3 Formas en que tu iglesia puede apoyar las misiones

Cosas que hace una iglesia misionera El trabajo de los misioneros en el campo tiene varias...




Cosas que hace una iglesia misionera


El trabajo de los misioneros en el campo tiene varias formas de realizarse: en primer lugar, el misionero mismo que, junto con su familia, es enviado por la propia iglesia, a través de una agencia misionera, o por la denominación. En segundo lugar, un proyecto misionero, el cual puede consistir en un trabajo específico que sea por un tiempo, propósitos y metas que se deseen alcanzar. Y en tercer lugar, alcanzando a un grupo étnico (gentes, pueblo, o nación) no evangelizado; por ejemplo, los que trabajan para alcanzar a musulmanes, hindúes, indígenas, u otro grupo humano que aún no tiene acceso al evangelio.

La Iglesia es la agencia de Dios para la extensión de Su reino. Y cuando la iglesia local comienza a comprender las implicaciones de esa tarea, debe ver la manera activa en la cual involucrarse en el cumplimiento de la misión. ¿Pero cómo podemos transmitir esta carga a la iglesia?

Existen varias maneras prácticas de involucrar a la iglesia.

Con la oración

La oración es el primera acción que la iglesia puede hacer para empezar su compromiso con la Gran Comisión. De una manera práctica, el pastor y el líder de misiones de la iglesia deben estar enterados de los motivos de oración de los misioneros que la iglesia misma conoce, tal vez algún misionero de la denominación, o de alguna agencia misionera conocida, o por algún proyecto misionero que busque alcanzar un propósito concreto y con el que la iglesia se siente identificada.

El apóstol Pablo animaba a la iglesia a orar por él y su trabajo misionero. En 2 Ts 3.1-2 dice:

“Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe”. 

La Palabra de Dios avanza por medio de la oración intercesora de la iglesia hacia las misiones.

Con la ofrenda misionera 

Una ofrenda misionera es uno de los desafíos más fuertes y una manera tangible de medir el apoyo de una iglesia hacia las misiones. El porcentaje que una iglesia invierta de su presupuesto es un termómetro para medir su salud misionera. Ayudar a la iglesia a dar de manera comprometida, generosa, y sistemática es una buena manera de apoyar las misiones.

 A veces se piensa que invertir en las misiones va a restar recursos de la iglesia local, pero la Palabra de Dios nos muestra más bien que produce fruto para los que invierten. En Fil 4.15-17 dice:

“Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta”. 

Para que nuestra cuenta tenga frutos debemos invertir en la obra de Dios.

Viajes de corto plazo 

Otra manera práctica de involucrar a la iglesia a llevar la carga por las misiones es por medio de los viajes misioneros de corto plazo. Esto consiste en organizar un viaje, que permita visitar al misionero en el campo, o apoyar el trabajo de un proyecto específico. Además, llevar a personas que con sus dones y talentos permitan fortalecer el trabajo de evangelización que se realiza en el lugar.

Son de corto plazo, porque se pueden hacer viajes que duren un fin de semana, una semana o un mes, dependiendo del lugar, la distancia y las necesidades que se busque satisfacer. Esto permite que el obrero se sienta animado y apoyado por la iglesia. Y a su vez, la iglesia conoce la situación del lugar donde se está trabajando y realizar con mayor fuerza el impacto del evangelio.

Para la iglesia del Nuevo Testamento, los viajes de corto plazo eran muy comunes. Lo encontramos, por ejemplo, en Hch 19.22:

“Y enviando a Macedonia a dos de los que le ayudaban, Timoteo y Erasto, él se quedó por algún tiempo en Asia”. 

En este texto vemos que dos colaboradores del misionero Pablo, en este caso Timoteo y Erasto, habían sido enviados para ayudar por un tiempo el trabajo en Macedonia.

Muchos no pueden dedicarse a tiempo completo a la obra misionera, pero sí pueden dedicar una parte de su tiempo para servir y ministrar con sus dones y talentos, actuando como misionero de corto plazo.

¿Qué otras ideas se pueden incluir en esta lista? ¿Cómo tu iglesia local se está involucrando en las misiones?

Recurso recomendado

 “25 maneras de involucrarte en las misiones”, de CapacitacionMisionera.org, disponible en el siguiente enlace: http://bit.ly/25-maneras

Este artículo fue escrito Por Leandro Sandoval. Leandro es de Paraguay y estudió teología en el Seminario Teológico Bautista de Asunción. Fue por varios años pastor de jóvenes y adolescentes en la Primera Iglesia Bautista de San Lorenzo. Sirvió en varios ministerios de movilización de grupos misioneros  en viajes de corto plazo. Actualmente es director de Movida Paraguay y pastorea la Iglesia Bautista de Miraflores. Está casado con Adelaida y tienen dos hijos: Ariel y Dámaris. 
Contacto: leandro.sandoval@movida-net.com 

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