Lo que no me dijeron al iniciar el pastorado

Consejos para pastores jóvenes Muchas veces, lo que aprendemos en la teoría es muy diferente a l...

Consejos para pastores jóvenes

Muchas veces, lo que aprendemos en la teoría es muy diferente a la realidad. Esto también puede suceder en el ámbito pastoral. Muchos pastores inician su ministerio con mucho entusiasmo y con expectativas que luego chocan con las experiencias que les toca enfrentar. En esta ocasión conversamos con algunos pastores que nos comentan cuáles han sido sus mayores desafíos en los primeros años de su pastorado, y comparten algunos consejos para aquellos que están comenzando en este ministerio.






Fredi Sosa: “Modelen un estilo de vida cristocéntrica, comprometidos con la verdad de Dios”

Fredi Sosa tiene 25 años, está casado con Esther Bergen y pastorea hace poco más de un año la Iglesia Fuente de Vida, de los Hermanos Menonitas, en la ciudad de Ñemby, Paraguay.

¿Cómo y cuándo recibiste tu llamado pastoral?
Hace 10 años, en un campamento de adolescentes. Fue mi primer campamento, llevaba 2 años de ser cristiano entonces. A través de varias circunstancias, compartiendo el devocional con los chicos de la cabaña, hablando con los consejeros, y principalmente durante una de las predicaciones, Dios habló claramente a mi corazón y encendió el fuego del llamado que me ha acompañado desde ese día.

¿Tuviste formación teológica? ¿Dónde y de qué tipo?
Hice el Compendio de Teología Pastoral de FLET, pero solo completé el primer nivel. Aparte de eso no tengo otra preparación formal, más bien informal, leyendo libros, comentarios bíblicos, teologías sistemáticas, historia de la iglesia. Puedo decir que Internet ha sido y es casi un seminario para mí, ya que ahí realizo gran parte de mis investigaciones y consultas. Pero, Dios mediante, el próximo año voy a estudiar en un seminario para adquirir una mayor preparación formal, que definitivamente necesito.

Como pastor joven, ¿cuáles son los mayores desafíos que enfrentas al desarrollar tu ministerio?
• Uno de los desafíos más grandes lo enfrento en el momento de aconsejar a personas mayores que yo en edad, o cuando tenemos que ayudar con mi esposa a matrimonios con más experiencia de vida que nosotros mismos.
• Otro desafío grande es liderazgo, en el momento de coordinar a un equipo de trabajo cuyos integrantes en su mayoría son mayores que yo.
• Un tercer desafío que considero grande para mí es mantener el equilibrio entre quien soy ahora mismo y lo que debería ser para otros, es decir, no dejarme llevar por la presión de tener que parecer “más maduro” para los demás para que así me respeten.

Soy consciente que cada día necesito madurar más y más, porque la mayoría de las personas que ministro son mayores que yo, y mi oración a Dios es esa, poder madurar cada día. Mientras que por el otro lado, debo aceptar que soy joven, y que debo también vivir esta etapa de mi vida, sin afanarme por aparentar ser una persona mayor o más madura de lo que soy realmente.

¿Qué cosas te hubiese gustado saber o que te advirtieran antes de ser pastor?
Creo que a mí me lo advirtieron prácticamente todo. Pero no obstante, me doy cuenta que las advertencias no estaban al nivel de lo que iba a ser la realidad. Pienso que hubiera sido muy bueno si me hubiesen enseñado a administrar mi tiempo más adecuadamente. También me hubiera gustado estar advertido de que iba a necesitar invertir mucho más tiempo y energía en mis colaboradores, para fortalecer la comunión y la amistad.

¿Qué visión o metas tienes para tu ministerio y que nos puedas compartir?
La visión o la meta principal que tengo con mi ministerio es la de ayudar a los creyentes a crecer hasta la estatura de Cristo, que alimentados adecuadamente con la Palabra de Dios sea formado en ellos el carácter de Cristo, y que movidos por el Espíritu Santo sean testigos fieles del Señor en todo lugar y circunstancia, capaces de compartir su fe y multiplicarse en otros discípulos para la gloria de Dios.

Alguna recomendación que quieras dar a otros pastores jóvenes...
La misma recomendación que el apóstol Pablo dio a su hijo Timoteo: que nadie los menosprecie por ser jóvenes, sino que sean ejemplo para los demás, que modelen un estilo de vida cristocéntrica, comprometidos con la verdad de Dios. La autoridad espiritual que necesitan nace de la gracia de Dios y no tienen que pelear para conseguirla, esa autoridad será evidente para todos cuando ellos estén caminando en integridad y comunión con el Señor. Una recomendación más sería que lean mucho, que estudien mucho, que se esfuercen por prepararse mejor bíblica y teológicamente, en la medida que puedan, para ser instrumentos más útiles en las manos de Dios y bendecir a Su pueblo.



Atilio Núñez: “Trabajen con integridad, sean perseverantes y nunca se dejen desalentar”

Miguel Atilio Núñez, de 64 años, está casado con Marcela Fasanelli y tiene 4 hijos y 3 nietos. Actualmente pastorea la Iglesia Restauración, en Villarrica, Paraguay. Lleva 40 años sirviendo al Señor en el liderazgo de la Iglesia de Dios en el Paraguay y en el ministerio pastoral.

¿Cómo y cuándo recibiste tu llamado pastoral?
Yo me entregué a Cristo en 1964 y luego en 1967, en una convención nacional recibí el llamado para el ministerio y comencé a estudiar en el instituto bíblico hasta 1969. Cuando terminé el estudio me entró en la cabeza la idea de ir a la Argentina. Por supuesto que me dijeron que no era ese el camino, pero igual me fui a Buenos Aires y estuve casi dos años ahí. Una noche desperté con la idea de que tenía que volver urgentemente a Paraguay. Me sentía morir. Yo estaba trabajando muy bien y tenía muchos clientes. Entonces, cuando de repente le digo a mi hermana: “Mañana regreso a Paraguay”, se asustó.
Al regresar, me puse a disposición del supervisor nacional de mi denominación y él me nombró como director de la juventud y del área evangelística. Ese año oficialmente (1971) entré en el ministerio, aunque anteriormente ya trabajaba como líder.

¿Tuviste formación teológica? ¿De qué tipo?
En 1973 recibí una invitación de parte de Roberto Rivera, quien era en aquel entonces supervisor de la Iglesia de Dios en Paraguay, para ir con una beca a estudiar en el seminario teológico en Panamá. Acepté el desafío y fui a estudiar a Panamá por dos años.
Al regresar, me enviaron como misionero educacional a Saenz Peña, Chaco argentino, donde funcionaba el Instituto Bíblico Sinaí.

Como pastor joven, ¿cuáles fueron los principales desafíos que tuviste que enfrentar?
En aquella época no había medios económicos, todo el trabajo lo hacíamos por la fe. Siempre fue difícil porque la parte económica afecta mucho. Si uno es soltero no tiene mayor inconveniente, pero después de casarme las cosas cambiaron.

¿Qué te hubiese gustado que te advirtieran antes de ingresar al pastorado?
Lo que pasa es que uno cree que todos los hermanos son muy veraces, muy buenos, pero había que considerar el contexto. No todos son tan veraces ni tan buenos. Hay mucha hipocresía y también muchas personas con malas intenciones. Por el camino uno va aprendiendo.

¿Tenías algún mentor o alguien que te alentó durante tus primeros años en el pastorado?
El que más estaba cerca y siempre me alentó fue el pastor Roberto Rivera, quien siempre estuvo acompañándome y orientándome. Sin embargo nunca me habló de esas cosas, que uno ya por el camino va aprendiendo.

¿Alguna recomendación que quieras dar, en especial a los pastores jóvenes y que están iniciando en el ministerio?
Uno nunca debe desalentarse. Dios sigue siendo el Dios de los milagros.
Si uno tiene un llamado, no debe preocuparse por la parte económica ni otros factores que van a surgir, porque Dios siempre ha abierto puertas y oportunidades. Un texto muy importante dice: “No te dejaré ni te desampararé”. Yo siempre he trabajado por la fe y hasta aquí Dios no me ha fallado.
Recomendaría que trabajen con integridad, que sean perseverantes y que nunca se dejen desalentar, porque hay muchos pastores y líderes que se batieron en retirada porque no pudieron soportar los embates, luchas y dificultades. Pero si trabajamos con humildad y confiando en Dios, siempre salimos hacia adelante. La humildad y la sencillez deben ser los factores fundamentales para el éxito.

¿Alguna anécdota que nos quiera compartir?
Un hermano llamó del extranjero avisando que quería venir a Paraguay, y yo le dije por teléfono que no había problema. Él no me conocía.
Una tarde, yo estaba trabajando para pintar la casa pastoral y el instituto bíblico. Llega un taxi y baja un hombre con varias valijas. Me pregunta si es el instituto bíblico. Le pregunté si era fulano de tal, y me respondió que sí. Entonces le indiqué que arriba estaba su pieza. Él me dijo en forma prepotente: “Lléveme las cosas”. Le llevé las valijas hasta la pieza y le dije: “Hermano aquí tiene la pieza, aquí está el baño y si necesita cualquier cosa, ahí abajo nomas debe golpear”. Me dijo: “Ahora estoy muy cansado, voy a descansar, pero más tarde quiero hablar con el director o el pastor”. “No hay problema, le aviso”, respondí.
Por la tarde viene el hermano y le pregunta a mi esposa por el director del instituto, y cuando salgo yo, el hermano quería que lo tragara la tierra.
Luego me pidió perdón. No había creído que yo era el director. Es una experiencia que recuerdo con gracia.


Rafael González: “El respaldo de Dios es el todo del ministerio”

Rafael González tiene 33 años, está casado con Gabriela Romero y es pastor hace 3 años y 9 meses. Actualmente Rafael y Gabriela pastorean la Iglesia Centro Evangelístico de las Asambleas de Dios en San Lorenzo, Paraguay.

¿Hace cuánto tiempo eres pastor?
El pastorado es un llamado que Dios establece potencialmente en uno, así como Dios mismo dijo al profeta Jeremías, también lo cumple en nosotros, estableciendo nuestra vocación como ministros, incluso antes de ser formados en el vientre de nuestras madres.
Por supuesto que esa vocación debe afianzarse a través de un proceso: desde hacer lo que hace falta hacer en la iglesia, a hacer lo que Dios específicamente nos llamó a hacer. Ese proceso es el que comenzó en mi infancia - limpiando el templo, los baños, el patio - ayudando en el ministerio de la alabanza como músico, y así siguió en cada rol que fui desempeñando, continuando hace 3 años y 9 meses al ser nombrado junto con mi esposa como pastores sobre una congregación. Hoy ese proceso aún sigue.

¿Cómo y cuándo recibiste tu llamado pastoral?
Existe una idea, desde mi punto de vista errónea, de que un pastor puede ser llamado sin que su esposa sea también llamada al ministerio. Yo creo que de ser así el ministerio pastoral sería una labor desgastante y una carga excesiva. Todo matrimonio debiera ser un equipo, puesto que es una alianza estratégica contra el reino de las tinieblas. Por eso es el blanco principal del enemigo dividir el matrimonio, destruir la familia. El paradigma del “pastor y la esposa del pastor” creo que debiera ser revisado, pues hemos visto cómo ha acarreado más daños que beneficios.
Desde el principio ejercimos el ministerio junto con mi esposa Gabriela. Una gracia de Dios fue que nuestros pastores hayan entendido ese principio, pues de esa forma trabajamos como pastores desde diciembre del 2003, primeramente con los jóvenes y años después con los adolescentes. Eso sí, llegado un momento, a principios del 2007, nos sentimos con la carga de pastorear una iglesia, cosa que solo nosotros como matrimonio sabíamos. Dejamos todo ese tema en presencia de Dios en oración, porque queríamos que solo Él se encargue del asunto.
Más tarde Dios se encargaría de ordenar los caminos ante nosotros para que ocho meses después pasáramos a ser los pastores principales del Centro Evangelístico de las Asambleas de Dios en San Lorenzo. Solo Dios en su misericordia nos tuvo en cuenta.

¿Tuviste formación teológica? ¿Dónde y de qué tipo?
Todo cristiano debiera acabar siendo un teólogo. Teólogo es aquel que con avidez estudia la Palabra, y eso es sumamente necesario cuando estamos en el camino del Señor. Muchas veces se ha atacado el estudio de la teología como una pérdida de tiempo, como un síntoma de racionalismo o pedantería; sin embargo, sin ese estudio la fe carecerá de defensa coherente, y correremos el riesgo de ser vulnerables a cuanta herejía surja.
Estudié en el Instituto Teológico de las Asambleas de Dios (ITAD), promoción del año 2005, tras cuatro años de estudio. Además, en esos años me asocié a algunas bibliotecas para ahondar mis investigaciones, pues paralelamente vi necesario desarrollarme como autodidacta. Me interesé profundamente por la literatura latinoamericana y los clásicos. Cuanto más uno aprende, más se da cuenta de lo poco que sabe. Solo el Espíritu Santo ha sido capaz de llenar cualquier vacío espiritual o intelectual.

Como pastor joven, ¿cuáles son los mayores desafíos que enfrentas al desarrollar tu ministerio?
Yo diría que el hecho de ser joven como pastor puede ser tanto una ventaja como una desventaja.
Una ventaja, por la capacidad de soñar y proyectar con Dios, por la energía para emprender proyectos en el nombre de Jesús, por la apertura al aprendizaje, por la capacidad de asombro aún sensible ante lo que Dios hace, entre otras cosas. Y una desventaja, puesto que muchas veces uno puede encontrarse comparándose con otros ministros o ministerios en cuanto a la carrera ministerial que han logrado y la edad que tienen. Eso es una ocurrencia que no viene de Dios.
Las comparaciones, sean cuales fueren, casi siempre acaban siendo injustas, entendiendo que Dios trata con cada uno en forma particular. Desde el megatemplo a la pieza alquilada, desde los miles de grupos pequeños a la única familia fiel, desde el que asiste a los servicios en vehículo propio al que camina kilómetros; mi mente se resiste a pensar en un Dios que desdeñe lo pequeño, lo pobre, lo escaso; al contrario, por contradictorio que se nos presente, cada persona y cada situación desempeña un rol fundamental en el proceso -que Dios ha designado- de la historia de nuestras vidas.

¿Qué cosas te hubiese gustado saber o que te advirtieran antes de ser pastor?
Lo que hubiese querido que me hayan enfatizado es la importancia de la atención a las personas en la labor ministerial. Que lo más importante en el ministerio no son los servicios ni los formatos litúrgicos sino la gente, y más, cada persona en particular, con sus éxitos y fracasos, logros y frustraciones, ocupaciones y preocupaciones.
Eso tuve que aprenderlo por mí mismo, que si Jesucristo vino a este mundo por las personas, nosotros seguimos aquí por el mismo motivo. No entiendo cómo nadie ni siquiera me lo comentó, era como un “secreto de Estado”(risas). Ministerio es despojarse de sí mismo, renunciar a todo egoísmo o materialismo, idolatría o hipocresía. El perfecto amor es aquel que se da desinteresado a la gente. Allí es cuando recién nuestra luz resplandece, y nuestra identidad se manifiesta en Cristo.

¿Qué visión o metas tienes para tu ministerio y que nos puedas compartir?
Estamos trabajando en San Lorenzo, el templo está ubicado en el mismo microcentro. Es una zona comercial donde miles de personas circulan. Esto amplía nuestro desafío, pues a quienes podamos llegar con el mensaje de Cristo no quedarán en San Lorenzo, sino que regresarán a sus casas, esto es a las ciudades “dormitorio” como son Fernando de la Mora, Capiatá, J.A.Saldívar, Luque, Areguá, Itauguá, Ñemby, y otros.
Es a esa gente a quienes queremos llegar y alcanzar, evangelizar y fortalecer, para así extender el Reino de Dios, y más personas sean salvas, familias sean restauradas y necesidades sean suplidas.
Nuestra meta a priori es alcanzar 1000 personas.

Alguna recomendación que quieras dar a otros pastores jóvenes...
Nada más que dos cosas, brevemente. Una, que ni bien se den cuenta que es Dios quien les direcciona a un objetivo, no duden ni por un segundo en luchar por esa meta. El respaldo de Dios es el todo del ministerio. Todo el resto puede esperar. Y dos, que no se estresen o preocupen en cambiar tantas cosas al mismo tiempo, por querer ser los “revolucionarios”. La Iglesia pertenece a Cristo, no a nosotros, y Él se encargará muchas veces de ordenar aquellas cosas que a veces nos molestan y nos cuesta aceptar. Si bien lo hace a través de nosotros, es Dios quien trastorna al mundo.

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  1. FELIX RAMOS GUARENO6/4/13

    EXCELENTES ARTICULOS,GRACIAS.

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