LA HISTERIA.

Cuando una persona llega a sus límites o sufre grandes crisis sicológicas La histeria es un...


Cuando una persona llega a sus límites o sufre grandes crisis sicológicas

La histeria es una afección crónica que se caracteriza por la presentación de problemas físicos o síquicos sin una causa que los justifique. Alguno de estos problemas son, por ejemplo: una parálisis sin lesión en los nervios ni músculos o una ceguera sin anomalías en el ojo. Otras manifestaciones pueden ser: ataques histéricos con gritos, temblores, tics y espasmos musculares, etc., parálisis completas o localizadas, ausencia de dolor, sordera, ceguera, etc.
En la actualidad, se utiliza preferentemente el término “reacción de conversión” para denominar a este grupo de trastornos.

El histérico no simula sus síntomas, “el simulador quiere parecer enfermo, hacerse pasar por enfermo. El histérico de modo inconsciente quiere estar enfermo, y lo consigue. Es la transformación de un conflicto emocional en síntomas somáticos o psíquicos” (Psicoactiva.com).

La persona con esta problemática no pierde el contacto con la realidad y sus síntomas muestran una estrecha relación temporal con “acontecimientos traumáticos, problemas insolubles, insoportables o relaciones interpersonales alteradas”.

Causas y factores de riesgo
Se pensaba anteriormente que el trastorno estaba relacionado con el estrés emocional y se le restaba importancia al dolor por no considerarlo real. Sin embargo, “los pacientes con histeria clásica parecen experimentar dolor u otros síntomas de una manera que aumenta su nivel de dolor. El dolor y la preocupación crean un ciclo que es difícil de romper”.

Este trastorno suele ser más frecuente en mujeres que en hombres y comienza, generalmente, antes de los 30 años. Aunque no toda persona con histeria presenta un historial de abuso, aquellas con antecedentes de maltrato físico o abuso sexual son más propensas a padecerla.

Las evidencias muestran que el bienestar emocional afecta la forma en la que las personas perciben el dolor y otros síntomas. Los pacientes con histeria clásica parecen experimentar dolor u otros síntomas de una manera que aumenta su nivel de dolor. El dolor y la preocupación crean un ciclo que es difícil de romper.

Hay maneras de diferenciar entre las causas orgánicas y sicológicas. Según se mencionan en la Enciclopedia de problemas sicológicos, estas son:

1 Una de las principales maneras de distinguir entre la histeria y los genuinos trastornos físicos es la presencia de la llamada anestesia de guante o de media. En este fenómeno, la pérdida de sensibilidad se extiende por un área que suele creerse afectada como una unidad, en vez de seguir la verdadera distribución anatómica de las fibras nerviosas. En vasos así, la persona puede afirmar que ha perdido la sensibilidad en toda la mano cuando, si la sensación proviniera de causa orgánica, la anestesia seguiría un plano conocido, sin cubrir toda el área.

2   Quien padece de histeria típicamente demuestra menos preocupación por su enfermedad que la víctima de patología orgánica. No muestra la angustia y el temor que caracterizan a quien sufre de una enfermedad genuinamente física.

3 Los síntomas histéricos a veces desaparecen durante el sueño o cuando el paciente se halla en pleno reposo.

4 El impedimento físico, por lo común, no pone en peligro al individuo. En la ceguera histérica, por ejemplo, la persona a menudo evita los objetos peligrosos que un ciego genuino no podría ver.

5 Los síntomas son pasajeros. Puede haber pérdida de la sensibilidad durante algunos minutos u horas, que desaparece temporalmente para retornar más adelante.

Tratamiento
El tratamiento profesional para las personas histéricas consiste en el psicoanálisis. Este tratamiento buscará ayudarles a controlar sus síntomas.

“Cuando el síntoma de conversión se debe a sentimientos de culpa, el orientador tiene que ayudar a la persona para que llegue a comprender sus actitudes y a determinar si la culpa es real o ficticia. Si el sentimiento es una genuina angustia por haber trasgredido las leyes de Dios, su remedio está en arrepentirse y aceptar el perdón de Dios. Si la persona está inconscientemente procurando castigarse por sus pecados, tiene que llegar a entender esta dinámica y llegar a una real comprensión de haber sido aceptada por Dios.

Si la persona recurre a la incapacidad física en busca de afecto y atención y para rehuir responsabilidades, debe explorarse esta dinámica. En estos casos, la persona necesita llegar a comprender los factores de la niñez que la hicieron sentirse insegura y malquerida, y reemplazar esas actitudes por la sensación de seguridad y competencia que uno tiene ante el Señor. De este modo, puede surgir en la persona un adecuado concepto de sí, que la capacitará para enfrentarse a las diarias frustraciones sin refugiarse en síntomas físicos para evitar los conflictos emocionales”


Fuentes:
-Narramore, Clyde M. Enciclopedia de problemas sicológicos.
http://sisbib.unmsm.edu.pe
www.psicoactiva.com
http://www.nlm.nih.gov

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