¿Qué es el mentoreo de pastores?

El mentoreo de pastores es un imperative bíblico Muchos pastores creen realmente que no necesitan ...

El mentoreo de pastores es un imperative bíblico

Muchos pastores creen realmente que no necesitan ser pastoreados. No creen que todavía sean ovejas. Pero en estos días de grandes desarrollos y de múltiples oportunidades de ministerio, cada Pablo necesita un Bernabé, y cada Timoteo necesita un Pablo.
 Debemos decir, sin embargo, que el mentoreo de pastores es todavía una materia muy poco explorada por la iglesia evangélica de hoy —sobre todo en América Latina. ¿Qué significa el mentoreo de pastores? ¿Es necesario? Pero sobre todo, ¿es bíblico?

¿Qué y cómo es un mentoreo?  
Un mentor es una persona que orienta, aconseja, enseña o guía a otra. El Dr. David Kornfield, fundador y coordinador del Ministerio de Apoyo para Pastores e Iglesias (MAPI),
ofrece la siguiente definición de un mentor cristiano: “Un mentor es alguien que cree en otra persona, visualiza posibilidades más allá de lo que la persona percibe, la apoya y nutre, la desafía y la levanta para su pleno potencial dentro de los propósitos de Dios”. Otra buena definición del mentoreo es: “el discipulado tal como lo practicó Jesús”.
Hoy en día, el concepto de discipulado se limita a las primeras etapas de la vida cristiana. Sin embargo, el mentoreo permanece vigente durante toda la vida.

Ejemplos bíblicos del mentoreo de pastores 
Jesús invirtió sus mejores esfuerzos en la formación de un grupo relativamente pequeño de líderes, y el resultado lo vemos todavía hoy, en que su Iglesia sigue creciendo. El Señor Jesús nos dejó un modelo sobresaliente de lo que es un mentor.
Otro ejemplo claro es el de Jetro (Éx. 18.13-27). Moisés necesitaba de alguien que lo amase, que creyera en su potencial, que lo observara, que hiciera buenas preguntas, que le confrontase sobre el mal que estaba haciendo y le ofreciese nuevas opciones y un nuevo paradigma. Sin crear dependencia, Jetro consiguió impulsar a este gran líder.
 Un tercer ejemplo es el del discípulo cuyo sobrenombre era «Hijo de consolación» (Hch. 14.36). Bernabé era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe (Hch. 11.24). Fue bendecido en su liderazgo, por lo que no dudó en apoyar a un nuevo convertido que había sido enemigo férreo de los seguidores del Señor Jesucristo. De esta manera abrió las puertas para el desarrollo de Saulo, posteriormente llamado Pablo. Se separaron debido a sus diferencias de opinión en cuanto a la participación de Juan Marcos en el equipo misionero (Hch. 15.37-41). Entonces Bernabé llegó a ser mentor de Juan Marcos mientras continuaban en sus labores misioneras y, como bien sabemos, Pablo fue mentor de Timoteo.

¿Por qué el mentoreo de pastores es importante? 
Antes responder directamente, hagámonos algunas preguntas curiosas: De los pastores que usted conoce, ¿qué porcentaje de ellos recibe cuidado pastoral? En cuanto a los cónyuges, ¿cuál sería el porcentaje? ¿Qué es lo que el pastor pierde cuando no se deja cuidar-pastorear?
Cuando un pastor no tiene quién le brinde cuidado pastoral, él sufre, porque no cuenta con un ambiente seguro en el cual abrirse, expresando sus dolores y dificultades. El pastor no crece como debería porque no hay nadie que lo ayude a superar sus puntos débiles. Se agota fácilmente, siempre dando y nunca recibiendo. Muchas veces la iglesia, y aun el propio pastor, acaban dando por sentado que “irremediablemente, así deben ser las cosas”, porque consideran que “sacrificarse” es una buena indicación de que el pastor está dando su vida por las ovejas.
Pero aparte del pastor que sufre por falta de un apoyo pastoral en su propia vida, ¿quién más sufre detrás de él? Debemos afirmar que:
Su cónyuge sufre. Toda persona que ejerce un ministerio, si fuera honesta, admitiría que fácilmente el ministerio se vuelve su prioridad, aun por encima de su propio cónyuge. Muchos han salido al frente diciendo que el pastor tiene dos esposas: la iglesia y su mujer.
Los hijos sufren. ¡Cuántas veces los hijos de los pastores quieren ser cualquier cosa en la vida... menos pastor! Aunque sientan un llamado para el ministerio, generalmente tienen en mente ser otro tipo de ministro o por lo menos no ser un pastor como su padre.
Los líderes de la iglesia sufren. Ellos no reciben un cuidado pastoral para sus vidas, porque el pastor no puede brindar lo que nunca recibió.
La iglesia toda sufre. Cuando el pastor, su cónyuge, sus hijos y los líderes de la iglesia sufren, ¡es imposible que la iglesia no sufra!
El mundo sufre. Jesús dijo que el amor sería la marca que convencería al mundo de que somos discípulos verdaderos (Jn. 13.34-35). El pastor y la iglesia que tienen las características anteriormente mencionadas, no atraerán a los incrédulos, y si los atrae, tendrán dificultades para ofrecer salud emocional y espiritual para ellos.
Dios sufre. Nadie sufre sin que Dios sufra también. Si nosotros pudiéramos conectar el corazón de Dios para con sus pastores, en muchos casos veríamos un corazón quebrantado. Dios ama tanto a sus pastores y siente mucho por ellos cuando no reciben amor y cuidado pastoral en sus propias vidas.

El mentoreo de pastores puede funcionar 
Para cambiar estos hechos, hay una herramienta de la que el pastor necesita echar mano: buscar apoyo pastoral, lo que llamamos mentoreo de pastores. Un apoyo a pastores y sus cónyuges que proporcione cobertura espiritual y asesoramiento en el desenvolvimiento de sus vidas y ministerios.
 La cobertura espiritual del mentoreo puede darse en grupos pequeños que se reúnen regularmente para compartir y orar unos por otros. El asesoramiento que se da por medio de la mentoría, por regla general, es un encuentro uno-a-uno en que un pastor más experimentado intencionalmente ayuda a otro menos experimentado a madurar y crecer en su competencia ministerial.
 ¡Un buen mentor tiene potencial para impulsarnos a nuevos niveles de visión y ministerio!

 *** En el mundo del desarrollo espiritual, el modelo de mentor-pupilo era universal. En la Nueva Inglaterra del siglo XVIII, el pastor Jonathan Edwards y su esposa Sarah solían tener a uno o más discípulos viviendo con ellos, y se disponía de mucho tiempo para que el aprendiz observara la calidad de un matrimonio, la dinámica espiritual personal y la práctica vigorosa de la actividad pastoral.

Fuentes: 
“El líder que brilla” de David Kornfield.
“El mentor” de Bobb Biehl.
“Mentoreo que transforma”, artículo de Esteban Irvin en DesarrolloCristiano.com.
“Cada pastor como un mentor”, por David Kornfield.
“Pastoreo de pastores”, serie de recursos de MAPI en http://goo.gl/WnNYvZ.

Recurso recomendado: 
 “El líder que brilla” de David Kornfield: http://pastoreodepastores.org

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  1. Excelente, excelente articulo. Lo lei e inclui en un trabajo sobre el ministerio pasrtoral a pastores. Gracias por tan tremendo aporte a un tema tan relevante y contemporaneo. Bendicioens en Cristo.

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