Dios vino a vivir entre nosotros

El término “encarnación” es la traducción española de la palabra latina incarnatio , versión a su ve...

El término “encarnación” es la traducción española de la palabra latina incarnatio, versión a su vez del término griego sárkosis, relacionado con el texto de Juan 1.14: “Y el Verbo se hizo carne” (“kai ho lógos sarx egéneto”).


“Encarnación” significa “convertirse en carne”. La encarnación es el evento en el cual Dios, hecho carne, habitó entre nosotros.
  • Juan 1:1: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. 
  • Juan 1:14: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. 
  • Cuando el Verbo se hizo carne, estuvo en el vientre de María y nació en la persona de Jesús. Jesús es la encarnación de Dios. Dios en carne: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col 2.9). 
  •  El término “encarnación” no aparece en el Nuevo Testamento, pero el concepto definitivamente sí lo enseña: Jn 1.1, 14; 20.28; Col 2.9; Fil 2.5-8; 1 Ti 3.16; He 1.8; 1 Jn 4.2.

Una verdad cristiana fundamental 

La encarnación sigue siendo un acontecimiento y una verdad fundamental de la fe cristiana, que en cierto sentido incluye a todas las demás: Todo el evangelio se centra en la Buena Noticia de Dios viniendo a morar con el hombre, haciéndose hombre, muriendo como hombre. La resurrección de Jesucristo es la garantía de la resurrección de los que creen en Él.

El término encarnación nos presenta a un Dios que nos ama tanto que vino a la tierra y tomó forma humana para nuestro beneficio, en última instancia, a renunciar a Su vida para pagar por nuestros pecados y darnos la vida eterna con Él.

Principales aspectos de la encarnación

Teológicamente, la humanidad de Jesús es un aspecto importante de su vida terrenal. Jesús es divino, pero también asumió un cuerpo humano para identificarse con la humanidad. Nació de una mujer, comía, dormía, y experimentaba la tentación. Al igual que otros seres humanos, podía sudar y sangrar. También mostró emociones humanas, incluyendo la ira, la alegría, y el pesar.

En términos de el plan divino, Jesús también se hizo humano como parte de Su plan para morir en nuestro lugar como sacrificio (He 9.22). Además, con el fin de resucitar, Él primero tenía que morir físicamente, lo que requirió tomar un cuerpo físico.

De hecho, nuestra salvación depende totalmente de la venida de Jesús a este mundo en forma humana.

A diferencia de cualquier otro ser humano, Jesús vivió en un cuerpo humano pero nunca pecó. “Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado” (He 4.15 NBD). 

Fuentes:
  • Hans Küng. La encarnación de Dios. Herder. 
  • Justo González. Diccionario manual de teología. Vida. 
  • Got Questions Ministries. Encarnación de Cristo. En línea: http://goo.gl/wtbBlM
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