Guiando nuestros miembros hacia la madurez en Cristo

AÑO 4 | Nº 46 | EDICIÓN Julio 2009 Para guiar nuestra congregación a la madurez espiritual es neces...

AÑO 4 | Nº 46 | EDICIÓN Julio 2009
Para guiar nuestra congregación a la madurez espiritual es necesario reflexionar y definir las características de un cristiano maduro, como también de uno inmaduro.
Por lo general en nuestras iglesias latinoamericanas se pone un énfasis desmedido en la conversión, en el nuevo nacimiento, y se descuida todo el proceso siguiente. Por esto hay tantos cristianos que no crecen, no colaboran, simplemente “calientan bancos” en los templos. Y es por esto que hay tantos cristianos que siguen arrastrando pecados y costumbres de la vida vieja como el orgullo, el resentimiento, los chismes, la desobediencia, la falta de sujeción al Señor y a la congregación, la pereza para servir y muchas otras. Esto indica que hace falta una clara visión de lo que es la “madurez espiritual” o la “madurez en Cristo”.

¿Qué entienden tus miembros por “madurez espiritual”?
Un alto porcentaje de cristianos, líderes y pastores tienen dificultades de definir el concepto de “madurez espiritual”. Así lo revela una investigación realizada en EE.UU. por Barna Group (1). A continuación un resumen de los principales resultados de esta encuesta:
- La mayoría de los cristianos encuestados igualaron la madurez espiritual con obedecer reglas. El 81% están de acuerdo que gozar de buena salud espiritual significa “tratar de seguir las reglas descritas en la Biblia”.
- Entre los cristianos que visitan regularmente la iglesia, se pidió que definieran el significado de un “discípulo de Cristo espiritualmente maduro”. La mitad respondieron que no estaban seguro como responder y tampoco conocían como su iglesia define este término. Entre los que dieron respuestas sustanciales, las mas comunes fueron tener un relación con Jesús (16%), practicar disciplinas espirituales como la oración y el estudio bíblico (9%), vivir de acuerdo a la Biblia (8%), ser obedientes (8%), estar involucrados en la iglesia (7%), y estar preocupado por otros (6%).
- La investigación también demuestra desafíos para el liderazgo pastoral: 9 de 10 pastores dicen que la falta de madurez espiritual es el mayor problema que está enfrentado el país. Por otro lado una minoría de pastores dice que la inmadurez es un problema en su propia iglesia.
- Una minoría de las iglesias encuestadas tienen una definición escrita expresando lo que se espera de personas espiritualmente maduras.
- Otro desafío es que muchos pastores favorecen las actividades en vez de perspectivas o actitudes, cuando se refieren a la madurez espiritual.
- Las medidas para evaluar a personas espirituales los pastores incluyen la practica de disciplinas espirituales (19%), involucramiento en las actividades de la iglesia (15%), testificando a otros (15%), una relación con Jesús (14%), preocuparse por otros (14%), aplicando la Biblia a la vida (12%), estar dispuesto a crecer espiritualmente (12%) y tener conocimientos de las escrituras (9%).
- Una de las razones de que muchas iglesias tienen dificultades con hacer discípulos puede relacionarse a la falta de claridad que muchos pastores tienen a textos bíblicos que tratan el tema de la proceso de la madurez espiritual. Cuando se pidió identificar los textos bíblicos mas importantes que definen la madurez espiritual, la mayoría de los líderes dieron respuestas genéricas como “toda la Biblia”. Esta fue la respuesta de un tercio, 17% dijo “los evangelios”, 15% dijo “el nuevo testamento” y 10% dijo las “cartas de Pablo”. Un quinto de los pastores mencionaron pasajes bíblicos específicos como Galatas 5, Juan 3,16, Efesio 4, Mateo 28, Romanos 12,1-2.

Esta investigación, aunque no fue realizada en Latinoamérica debe llevarnos cómo lideres y pastores a reflexionar acerca de nuestro entendimiento de la “madurez espiritual”. Si queremos llevar nuestros miembros a la madurez en Cristo, es necesario bajar este concepto a la realidad de la vida de todos los días y respondernos a nosotros mismos estas preguntas:
- ¿Cuál es mi concepto personal de un cristiano maduro? ¿Cómo visualizo una persona espiritualmente madura?
- ¿Cuál fue el significado de un cristiano maduro que mis padres o mis lideres en el pasado me heredaron?
- ¿De acuerdo a la tradición de mi iglesia, que es un cristiano maduro?
- ¿Cuáles textos bíblicos se refieren al proceso y a la madurez espiritual?
- ¿Cuáles cosas debe reflejar una persona espiritualmente madura?

La madurez espiritual es nuestra meta.
La meta final de Dios es llevarnos a ser perfectos o maduros. La palabra perfecto es la palabra griega “telio” que significa maduro, completo, terminado. La palabra perfecto no significa sin defectos, sino uno que es maduro.
“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que están en los cielos es perfecto” Mateo 5:48.
Dios no está tan interesado en nuestra comodidad, está más interesado en nuestra madurez espiritual (2). El propósito de Dios es llevarnos a la madurez, a la “estatura de su Hijo Jesucristo”,como dice en Efesios 4,13 o a la “imagen de su Hijo Jesucristo”, como nos dice Romanos 8,29.

La madurez espiritual es un proceso constante
Nadie se vuelve adulto de la noche a la mañana. Madurar requiere tiempo y una serie de circunstancias o experiencias a lo largo de ese tiempo. Las circunstancias nos dan lecciones y las lecciones, si las aprendemos nos hacen madurar. Sin embargo, no toda persona adulta o vieja ha aprendido las lecciones de la vida. No todos los creyentes viejos son espirituales, porque no todos aprenden las lecciones que Dios nos quiere dar.

La madurez espiritual es un proceso constante que comienza cuando una persona acepta a Jesucristo como su Salvador. Cuando el cristiano nace de nuevo para vivir "en Cristo" recibe todo lo necesario para iniciar el proceso de crecimiento espiritual. El apóstol Pablo dijo que el crecimiento espiritual es un proceso continuo:

“(12)No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí. (13) Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, (14) sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.” Filipenses 3:12-14.

El mismo apóstol Pablo no lo había alcanzado, aún así continuamente prosiguió a la meta.

Definiendo la madurez espiritual
Efesios 4, 13, Romanos 8,29 nos dicen que la madurez espiritual es crecer a la imagen o la estatura de Cristo. ¿Pero que significa esto? El diccionario hispanoamericano de la misión define madurez así: “La persona madura es aquella que vive en armonía consigo misma porque ha encontrado su lugar frente a Dios, frente al prójimo y frente a la Creación, y ha logrado un equilibrio corporal, intelectual, volitivo, afectivo, social y espiritual.” Felix Ortiz define a un creyente maduro en su libro “Claves para un ministerio bíblico, fuerte y en crecimiento” así: “La persona madura en Cristo Jesús es aquella que da evidencia en su vida de las siguientes características: Oración, Biblia, Evangelización, Espíritu Santo, Mayordomía, Ministerio, Iglesia, Amor y Obediencia”. Para avanzar en una definición de “madurez espiritual” debemos determinar lo que es la “no madurez” o la inmadurez espiritual:

Definiendo la inmadurez espiritual
La Biblia nos ofrece varios textos dónde encontramos descripciones claras y exactas de un cristiano inmaduro. De aquí podemos deducir características claras que nos ayuda a definir la inmadurez espiritual, también para nuestras congregaciones:

“(1) Yo, hermanos, no pude dirigirme a ustedes como a espirituales sino como a inmaduros, apenas niños en Cristo. (2) Les di leche porque no podían asimilar alimento sólido, ni pueden todavía, (3) pues aún son inmaduros. Mientras haya entre ustedes celos y contiendas, ¿no serán inmaduros? ¿Acaso no se están comportando según criterios meramente humanos? (4) Cuando uno afirma: «Yo sigo a Pablo», y otro: «Yo sigo a Apolos», ¿no es porque están actuando con criterios humanos?” 1 Corintios 3:1-4.

“En realidad, a estas alturas ya deberían ser maestros, y sin embargo necesitan que alguien vuelva a enseñarles las verdades más elementales de la palabra de Dios. Dicho de otro modo, necesitan leche en vez de alimento sólido.13 El que sólo se alimenta de leche es inexperto en el mensaje de justicia; es como un niño de pecho.14 En cambio, el alimento sólido es para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepción espiritual.” Hebreos 5: 12-15

Estos textos nos dicen que un creyente inmaduro es una persona problemática, con criterios humanos, una persona que no comparte/testifica la verdad y una persona que no distingue entre lo bueno y lo malo.

La madurez del cristiano se hace visible en las crisis.
Esta es la parte mas difícil de entender para el cristiano en general. Porque tenemos que sufrir para crecer. ¿No existen otras formas de crecer espiritualmente? Crecemos espiritualmente si quedamos “en Cristo”, obedeciendo sus mandamientos y manteniéndonos cerca de Èl. Pero cuando estamos bien, no buscamos su presencia y su cercanía. Recién cuando entramos en una crisis y en sufrimiento, entonces buscamos nuevamente un encuentro con Jesús. La mayoría de los cristianos viven en un constante acercamiento y alejamiento de Cristo y así se mantienen inmaduros, no entren en un proceso de crecimiento constante. La Biblia nos exhorta a leer la palabra, a la oración y a la comunión con otros creyentes. Si el cristiano no decide crecer “en Cristo” va a quedar un inmaduro espiritual. Se requiere de un compromiso intencional para mantener una vida en constante crecimiento espiritual.

Las crisis y los sufrimientos de la vida revelan nuestra madurez, quebrantan nuestro orgullo y nos mantiene humildes, nos motiva a acercarnos a Dios, perfecciona la obra de Dios en nuestras vidas y nos llevan lleva a la reflexión personal.

Job es un ejemplo de una persona espiritualmente no solamente madura, sino con una estabilidad emocional tan fuerte que reconoce a Dios como el Dios del universo en el momento de mayor sufrimiento de su vida: “Yo sé bien que tú lo puedes todo, que no es posible frustrar ninguno de tus planes. … Reconozco que he hablado de cosas que no alcanzo a comprender, … De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos.” Job 42.
Como pastores es necesario dedicar tiempo a pastorear a los hermanos que están en situaciones de crisis y buscar conjuntamente el sentido de estos sufrimiento.

Las características de una persona espiritualmente madura.
Galatas 5,22 es uno de los textos mas claros que mencionan los signos o los frutos que obtiene un cristiano espiritualmente maduro. A continuación algunas características de cristianos maduros en las tres relaciones mas importantes de la vida de un cristiano maduro: a) con Dios, c) con la iglesia y los hermanos, y c) con incrédulos.

Con Dios
Un cristiano maduro busca la comunión con Cristo, el cristiano inmaduro no tiene tiempo para Dios, la Biblia y la oración. Un cristiano maduro ve todo lo que sucede desde la perspectiva de Dios, un cristiano inmaduro responsabiliza a Dios de todo lo que sucede.

Con la Iglesia.
Un cristiano maduro busca la comunión con cristianos, el cristiano inmaduro no conoce la aceptación y el perdón que surge de la comunión entre creyentes. El cristiano maduro es una agente de paz en la iglesia, una cristiano inmaduro lleva a conflictos y divisiones. Un cristiano maduro tiene su lugar/ministerio en la iglesia, un cristiano inmaduro no tiene ministerio y visita irregularmente las reuniones de la iglesia. Un cristiano maduro planea su vida entorno a la palabra y a la iglesia, un cristiano inmaduro planea su vida entorno al dinero y a su profesión. El cristiano maduro quiere trabajar y servir por la iglesia, el cristiano inmaduro espera ser entretenido por el liderazgo de la iglesia.

Con Incrédulos.
Un cristiano maduro invita constantemente a nuevas personas a la iglesia, el cristiano inmaduro prefiere sumergirse en su círculo de amigos y no tener comunión con nuevos. El cristiano maduro ve a cada incrédulo como un potencial misionero y futuro líder para Dios, el cristiano inmaduro ve a cada incrédulo como un potencial problema en su vida, al que hay que discipular y hacer crecer.

Guiando la congregación hacia la madurez espiritual.
El crecimiento de una iglesia no viene por si solo. Las herramientas del crecimiento eclesial son los líderes elegidos para dirigir la iglesia. Dios quiere utilizar al Pastor y al Conseja de la iglesia para llevar la iglesia hacia la madurez y la multiplicación. A continuación algunos consejos para poner en marcha el crecimiento de la iglesia.

- La madurez en Cristo es un concepto al que debemos dar un contenido claro y concreto, de lo contrario no será más que una bonita frase espiritual, pero carente de todo sentido y valor. Por eso es necesario, redactar una declaración de “madurez espiritual”, que cada persona (también los niños) entienda y puedan memorizar. Presenta esta declaración al Consejo de la iglesia para luego enseñarla a la iglesia. Es recomendable predicar mensualmente un domingo acerca de la “madurez espiritual”.
- Elabora un programa de crecimiento eclesial del cuál el consejo puede responsabilizarse. El programa debe ser simple pero suficientemente amplio para que abarque a todos los miembros. Si no tienes una lista de tus miembros, no sabrás quienes son los creyentes comprometidos. Inicia entonces con una lista de todos tus miembros.
- Teniendo esta lista de miembros, divide todos tus miembros en tres categorías que serían a) los obreros, luego b) los comprometidos y finalmente c) los calienta bancos (mejor elige otro nombre para este grupo). Con el grupo A trata de expandir/multiplicar la iglesia, con el grupo B trata de organizar las responsabilidades dentro de la iglesia y al grupo C capacita para pasar al grupo B. Así mismo que el grupo B madure, para pasar al grupo A. Un miembro que no sirve en la iglesia, tampoco no sirve afuera de la iglesia.

Conclusión
Si nuestra meta como pastores es llevar a los hijos de Dios a la madurez espiritual o la madurez en Cristo, es necesario que definamos con simplicidad, pero con claridad el significado, el precio y el beneficio de una vida madura. Nuestra responsabilidad como pastores es dar a cada creyente la oportunidad y el conocimiento de crecer hacia la imagen de Cristo.


Biblografía:
1. Principios y Alterternativas de Trabajo Pastoral, Edicion FLET, por Alberto Barrientos.
2. http://barna.org/barna-update/article/12-faithspirituality/264-many-churchgoers-and-faith-leaders-struggle-to-define-spiritual-maturity
3. http://www.allaboutfollowingjesus.org/spanish/madurez-espiritual.htm
4. http://www.adorador.com/estudios/imprimir/eb090106.htm
5. http://www.webselah.com/new/verrecurso.asp?CodigoDeItem=2332

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  1. Anónimo8/10/10

    Me encanto este pequeño estudio,que el señor les siga bendiciendo

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  2. Anónimo4/1/11

    gracias por este tremendo y resumido estudio
    pero muy eficiente

    ResponderEliminar
  3. Anónimo4/4/12

    Un tema,muy importante para la iglesia,es necesario madurar,para poder dar mucho fruto y para poder ser un istrumento en las manos de Dios,este estudio me Edifico mucho,Dios les bendiga.

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