Cómo cuidar tu corazón administrando tu tiempo

El auto-gobierno y el uso del tiempo  Este año tuve la oportunidad de visitar el museo de Bil...



El auto-gobierno y el uso del tiempo 


Este año tuve la oportunidad de visitar el museo de Billy Graham en la ciudad de Chicago, en Estados Unidos. Escuché hablar de este lugar en una ocasión donde se comentaba acerca de los estándares que este gran hombre de Dios había compartido con su equipo de trabajo al principio de sus cruzadas. Durante una campaña en Modesto, California (1948), Graham llamó a su equipo para orar y discutir las críticas dirigidas a los evangelistas. De esta junta se determinaron una serie de principios que guiarían el futuro de este ministerio.

Al caminar por los pasillos de este recinto, en el campus de la Universidad Wheaton, vi en las paredes algunos de aquellos principios que este gran evangelista pactó delante de Dios junto a su equipo de trabajo, los cuales incluían:

1. Integridad financiera y moral absoluta.
2. Cooperación con todas las iglesias cuando sea posible.
3. Evadir toda clase de emocionalismo, sensacionalismo y predicación negativa.
4. Sistema de seguimiento para los nuevos creyentes. 

Actúa con anticipación

1 Pedro 3:15 exhorta:
“Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”. 

Defensa con bases de una buena conciencia, entendemos al leer el contexto. Sabiendo que fuimos rescatados y vamos siendo perfeccionados en el Señor continuamente, somos nosotros quienes decidimos nuestra manera de conducirnos y actuar. Más adelante el apóstol agrega,

“para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (v. 16). 

La anticipación oportuna no pertenece solamente al ámbito de una empresa que busca tener éxito, sino que debe ser también parte de la estrategia del siervo del Señor que desea caminar sabiamente. Pablo urgía a los creyentes a no solamente vivir con el entusiasmo de haber encontrado la preciosa fe en Cristo, sino que alentaba:

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Ef 5.15-17). 

Es en esta inversión espiritual continua que podemos estar preparados para el día de la prueba.

Actúa con precaución 

Planear de antemano cómo responder a aquellas batallas que han cansado y destruido tantos ministerios y hombres de Dios es la manera más práctica de prepararnos. El auto-gobierno sabio, como lo dijera Salomón, es acerca de ser precavidos en aquello que para otros puede no ser tan importante, evaluando prudentemente nuestro tiempo:

“El sabio teme y se aparta del mal; mas el insensato se muestra insolente y confiado” (Pr 14.16).

“Las adicciones de un hombre son el resultado de rechazar su fortaleza”, dijera John Eldredge. Son aquellos lugares que sin mucha evaluación escogemos para ir a descansar después de una gran victoria o reto, que van mermando nuestro avance. No sucede de la noche a la mañana, sino a través de un elaborado plan del enemigo de nuestras almas para introducir pequeños dardos de remordimiento que al acumularse son letales.

“Por un clavo se perdió una herradura, por ésta un caballo, y por éste el jinete, que fue capturado y muerto por el enemigo.” —Benjamin Franklin 

Hay una gran incógnita que se tiene al ver a un hombre de Dios fracasar en su matrimonio, con sus hijos, al verlo caer en inmoralidad o esclavitud financiera. Estas situaciones no suceden de pronto, sino que son el punto de ebullición de una vida que dejó pasar por alto la presión diaria de sus propias tentaciones. El tiempo que se alojó ese pensamiento ambulante en la mente, el tiempo que se decidió atender asuntos urgentes y descuidar los más importantes en casa, el tiempo de mayor debilidad que se llenó de pasatiempos en lugar de momentos a solas de rodillas con el Señor.

Son nuestras elecciones diarias las que nos acercan o alejan de una plataforma de influencia donde el reino de Dios puede manifestarse con mayor amplitud a través de nuestra vida.

No olvides las prioridades 

Frecuentemente lo más espiritual que un hombre o una mujer de Dios puede hacer con su tiempo es pasar horas de calidad con su familia, momentos de oración y entrega delante del Maestro, mañanas o noches meditando y memorizando la Escritura. La ocupación y la demanda excesiva en el ministerio deben siempre ser puestas a los pies del madero, comprendiendo que un Dios soberano sabe administrar bien Su reino, Sus ovejas y Sus pastores.

Observa pues, amigo, aquellos con los que antes te sentabas a la mesa del Señor, quienes con bombo y platillo proclamaban su exhaustivo trabajo y obra, y así mismo considera las palabras y prioridades del Maestro, en Mateo 7.21-23.
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Por Gerardo Guerra R. Gerardo es licenciado en Diseño Gráfico y Animación y ha sido locutor de radio por más de 9 años en Monterrey, México, de donde es originario. Ha invertido gran parte de su vida trabajando con niños, adolescentes y jóvenes en Rumania, Estados Unidos, México y ahora en Taiwán, a través de programas de carácter con organizaciones cristianas y sin fines de lucro. Ahora lo sigue haciendo en el sur de Taiwán junto a su esposa, donde esperan a su primer bebé.

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