¿Será lo que Dios quiere?

Principios para seguir la dirección de Dios en nuestros planes La parte crucial que nos lleva ...

Principios para seguir la dirección de Dios en nuestros planes



La parte crucial que nos lleva a alcanzar nuestras metas y superarnos es elaborar una estrategia. Esto significa que debemos desarrollar un plan de cómo alcanzaremos nuestros objetivos. Tener una estrategia nos ayuda a mantener una visión enfocada y estructurada que nos puede beneficiar en mantenernos proactivos hacia lograr nuestra meta.

No obstante, puede suceder que al momento de trazar metas, nos surja la pregunta: ¿Será esto realmente la voluntad de Dios para mi vida? De igual manera, la realización de esas metas quizás puede llevarse a cabo por diferentes opciones y esto nos deja con la necesidad de escoger o tomar decisiones. Es entonces cuando nos podemos preguntar: ¿Cuál será el camino correcto que debo perseguir?

 Para todos nuestros asuntos y todo lo que emprendamos debemos buscar la dirección de Dios. Al seguir la voluntad y dirección de Dios nos ahorraremos contratiempos y atrasos hacia la realización. 

Ahora bien, ¿Cómo puedo saber cuál es la voluntad de Dios y cómo puedo alinear mis decisiones bajo su dirección? Las siguientes puntos nos ayudarán a encontrar la respuesta.

Rinde tu voluntad 

Cuando le pidieron a Jesús: “Señor, enséñanos a orar”, Jesús hizo una oración como ejemplo. Parte de su oración incluía la importancia del rendimiento de la voluntad cuando dijo: “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Lc 11.12). Jesús, maestro por excelencia, siempre llevaba su vida en concordancia con lo que enseñaba y daba el ejemplo.

Justo antes de ser entregado para morir y sabiendo lo que le esperaba, Jesús expresó: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. (Lc‬ 22‬.42‬)‬‬‬

De esta misma manera deberíamos adoptar esa actitud de rendición para seguir absolutamente y en obediencia la voluntad de Dios. En todo, podemos decir: “Hágase tu voluntad y no la mía.” Esta es la única actitud que nos llevará a estar ubicados siempre en la perfecta voluntad de Dios.

Considera las posibles opciones y recuerda los principios bíblicos pidiendo dirección en oración 


Cuando lo que se quiere lograr se puede realizar por diferentes vías o estrategias, resulta conveniente evaluar los puntos a favor y en contra de cada opción. La opción que nos mantiene en la voluntad de Dios es aquella que está absolutamente acorde con los principios bíblicos y nos mantiene cerca de Dios. Si tan solo una cosa en nuestros planes arriesga estos principios, es razón suficiente para entender que no debe ser el camino indicado.

Cuando lo que queremos realizar depende de aprobaciones, negociaciones, cambios o cosas similares que dependen también de otra parte, podemos orar a Dios pidiendo alejarnos de lo que no convenga.

Podemos orar y decir: “Señor cierra toda puerta que yo no deba cruzar”. La decisión de cerrar alguna puerta puede estar en nuestras manos en algunas instancias; más aún en ocasiones, cuando es difícil escoger y todas las opciones parecen buenas, es prudente orar de esta manera.

Acepta la voluntad y la dirección de Dios para tu vida

Vendrán oportunidades que parecerán atractivas, más llevaderas o cómodas para nosotros, pero eso no significa que son las que deberíamos tomar. Aunque tengamos preferencia con alguna opción en particular, debemos estar dispuestos a ceder nuestro interés si resulta no estar dentro de la voluntad de Dios. Para poder hacer esto es necesario tener plena confianza que su voluntad es la más alta sabiduría, y que esta supera nuestro intelecto y conocimiento.

Sigue el camino señalado en confianza 

Cuando ya hemos puesto a prueba objetivamente nuestras opciones, solo nos resta ir tras lo determinado. No importa lo que quizás tengamos que sacrificar; valdrá la pena. Dios se complace cuando le obedecemos y seguimos y nosotros también deberíamos sentirnos gozosos de seguir su voluntad como dijo el salmista: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” (Sal‬ 40‬.8‬).‬

Todas nuestras aspiraciones, ya sean personales o ministeriales, deberían estar alineadas con la voluntad de Dios. Seguir estos principios nos puede ayudar a encontrar la dirección de Dios para nuestros anhelos. Solo en el centro de la voluntad de Dios estaremos seguros, sin importar lo que suceda.

 Por Jenilee Rebarber
Jenilee es originaria de Puerto Rico y reside actualmente en EEUU con su esposo. Ha colaborado en diferentes ministerios en su región e iglesia, especialmente con la juventud. Es doctora en optometría y además se dedica a escribir artículos de edificación, tanto en español como en inglés, en su blog jenileerebarber.com. También contribuye como escritora en otras páginas, revistas y ministerios.

jenileerebarber@gmail.com

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