, podemos llamarlo, comité o el grupo de misiones. Ellos son responsables de ponerse en contacto con el misionero, de escribirle, llamarle, alentarle y mantener informada a la iglesia. Hacer una conferencia anual de misiones, de ocuparse de que las ofrendas que se levantan para misiones le lleguen al misionero.
El tamaño de un comité o grupo de misiones depende del tamaño de la iglesia. Si la iglesia tiene 50 miembros, quizás tres personas pueden formar parte del comité. Si una iglesia tiene 200 o 400 miembros quizás, el comité puede tener entre 10, 15 o 20 personas, y esto puede ir creciendo de acuerdo a la cantidad de miembros y de acuerdo a los misioneros que desean cubrir.


¿Cómo una iglesia puede descubrir su rol en proyecto global de Dios?

Uno es orando. Existe mucho material para orar diariamente por un pueblo del mundo, material para realizar cadenas de oración, vigilias de oración. Cuando el pueblo de Dios ora, empieza a recibir visión misionera. Si la iglesia empieza a recibir una visión clara están dispuestos a enviar, a preparar y a sostener esa gente que va ir. Cuando la iglesia ve la necesidad envía a obreros. Estos se unen a otros en el cuerpo de Cristo y suplen la necesidad de otro pueblo y pueden testificar de un éxito en el trabajo.

Hace unos días recibí una carta de oración de un grupo que está trabajando en un país africano. Estos misioneros están de la capital a 1000 Km., todo camino de tierra. Allí un médico fue a una iglesia y restauró un Hospital destruido por la guerra. Empezó con dos o tres salitas. Otros obreros de otras organizaciones se unieron, ahora el hospital va teniendo mas forma. Este matrimonio que escribía quería ayudar y apoyar la construcción de un pozo de agua. Ellos escribieron a diferentes organizaciones, y se recibieron de iglesias de diferentes países, también iglesias latinoamericanas, apoyó para este proyecto. Uniéndose todos están logrando que el pozo se haga realidad. El pozo de agua va a tener agua no solo para el hospital, sino para toda la zona. Imagínate, si ellos en el hospital hubieron dicho; “Ah no, ese apoyo no es de mi organización”. Con un concepto así uno no logra la meta de lograr la realidad de construir un pozo de agua para todo un pueblo.

Yo creo que ahí es dónde debemos luchar en Latinoamérica. Unirnos a otros y ver lo que Dios está haciendo en el mundo. Dios no está solamente activo en Latinoamérica. Dios está activo en muchísimas partes del mundo y Dios nos da la oportunidad de servirle, de hacer algo en su proyecto global. Y nosotros debemos buscarlo.

Finalmente ¿Cuál es tu sugerencia a las iglesias y a los pastores a dar el primer paso hacia una visión misionera?

Como pastor y también misionero quisiera desafiarles de todo corazón a mirar que hay puertas abiertas hoy en día para diferentes tipos de iglesias. Busquen las oportunidades que la iglesia  tiene ahí a mano. Ábranse y escuchen lo que Dios está haciendo en el mundo. Lo que los latinos están haciendo en el mundo, por ejemplo en Indonesia. Un país que queda en la otra punta del mundo. Se están cambiando pueblos enteros porque allí han ido personas que han aprendido su idioma y han empezado a sembrar.

Está el ejemplo de un brasilero que fue a una zona en África. Era una zona muy desértica y no había nada. El llevó ramas de mandioca y los plantó allá. Después de un año de vivir entre ellos y el ya manejando el idioma les enseño que hacer con la mandioca, como reproducirla. Después le preguntaron “¿porque viniste a vivir con nosotros?”. Ahí el empezó a contar de que Dios le había llamada a esa zona y mediante este trabajo se ha levantado una iglesia. Pero ¿con qué?; con el simple hecho de plantar mandioca. Este misionera era agrónomo y tenía un fuerte llamado de Dios a servir.

Yo creo que en las iglesias tenemos gente preparada que tenemos que direccionar no solamente a que sean obreros de nuestra iglesia local, sino que vean el reino de Dios. A ellos debemos abrir las puertas. Si pierdes a uno en las misiones mundiales, Dios te va a dar más obreros. Cuando nosotros damos a nuestros obreros, recibimos. La matemática de Dios es muy diferente a la nuestra. Seamos desafiados a ver el reino de Dios como algo en que se puede invertir y que Él nos va a abrir nuevas puertas y nuevos caminos para hacer cosas de manera increíble.

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