La influencia de la Escuela Dominical en la Iglesia

 El maestro de Escuela Dominical puede y debe tener una gran influencia en sus alumnos, ya que les ...

 El maestro de Escuela Dominical puede y debe tener una gran influencia en sus alumnos, ya que les está enseñando verdades de la Palabra de Dios y principios bíblicos que, como dice la misma Biblia, no volverán vacíos, darán su fruto a su tiempo.
Ellos son parte de la etapa de formación de los niños, esa época en la que el cerebro está en su máximo potencial de maduración y que lo aprendido es absorbido como una esponja. Los maestros también son parte del “instruye al niño en su camino”, que menciona Proverbios 22.6.

La tarea del Maestro de Escuela Dominical 
El maestro debe tener en cuenta que su tarea no es solamente compartir conocimientos o contar historias, sino que mostrar el amor de Dios a cada niño o niña que el Señor pone en su camino y a través de su influencia puede ser restaurada la vida del alumno y la de su familia.
Entonces, ¿cualquiera puede ser maestro de Escuela Dominical? Por supuesto que no. Dios ha dado diversos dones y nos ha llamado a diferentes tareas. Aquellos que tienen un llamado a la enseñanza y a trabajar con los niños y adolescentes, son los que deben involucrarse en este ministerio. Pero no basta solamente tener cualidades de maestro, llevarse bien con los niños o tener ganas de ayudar, el maestro necesita tener una sana vida espiritual y emocional, además de recibir entrenamiento, de contar con materiales apropiados y ser supervisado en su trabajo.

Un llamado a la Iglesia Latinoamericana 
Teniendo en cuenta que Latinoamérica tiene mayormente una población muy joven, las iglesias deberían dar un espacio preponderante a las nuevas generaciones, quienes serán los futuros líderes, no solo en la iglesia sino en la sociedad. El pastor Antonio Montiel, educador y supervisor nacional de la Iglesia de Dios en Paraguay, resalta que la niñez “es la etapa de la siembra y de la buena siembra, es la época más importante para sembrar en ellos (los niños) la buena semilla”. La iglesia también tiene su parte en formar ciudadanos que vivan conforme al propósito de Dios, y eso solo será posible con vidas transformadas por el poder de Dios y que conozcan los valores que enseña su Palabra. ¿Qué mejor lugar para hacer que la Escuela Dominical y qué mejor época para hacerlo que la niñez? Muchas iglesias están haciendo un excelente trabajo en la educación de niños, otras están luchando por la falta de infraestructura, maestros y materiales. Pero lo realmente preocupante son aquellas iglesias que han dejado de lado la enseñanza de la Palabra de Dios a los niños. El pastor Montiel advierte que; “Urgentemente, tenemos que levantar, promocionar y avivar la Escuela Dominical en nuestro país. Si no lo hacemos, no tendremos jóvenes en las iglesias mañana”. Comenzando por el pastor y continuando con el grupo de líderes de la iglesia, y los mismos padres que se congregan, el apoyo al ministerio de Escuela Dominical debe darse proveyendo el espacio necesario para las clases de Escuela Dominical, obteniendo materiales de enseñanza e impulsando la capacitación de las personas que trabajarán en el área. En nuestro sitio www.liderazgopastoral.com, usted puede encontrar una serie de artículos y materiales para la formación de maestros, como también lecciones para la tarea de la enseñanza a niños.

Cómo iniciar un ministerio de Escuela Dominical 
El pastor debería primeramente capacitar y designar a una persona encargada de coordinar el trabajo, seleccionar maestros y buscar los materiales. Además debe guiarla y acompañarla en todo el proceso. La persona encargada de la Escuela Dominical, deberá ver cuántos niños asisten regularmente a la iglesia, qué infraestructura hay disponible (número de clases) y en base a ello podrá hacer una división por grupos de edades y sabrá la cantidad de maestros que se necesitarán. Luego deberá dedicarse a reclutar a quienes son aptos para la enseñanza y buscar un tiempo de capacitación con ellos. La capacitación puede brindarla alguien con experiencia en este ministerio. Se puede invitar a maestros de otras iglesias que tengan un exitoso trabajo en el área, para que compartan sus experiencias y se puede contactar con ministerios como LIPPEN, que se dedican a la capacitación de maestros de niños. Otro aspecto muy importante es la búsqueda de materiales. Existe gran variedad de ellos en el mercado cristiano, incluso hay mucha información disponible gratuitamente en Internet, pero deben examinarse con detenimiento para encontrar las herramientas adecuadas a la realidad de la congregación y que estén de acuerdo con su línea doctrinal. Será muy bueno que los materiales cuenten con el visto bueno del pastor y los líderes principales. Una vez preparados los maestros y aprobados los materiales, las clases podrán comenzar. Será necesario evaluar periódicamente el trabajo de los maestros y brindarles constante capacitación y motivación. Es muy bueno y recomendable que los maestros puedan reunirse periódicamente para compartir experiencias, orar juntos, fijar metas y estimularse mutuamente en el trabajo.

Las cualidades del maestro de Escuela Dominical 
En la obra “El Maestro de Escuela Dominical”, de Albert F. Harper, encontramos La Promesa del Maestro, que enumera algunas cualidades que todo maestro debería fijarse como meta en el desarrollo de su tarea:

  • Trataré en todo tiempo de vivir una vida cristiana de oración que sea un digno ejemplo a mis discípulos. 
  • Seré fiel a la iglesia, aceptando sus doctrinas, practicando sus reglas, fielmente asistiendo a sus servicios y sosteniendo a sus líderes. 
  • Trataré de ser un ganador de almas trabajando personalmente por presentar los postulados evangélicos a los que no son salvos e invitándoles a venir a la casa de Dios. 
  • Estimularé a mis discípulos convertidos a que se unan a la iglesia. 
  • Asistiré a las reuniones de maestros y oficiales de la Escuela Dominical, compartiendo en los planes tanto como me sea posible, y seré guiado por los reglamentos adoptados. 
  • Procuraré hacer planes para pasar cuando menos una hora cada semana en la preparación de mi lección, y estar presente a tiempo el domingo en la mañana. 
  • Trataré de conocer bien a cada uno de los miembros de mi clase, visitando a los discípulos en sus casas, o poniéndome en contacto con ellos por todos los medios posibles fuera de las horas de clase. 
  • Trataré de que mi enseñanza progrese este año asistiendo a las clases de preparación o leyendo al menos un libro que trate sobre la parte que a mí toca en el trabajo de Escuela Dominical. 
  • Me pondré en contacto cada semana con los ausentes de mi clase o haré arreglos para que estos contactos se lleven a cabo por los miembros de mi clase. 
  • Procuraré aumentar la lista y asistencia de mi clase por medio de la visitación personal y estimulando a los miembros de la clase a traer nuevos alumnos.
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