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¿Problemas para decidirte?

Nuestra profesión, con quién nos casaremos, nuestro destino eterno, son decisiones cruciales que d...

Nuestra profesión, con quién nos casaremos, nuestro destino eterno, son decisiones cruciales que determinarán el rumbo de nuestra vida. Entonces, ¿cómo nos aseguramos de que nuestras elecciones sean las correctas? ¿Qué pasa si nos equivocamos? ¿Qué importancia tienen las pequeñas decisiones que tomamos diariamente? Acerca de estas interrogantes conversamos con Daniel Ciccone, de Ser Group International, quien nos presenta el concepto de Teoestima como la base para todo nuestro accionar y nos explica algunos principios para orientarnos en los desafíos diarios que se nos presentan.


¿Qué aspectos deben tenerse en cuenta antes de tomar decisiones?
La toma de decisiones es un proceso de elección de diferentes opciones, es saber elegir. Dice Dios: “Yo he puesto delante de ti, la vida y la muerte, la bendición y la maldición, elige, pues la vida…” (Deut. 30.19).
Si hablamos de buenas decisiones, estas deben estar basadas en un Buen Plan, a su vez un Buen plan tendrá como cimiento un Buen Propósito, un para qué. Para que sea realmente poderoso, este Propósito estará asentado sobre una identidad clara.
Me gusta pensar en la vida como un viaje. Antes de emprender este gran viaje, voy a pensar seriamente en el destino, con qué recursos voy a disponer. Buscaré un mapa y trazaré el camino óptimo para llegar. Pensar en algunos imprevistos que surgirán en el trayecto también será de vital importancia para evitar desvíos innecesarios.

¿Cuáles son las decisiones más importantes que uno debe tomar en la vida?
Creo que primero debo pensar y entender realmente cómo voy a gastar ese único y tan valioso boleto de vivir. Mi vida es muy valiosa, no la puedo desperdiciar yendo a la deriva. Dios me creó único, especial, valioso, me dio una identidad y también un propósito, sino no sé quién soy, ni para qué estoy aquí en la tierra, ¿cómo voy a saber a dónde ir? Es significativo entender realmente este concepto.
Hay personas que no se sienten valoradas por los demás, ni tampoco se valoran ellas mismas. Estas personas se consideran de baja autoestima y es por esta causa que se les hace muy difícil tomar decisiones. Son dubitativas, titubeantes y, a menudo, los otros toman las decisiones por ellas.
Es imprescindible, entonces tener una autoestima sana para la toma decisiones.
Pero esto representaría solo la punta del iceberg. Lo primordial, lo esencial está en la base. Es lo que llamo TEOESTIMA. Ya no se trata del valor que dan los otros, sino lo que Dios me da. La Teoestima nunca es baja o alta como la autoestima (la cual depende de mí). La Teoestima es el valor que Dios me da. El potencial enorme que puso en nosotros desde antes que nacer (Salmo 139). Para Él somos valiosos. Él nos dio el valor. En Isaías 43.4 (NTV), Dios te dice: “Eres precioso para mi” (precioso significa de alto precio), “recibes honra” (valor) y “Yo te amo…”
La Teoestima está compuesta por dos elementos fundamentales e inseparables: Identidad y Propósito.
Debo entender mi destino, y el por qué voy a gastar mi vida para llegar a él. Debe valer la pena la causa. Como dijo Martin Luther King, “Si el hombre no ha descubierto nada por lo que morir, no es digno de vivir”... También será importante lo que decida en cuanto a quién me acompañará durante este viaje. Quizá no lo terminemos juntos, uno de los dos se baje del tren antes, pero creo que tenemos que tener claridad juntos hacia dónde vamos. Esa persona que viajará contigo, es la que estará a tu lado durante el viaje. Será fundamental ponerse de acuerdo y compartir el mismo destino, porque si no es así, lo mejor será tomar trenes diferentes. A lo largo del viaje quizá irán agregándose algunos pasajeros más, por eso es de suprema importancia tener claridad del destino y refrescarlo durante el viaje, recordar nuestro “hacia allá vamos”. También será conveniente tomarnos descansos programados durante el viaje. Esto para no cansarnos demasiado y perdernos el privilegio de disfrutar el viaje, ya que de eso también se trata vivir.

¿Qué hace uno si se da cuenta de que se ha equivocado?
Obviamente vamos a equivocarnos. Van a surgir dificultades que quizá nos hagan desviar. Cuando nos estamos alejando de nuestro destino, tendremos que detenernos, parar, evaluarnos mirar el mapa y volver al camino correcto. Jeremías 6.16 (DHH) dice: “Párense en los caminos y miren, pregunten por los senderos antiguos, dónde está el mejor camino; síganlo y encontrarán descanso”. Cuando habla de caminos antiguos no se refiere a caminos viejos, fuera de circulación, ya pasados de moda y desactualizados. Habla de caminos eternos, caminos que no cambian, caminos verdaderos...esos caminos que ciertamente nos guiarán a destino.

¿Cuál es la importancia de las decisiones que tomamos a diario?
Las pequeñas decisiones, las del diario vivir, las de todos los días, parecen que, por ser pequeñas, no tienen importancia ni gran relevancia...pero si no están alineadas a nuestro gran mapa, a nuestro destino, esta suma de pequeñeces, serán motivo de perder nuestro rumbo. Por eso es imperante revisar periódicamente nuestra hoja de ruta.

¿Cómo sabemos si hemos tomado buenas decisiones?
Cuando tomamos buenas decisiones nos acercamos al destino, lo tenemos más cerca, lo podemos ver y pensamos: “Ahí está la meta, perseveremos, vamos bien”. Creo que también es importante no confiar en nuestras propias fuerzas .Nuestro ego nos juega en contra. El Salmo 107 habla de un grupo de marineros expertos. Me imagino a unos fuertes hombres conocedores del mar, sin miedo a nada, dispuestos a atravesar océanos desconocidos. Pero el verso 27 dice que de nada les sirvió ser expertos...Pues el mar es de Dios y a Él le obedece. También dice que cuando estos hombres aprendieron a depender del Dueño del mar y no de sus vastos conocimientos... “contentos llegaron a destino”.

Compártenos algunos consejos para tomar buenas decisiones
Hace 5 años adoptamos, junto con mi esposa, 10 verdades basadas en la Palabra de Dios que rigen nuestra vida, los cuales agrupamos en pares para recordarlos más fácilmente y pueden ser usadas en cualquier aspecto de nuestra vida.

Identidad y Propósito
El poder de la Teoestima: Al saber quién soy, mi propósito se focaliza y la vida se hace más simple. Menos es más. Comienzo a ser más efectivo, ya que no estoy tan diversificado; mis energías se concentran, no se distraen, y como una luz láser tengo una fortaleza que puede romper cualquier obstáculo.

Fuente y Renovación
Al ser hombres y mujeres que nuestras fuerzas son limitadas, necesitamos periódicamente detenernos para conectarnos a la Fuente de Vida y renovar nuestras fuerzas. Alguien dijo: “Estoy tan ocupado manejando mi auto que no tengo tiempo de cargarle combustible…”, ¿cómo terminará?… parado, sin poder llegar a la meta. Detenernos y conectarnos a Dios diariamente es lo que nos permitirá tener el combustible necesario para continuar nuestra carrera.

Creer y Escribir
Como sabemos, Creer es la sustancia de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. La diferencia entre convicción y motivación es que, a menudo, para estar motivado requiero de alguien que constantemente esté alentándome o que algo positivo externo suceda. Mientras que la convicción es netamente interna, es un fuego propio que no se apaga, ya que está basada no solo en mero conocimiento sino que este fue comprobado en la experiencia. Por eso usamos esta fórmula: Convicción= conocimiento teórico+ experiencia de vida. Por ejemplo: Un arquitecto ve un campo y dice: “Acá vamos a construir el portón de la casa, ahí sus ventanas, etc., etc.”. Nadie lo ve, pero él sí puede visualizarlo, aunque los otros no lo vean. Está convencido porque tiene el conocimiento, lo hizo varias veces y lo puso por escrito.
Es importante tener la Fe, pero también tener un plan escrito el poder graficarlo para que otros puedan verlo, entenderlo, recrearlo en sus mentes y seguir la misma ruta también. Años atrás hicimos un ejercicio con 2 grupos: unos paraguayos y otros alemanes. A los dos grupos les hicimos cerrar los ojos y la consigna fue: armen con sus brazos una estrella. Lo sorprendente fue que luego de 2 minutos el equipo paraguayo había formado una estrella con 5 puntas y el equipo alemán creó la estrella de Mercedes Benz. Una misma imagen, diferentes interpretaciones. Es por eso la importancia de que un plan pueda ponerse por escrito.

Aprender y Perseverar
En nuestro viaje de vida, es probable que cometamos errores. Culturalmente tendemos a esconderlos y olvidarlos para que no se altere “nuestra imagen social “. Pero si pudiéramos registrarlos, como en una línea de vida (ejercicio de crecimiento personal basado en 8 preguntas profundas) y analizásemos por qué nos equivocamos en humildad, podríamos tener una caja de herramientas de aprendizaje muy poderosa para no volver a cometer los mismos errores.
Al entender que nuestra vida no es una carrera de 100 metros sino una maratón, es muy importante mantener viva la meta (puestos los ojos en Jesús prosigo a la meta), esto me permitirá perseverar a pesar de las complicaciones y obstáculos del viaje.

Humildad y Sabiduría
Un mentor de líderes internacionales en Brasil hace 7 años me dijo algo que caló hondo en mi corazón: Hay 2 cosas que No debemos olvidar si queremos tener poder en lo que hacemos: HUMDEP (Humildes y Dependientes). Si permanente recordamos que somos Humus, tierra, manteniéndonos humildes y permanecemos dependientes, sabiendo que solos no podemos hacer las cosas, Dios podrá cumplir su Plan con Poder Ilimitado. La humildad es uno de los ingredientes básicos de la sabiduría y si esta última está basada en Jesús, dispondremos de todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento (Col 2.3). La sabiduría espiritual nos permite pensar y actuar como Él.


El Lic. Daniel Ciccone (info@sergroupint.com) es el fundador y CEO de Ser Group International, una consultora internacional que brinda capacitación y mentoreo enfocado en la transformación del SER, la familia, el entorno de trabajo y organización, basándose en principios absolutos. Ciccone es conferencista internacional y autor de varios libros. Está casado con Mariela y tiene 3 hijos: Darío, Gina y Grazia.

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