¿Puede un cristiano sufrir depresión?

Diagnóstico y tratamiento de un trastorno depresivo  Es conveniente profundizar el tema de la...


Diagnóstico y tratamiento de un trastorno depresivo 


Es conveniente profundizar el tema de la depresión por dos motivos fundamentales: 

1. Para que los familiares de un paciente comprendan más sobre ella y, por ende, comprendan mejor al enfermo. 
2. Para que aquellos hermanos que se dedican a la tan necesaria consejería bíblica sepan hacer un diagnóstico diferencial entre una depresión endógena o grave y un simple estado de tristeza. 

Las depresiones acontecen en personas con predisposición 

Esta propensión es de naturaleza genética y depende del modo de funcionar que tienen unas partes concretas del cerebro. Hay personas que, les pase lo que les pase, nunca sufren una depresión. Otras, entran en trastornos de ese tipo con poca causa o, quizá, sin causa. 

El depresivo se siente como en un pozo profundo de paredes lisas y encadenado, donde los que están afuera le dicen: “Sube y sal, que aquí afuera está hermoso, con un sol espléndido”. Pero sin poder bajar, desencadenarlo y subirlo. 

Depresión es una palabra que tiene dos sentidos. En el lenguaje de la calle decimos “estoy deprimido” si estamos tristes, apenados, agotados o desinteresados. En psiquiatría y psicología, “depresión” o “trastorno depresivo” es el nombre de una enfermedad que afecta, por una parte, al estado de ánimo y, por otra parte, a una serie de funciones vitales (concentración, regulación del sueño, fatiga, etc.). 

Síntomas de un trastorno depresivo

Los síntomas más importantes de las depresiones son: 
1. El bajo estado de ánimo: desmoralización, falta de ilusiones, falta de ganas de hacer las cosas. 
2. La dificultad para hallar distracciones: no se disfruta igual que antes; lo que antes hacía gozar, como por ejemplo un entretenimiento, deporte o hobby, ahora es más indiferente, la persona se siente como apagada.
Otros síntomas, que pueden presentarse varios a la vez, son: 
a. Trastornos del sueño (insomnio o exceso de sueño durante el día). 
b. Trastornos del apetito 
c. Pensamientos repetitivos sobre temas que despiertan ansiedad y preocupación —difícil sacárselos de la cabeza. 
d. Ideas negras, pensamientos negativos, mala imagen acerca de sí mismo, sentimientos de culpa o de inferioridad. 
e. Falta de concentración. 
f. Fatiga física. 
g. Pérdida del interés sexual. 
h. En algunos casos graves, ideas de muerte —pensar en el suicidio. 

Los demás síntomas aparecen en grados diversos: uno o dos de ellos o varios. 

Formas de depresión 

Las formas más comunes de depresión son: 
1. Depresión mayor: Es cuando los síntomas son intensos. Normalmente una depresión mayor es una enfermedad muy evidente. 
2. Depresiones enmascaradas. Son trastornos en que predominan los síntomas físicos sobre los psicológicos: cansancio, dolores diversos, vértigos, etc. 
3. Depresiones con obsesiones: Pensamientos repetitivos o acciones repetitivas sobre algún tema, pueden ser el único síntoma evidente en este tipo de depresiones. 
4. Depresiones mitigadas o distimias depresivas. Distimia quiere decir “humor perturbado”. En este trastorno, la persona suele estar con cambios de humor, irritabilidad, problemas de concentración. Es frecuente la incidencia de desavenencias familiares, laborales, etc., a causa de los cambios del humor.
5. Depresiones con crisis de ansiedad. Las crisis de ansiedad, también llamadas crisis de pánico, consisten en un intenso estado de ansiedad, agitación, taquicardia, y suele presentar claustrofobia —miedo de estar en lugares cerrados— o agorafobia —miedo de estar en lugares abiertos— y sensación de que uno se va a morir. 

Tratamiento

La primera fase del tratamiento requiere medicación. Los medicamentos antidepresivos favorecen la utilización de los neurotransmisores que fabrica el cerebro, e impiden su destrucción. Recordemos que un tratamiento farmacológico para la depresión, no es de respuesta rápida por parte del enfermo. 
  • Los medicamentos antidepresivos ayudan a que no se destruyan los neurotransmisores que fabrica el propio cerebro. 
  • El ejercicio físico, aunque sea caminar puede ser de gran ayuda en el tratamiento de las depresiones. 
  • La exposición a la luz solar intensa tiene un efecto antidepresivo. 
  • Las depresiones, aún las leves, dejadas sin tratamiento tienden a empeorar. Algún tipo de tratamiento es mejor que ninguno. 
Desterremos la idea que un cristiano no puede sufrir depresión. Por lo que hemos dicho vemos que es una enfermedad más del cuerpo, alojada en el cerebro.

 Pasajes bíblicos que nos reconfortan y dan esperanza 

  • “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” - (Salmo 23:4). 
  • “Busqué a Jehová y él me oyó, y me libró de todos mis temores” - (Salmo 34:4). 
  • “Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío” - (Salmo 42:5). 
  • “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” - (1 Pedro 5:7).
Por el Prof. Dr. Osvaldo Juan Maccio

Osvaldo Maccio es anciano de la Iglesia Cristiana Evangélica en Buenos Aires, Argentina. Lleva 49 años con Carmen y tienen cinco hijos y cinco nietos. Es doctor en Psicología y profesor universitario. Ha desempeñado actividades en psicología clínica, educacional y organizacional, y realizado retiros y seminarios para matrimonios por más de 30 años. 

Mail: ojmaccioyasoc@hotmail.com

Fuentes: 

Gary Collins: "Personalidades Quebrantadas". Ed. Caribe. 
Grinberg León:"Culpa y Depresión". Ed. Paidós. 
Meyer, Gross y otros: "Psiquiatría Clínica". Ed. Paidós.

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