María y los Evangélicos

¿Cómo surge la veneración/ adoración a la virgen María? ¿Cómo se originó este tema tan comp...



¿Cómo surge la veneración/ adoración a la virgen María?

¿Cómo se originó este tema tan complicado?



Como consecuencia de que el Nuevo Testamento menciona muy escasos episodios y brinda muy pocos detalles de la vida real de la Virgen María, entre las comunidades cristianas orientales surgieron durante los primeros siglos varias leyendas apócrifas, que trataron por todos los medios de suplir ese hermético silencio en torno al nacimiento, infancia, juventud, adultez y muerte de la madre de Jesús.


Esos relatos apócrifos son: “El protoevangelio de Santiago” del siglo II, “El evangelio del Pseudo Mateo” del siglo IV, y “el libro de la Natividad de María” del siglo IX. Estas leyendas fueron asumidas e interpretadas por numerosos Padres de la Iglesia, teólogos y oradores sacros


La leyenda



La leyenda surgida de los libros apócrifos,  presenta a una pareja de ancianos, Joaquín y Ana. Luego que Joaquín fuera expulsado del templo, por no tener descendencia, Joaquín tiene un encuentro con un ángel que le dá el mensaje que tendrían una hija predestinada a ser la “Madre de Dios”.


La niña María fue presentada en el templo a los 3 años donde vivió para siempre en una vida consagrada en comunión con Dios y los ángeles.


Avances en la doctrina “Mariana”


Luego del Concilio de Éfeso (431) se intensificó el culto a María. Con el impulso de líderes eclesiales como  Andrés de Creta (660-740) y Juan Damasceno (675-749) las enseñanzas apócrifas sobre María fueron tomando un tono oficial de la doctrina de la iglesia de ese entonces. Damasceno sistematizó un material de enseñanza con la leyenda de María.


Los debates teológicos llevaron a afirmar que María realmente es la madre de Dios y nació sin pecado original y que ahora está en el cielo comandando todas las huestes angelicales.


Las “fiestas Marianas” fueron tomando forma para el final del siglo VII, tomando una fuerza extraordinaria.


Como fruto de esas fuentes literarias y teológicas, el arte medieval europeo y, de modo muy especial, el bizantino, abordaron con notable entusiasmo el tema iconográfico de la Natividad de la Virgen María a partir, sobre todo, de los siglos X-XI.


El Ave María y el Rosario



Para el siglo XI-XII se observa un uso generalizado y popular de la oración del Ave María y los concilios recomiendan que se enseñe a los fieles. En los monasterios, comienza la práctica del Rosario, llamado “salterio del Ave María” una repetición devota del Ave María, unas 150 veces, sustituyendo los 150 salmos (salterio) para los monjes que no sabían leer.


En el siglo XIV el “salterio del Ave María” se subdivide en 15 decenas, intercaladas con el rezo del Padrenuestro. En 1569, el papa Pío V, con la bula Consueverunt romani pontifices, consagró una forma de Rosario que, prácticamente, es la misma que usan hoy los Católicos Romanos.


Recién para el año 1854, el 8 de diciembre, el Vaticano reconoce como dogma de la iglesia “Católica Romana” la “Inmaculada concepción de María”.

En el mundo evangélico 

En el mundo evangélico se ha visto a María como madre de Jesucristo, y se valora su entrega y devoción al llamado de Dios, como también se han hecho estudios sobre su teología (por ejemplo el libro “Hacer Teología junto a María”).


Lutero dijo lo siguiente: “(Ella es) la mujer más encumbrada y la joya más noble de la cristiandad después de Cristo… Ella es la nobleza, sabiduría y santidad personificadas. Nunca podremos honrarla lo suficiente. Aún cuando ese honor y alabanza debe serle dado en un modo que no falte a Cristo ni a las Escrituras”. (Sermón, Navidad 1531)


María era una maravillosa mujer de fe. Pero los evangélicos tenemos problemas con las doctrinas mariológicas del Catolicismo Romano que no se encuentran por ningún sitio en las Escrituras, como: ‘María es la Madre de la Iglesia’ o ‘María ascendió al cielo’ o ‘María intercede por nosotros’ o ‘María ejerce un influjo salvífico sobre nosotros’ o ‘María puede ser evocada en oración’ o ‘María es nuestra mediadora’ o ‘María fue impecable’. En fin, se tratan de fabricaciones humanas que niegan la centralidad de Cristo en la Biblia.


Fuentes



Passarelli, G. Iconos. Festividades bizantinas, Madrid, Libsa, 1999.
Salvador, J. M. “Visiones de lo Invisible” Bid & Company, 2010.
Protoevangelio de Santiago. Evangelio del Pseudo Mateo. Libro de la Natividad de Marìa. Texto bilingüe griego/castellano publicado en Aureliano de Santos Otero, Los Evangelios apócrifos (Colección de textos griegos y latinos, versión crítica, estudios introductorios y comentarios por Aurelio de Santos Otero), Madrid. Biblioteca de Autores Cristianos, 2006.
Steuernagel, V. Hacer Teologìa junto a Marìa. Buenos Aires, Kairós. 2003.

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