Tres aspectos para no caer en un desgaste laboral

El cuidado de la salud física y emocional del obrero cristiano  Jefes de estado, gerentes de em...

El cuidado de la salud física y emocional del obrero cristiano 


Jefes de estado, gerentes de empresas, artistas y jugadores profesionales afrontan problemas abrumadores en la vida, exactamente igual que los misioneros, pastores y obreros cristianos. ¡Ninguno está exento! Mucho menos debe el obrero cristiano pensar que escapará de los problemas y las pruebas, especialmente debido a que él vive muy cerca de la gente.

¡Pero tampoco tiene que desesperarse! Con algunas indicaciones y disciplina para seguirlas, el obrero puede cuidar su salud física y emocional, de tal forma que se encuentre en condiciones para triunfar sobre los problemas de la vida y el ministerio.

¿Qué problemas enfrentan los pastores y obreros?


  • El obrero puede caer en la más profunda depresión y desaliento debido a su respuesta interna a la calidad y el éxito —o carencia de ellos— en su ministerio.
  • Puede llegar a desilusionarse por sus propias metas no alcanzadas.
  • Puede caer en la desesperación por la apatía, indiferencia y falta de cooperación por parte de su congregación.
  • Se puede sentir frustrado por tener que hacer tantos “trabajos inferiores” que lo apartan de su tarea primordial de estudiar, predicar, enseñar y ganar almas. Esto puede suceder especialmente con los mal llamados “pastores a medio tiempo”, que necesitan trabajar en otra cosa durante la semana porque la iglesia no lo sostiene económicamente, o lo hace sólo parcialmente.
  • Puede sentir total futilidad de su trabajo y estilo de vida si tiene una dificultad no resuelta en su matrimonio o los hijos “se vuelven rebeldes” o demuestran poco interés por las cosas espirituales.

Tres maneras de cuidar su salud integral 

1. Administrando su tiempo 

En el mundo profesional se conoce un refrán que reza: “Si usted no administra su tiempo, otros lo harán por usted”. Y es una gran verdad. También el obrero del Señor necesita planificar el uso de su tiempo disponible. ¿Por qué? Sencillamente porque si tiene que estar todas las noches ocupado en el ministerio (cultos, reuniones de comité, consejería, etc.) no tendrá tiempo para su familia, lo cual, tarde o temprano, le acarreará problemas.

Por otro lado, no tendrá tiempo para estudiar y capacitarse mejor, y muy pronto, su enseñanza no mostrará progreso. La familia y la capacitación permanente son sumamente necesarios para el bien del obrero y de la iglesia. En realidad un obrero puede avanzar muchísimo si dispone bien del gran recurso llamado “tiempo”. Los lunes generalmente son días apropiados para estar fuera de la comunidad y dedicar unas horas para planificar debidamente el horario de una o dos semanas de trabajo. Pronto se adquiere disciplina y experiencia, y el tiempo rinde maravillosamente.

2. Cultivando sus relaciones 

Familia. Su cónyuge y sus hijos son las relaciones más importantes en la vida del obrero. Debe dedicarles tiempo de calidad —y en cantidad—, disfrutar de su compañía y atender sus necesidades, asegurándose de que jamás reciban la impresión de que “el ministerio está por delante de ellos” en prioridad.

Amigos. Paradójicamente, muchos pastores viven rodeados de personas y, sin embargo, viven muy solos. Se da así que el pastor no tiene amistades profundas. Los hermanos de la iglesia son su círculo, pero sus relaciones llegan hasta cierto límite. Su trato con las personas es más a nivel “profesional”, o pastoral.

Mentores. El obrero también necesita ayuda y orientación de parte de otros. El peso del trabajo y su constante enfrentamiento con los problemas hondos de la gente pueden provocar que “se contagie” de ciertos “virus” emocionales, y se sienta afectado, cansado, tentado. Él necesita la ayuda de Dios, a menudo a través de hermanos bien capacitados y de confianza. ¡Ayudar a otros nos obliga a estar dispuestos a recibir ayuda!

3. Cuidando su cuerpo 

El obrero cristiano necesita descanso. No tener un día semanal de descanso y no tener uno o dos períodos al año para estar lejos de la congregación, hace que el obrero se llene de tensiones, de pensamientos, de sentimientos, que no puede eliminar ni ordenar. En ocasiones los pastores son tentados, para justificar su salario ante la congregación, a lanzarse a un activismo descontrolado sin calcular las consecuencias, y esto puede es una tragedia.

El descanso es un imperativo ministerial. Luego de su gran batalla con los profetas de Baal, Elías experimentó una gran depresión. Y lo que Dios hizo fue dejarlo dormir y alimentarlo; luego le renovó la visión (1 Reyes 19.1-18). Jesús mismo se aislaba y aislaba a sus discípulos del intenso trajín y de las multitudes (Marcos 6.30-32). El obrero de Dios necesita aprender a descansar, y también las iglesias deben ser enseñadas a dar a sus pastores el descanso necesario.

Un breve cuestionario para el obrero agotado


  1. ¿Qué aspectos de mi propia vida requieren atención especial?
  2. ¿Qué clase de atención les estoy dando a mi matrimonio y a mi familia?
  3. ¿Tengo un plan para organizar mi tiempo?
  4. ¿A qué persona o personas podría recurrir con confianza para conversar sobre mis cargas y tensiones?
  5. ¿Cuánto tiempo hace que no me he tomado unas vacaciones o realizado un chequeo médico general?

En conclusión, una buena administración pastoral comienza por una buena administración de la propia vida del obrero, dando el debido cuidado tanto al aspecto emocional como al físico. Expresado en palabras del apóstol Pablo: “Ten cuidado de ti mismo” (1 Timoteo 4.16).

Lo alentamos a aprovechar esta temporada del año para evaluar el cuidado que se ha dado hasta hoy en estos aspectos y realizar los ajustes que sean necesarios de aquí en adelante.

Fuentes: 

  • Alberto Barrientos, “Principios y alternativas de trabajo pastoral”.
  • W.A. Criswell, “El pastor y su ministerio: una guía práctica”.

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