http-www-revistalafuente-com

Pedro Valdo, uno de los mas competentes reformadores pre-luteranos

Pedro Valdo - De comerciante a predicador! (1140 – 1217) Pedro Valdo era un mercader conocido de s...

Pedro Valdo - De comerciante a predicador! (1140 – 1217)

Pedro Valdo era un mercader conocido de su ciudad, un rico comerciante que se había enriquecido a través de la usura. En 1173, un amigo íntimo con quien estaba conversando, murió de repente, lo que le produjo temor y ansias de salvación para su alma, por lo que fue a consultar con un sacerdote, que le repitió las palabras de Cristo al Joven rico en Mateo 19:21:
“Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme”.
Se cree que lo hizo irónicamente, ya que Valdo era uno de los hombres más ricos de la ciudad. (1)

Su transformación.
A continuación, Valdo restituyó de su riqueza personal a los que había tratado injustamente. El fue a su esposa y le dio a elegir entre conservar sus riquezas o sus propiedades inmobiliarias, o las charcas, las arboledas y los campos, las casas, los alquileres, los viñedos, los molinos, y los derechos de pesca. No contenta de verse obligada a una tal elección, eligió las propiedades inmobiliarias. Una parte de su dinero entregó a sus dos hijas a las cuales, sin el conocimiento de su madre, las puso en el monasterio de Fontevrault, y repartió a los pobres la mayor parte de su dinero. Dio pan, verdura y carne a todo el que acudió a él en momentos en que una hambruna muy grande asolaba a Francia y Alemania.

Valdo impulsa la traducción de la Biblia.
La otra parte de su dinero la entregó a dos eclesiásticos para que tradujesen el Nuevo Testamento del latín a la lengua que entonces se hablaba hasta la frontera suiza, y envió mensajeros de pueblo en pueblo para que leyeran la Sagrada Escritura a quienes no sabían latín. Les alegró oír el mensaje consolador de la Biblia en su propio idioma, pues hasta entonces la iglesia católica romana no había consentido que se tradujera la Biblia a otro idioma con la excepción del latín, alegando el alto costo, pues copiar a mano cada Biblia le tomaba a un monje toda su vida. Muchas personas convinieron en renunciar a sus bienes y dedicarse a enseñar la Biblia en el idioma de la gente común. Se les llegó a conocer como los "Pobres de Lyon". Para ellos, cualquier cristiano, fuera hombre o mujer, podía predicar siempre y cuando tuviese suficiente conocimiento de las Escrituras.

Distribución de la Biblia.
Para poder distribuir estas porciones de la Biblia, Valdo y sus colaboradores utilizaron tácticas de venta especiales para evitar ser denunciados. Un inquisidor los describe viajando de un pueblo a otro y vendiendo mercaderías para lograr entrar a las casas. Explica que ofrecían joyas, anillos, aros, telas, velos y otros adornos. Cuando les preguntaban si tenían otras joyas, contestaban: “sí tenemos joyas más preciosas que estas. Si prometen no denunciarnos, se las mostraremos”, y cuando obtenían esa seguridad los colportes proseguían: “Tenemos una piedra preciosa tan brillante, que su luz permite ver a Dios; y tan radiante que puede encender el amor de Dios en el corazón del que la posee. Estamos hablando en lenguaje figurado, pero lo que decimos es la pura verdad.” Luego extraían de debajo de su ropa alguna parte de la Biblia, la leían, explicaban y vendían a quien la quería.

Formación de los Valdenses.
Puesto que Valdo había sido bien conocido como próspero hombre de negocios, muchas personas le escucharon y pronto tuvo un grupo de seguidores. Esta predicación laica hizo que en 1179 el papa Alejandro III, al que el propio Valdo había apelado, prohibiese a Valdo y sus seguidores predicar sin el permiso del obispo local. Como era de esperar, el obispo Bellesmains de Lyón rehusó dar su consentimiento. Los registros históricos indican que, ante esta proscripción, Valdo respondió a la jerarquía usando las palabras de Hechos 5:29:
"Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres".


La expansión de los Valdenses y su persecución.
Valdo y sus asociados continuaron predicando pese a la amenaza de excomunión y persecución. Así, el papa Lucio III los excomulgó en 1184 y el obispo de Lyón los expulsó de la diócesis. El edicto de excomunión, que se extendió contra ellos, les obligó a salir de Lyón, lo que fue beneficioso para su causa. Pedro Valdo, huyendo de la intolerancias, llegó hasta Polonia en la misma frontera de Rusia, donde murió el año 1217 después de cincuenta y siete años de predicación de las doctrinas valdenses.

Los valdenses recorrieron con ánimo misionero el sur de Alemania, Suiza, Francia y llegaron a España, donde formaron grupos de cristianos disidentes de Roma en las provincias del norte. El hecho de que dos concilios y tres reyes se hayan ocupado de expulsarlos de España demuestra que su número tenía que ser considerable. El clero, impotente para detener el avance y, alarmado, pidió al papa Celestino III que tomase medidas contra este movimiento. El papa mandó un delegado en el año 1194, que convocó la asamblea de prelados y nobles en Mérida, asistiendo personalmente el mismo rey Alfonso II de Aragón, quien dictó el siguiente decreto:

"Ordenamos a todo valdense que, en vista de que están excomulgados de la Santa Iglesia, son enemigos declarados de este reino y tienen que abandonarlo, e igualmente todos los estados de nuestros dominios. En virtud de esta orden, cualquiera que desde hoy se permita recibir en su casa a los susodichos valdenses, asistir a sus perniciosos discursos o proporcionarles alimentos, atraerá por esto la indignación de Dios Todopoderoso y la nuestra; sus bienes serán confiscados sin apelación y será castigado como culpable del delito de lesa majestad; …”


La doctrina de los Valdenses.
La posición básica de los valdenses primitivos era que la Biblia es la única fuente de la verdad en lo que tiene que ver con la fe. Los valdenses primitivos, al igual que los protestantes de tres siglos después, rechazaban por considerarlas doctrinas antibíblicas la adoración de las imágenes, la transubstanciación, la existencia del Purgatorio, el culto de María, las oraciones a los santos, la veneración de la cruz y de las reliquias, el arrepentimiento de última hora, la necesidad de que la confesión se haga ante sacerdotes, las misas por los muertos, las indulgencias papales, el celibato sacerdotal, y además, rechazaban como ajenos al Evangelio, el bautismo de infantes, la pena de muerte, el uso de armamentos y la participación en guerras. Aceptaban sólo dos sacramentos: el bautismo, "abierta confesión de nuestra fe y del cambo de nuestra vida" y la comunión o Cena, en que con fe, amor y autoexamen, recibimos el pan y el vino, ya que nosotros también llegamos a hacer parte del cuerpo y sangre de Cristo". Consideraban el matrimonio como "bueno, santo e instituido por Dios , de manera que a nadie debe prohibírsele casarse", aunque estimaban la castidad como un don.

En su obra de predicar, los valdenses primitivos enseñaban la Biblia y daban mucha importancia al Sermón de la montaña y al Padre nuestro, en los cuales se muestra que el reino de Dios es lo que se debe buscar primeramente y lo que se debe pedir en oración (Mateo 6:10,33). Sostenían que cualquier cristiano, fuera hombre o mujer, que poseyera suficiente conocimiento de la Biblia estaba autorizado para predicar las "buenas nuevas".
Además, consideraban a Jesús como el único mediador entre Dios y el hombre. Puesto que Jesús había muerto una vez para siempre, ellos sostenían que un sacerdote no podía reanudar este sacrificio por medio de celebrar una misa. Los valdenses primitivos conmemoraban la muerte de Cristo, utilizando pan y vino como símbolos.

Escritos antiguos describe a los Valdenses así:
«Se les puede reconocer por sus costumbres y por su modo de hablar. Regulados y modestos, evitan el lujo en el vestido. … Viven como obreros, del trabajo de sus manos. Sus propios maestros son tejedores o zapateros. No acumulan dinero y se contentan con lo necesario. Son castos, … moderados en las comidas, no frecuentan ni las hosterías ni los bailes, porque no gustan de tales frivolidades. Siempre aplicados al trabajo, sin embargo, encuentran tiempo para enseñar y estudiar. Destinan también algún tiempo a la oración. Van a la iglesia, participan del culto, se confiesan, comulgan y asisten a las predicaciones, aunque lo hacen con la finalidad de advertir errores en el predicador. Se les reconoce también por su conversación sobria y discreta. Rehuyen la maledicencia, se abstienen de chácharas ociosas y bufonescas como también de las mentiras.»

(Seudo Rainerio, observaciones hechas por los inquisidores de Europa Central en el año 1270.)

Esta Biografía ha sido elaborada en base a estas fuentes:
(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Valdo
(2) Texto de Paul Halsall enero de 1996, publicado en http://www.tinet.org/~fqi_sp04/valdo.htm
(3) http://biografas.blogspot.com/2006/09/pedro-valdo.html
(4) http://es.wikipedia.org/wiki/Valdenses
(5) http://www.menonitas.org/vistaprevia/fe_periferia/driver_fe_periferia_07.htm
(6) http://www.unionbiblica.com/lampara/2004/articulo.htm


Related

Historia Cristiana 7072223459181472154

Publicar un comentario en la entrada Default Comments

  1. Anónimo22/6/09

    Dios mio formidable

    ResponderEliminar
  2. Anónimo7/1/15

    Excelente resumen de Pedro Valdo, bendiciones! Enero 2015

    ResponderEliminar
  3. Anónimo7/1/15

    Excelente resumen, Dios les levante en sus vidas para que sigan sus publicaciones

    ResponderEliminar
  4. Anónimo7/1/15

    Bendiciones esta muy bueno

    ResponderEliminar

emo-but-icon

item