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Encontrando el descanso interior

La velocidad con la que hoy se vive, las posibilidades inagotables de servir llevan a más de un mini...

La velocidad con la que hoy se vive, las posibilidades inagotables de servir llevan a más de un ministro y pastor a la inquietud interior y al agotamiento crónico. La mayoría de los pastores en Latinoamérica son bivocacionales. Esto significa llegar cansado a casa y no disfrutar del descanso merecido los fines de semana, para seguir las responsabilidades pastorales. Además la tarea pastoral no tiene horario y las emergencias no anuncian su llegada. Todo se arregla caminando o mejor dicho corriendo. ¿Y dónde quedó ese descanso del cuál la Biblia nos habla en el Salmo 62:5?


Werner Franz es el Director del Centro Evangélico Mennonita de Teología Asunción, CEMTA. Este es un Centro de formación universitaria con programas de estudio en Teología y de Música. www.cemta.com.py. Además de Director de esta institución, el Sr. Franz es Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Evangélica del Paraguay. Fuera de su actividad académica, el Sr. Franz se desempeña como consultor en diferentes contextos eclesiales y empresariales comerciales. Tiene un título de Maestría en Teología del Associated Mennonite Biblical Seminary (EE.UU.), y títulos de Licenciatura en Teología y en Historia del Canadian Mennonite Bible College y de la University of Manitoba (Canadá). Actualmente está terminando estudios doctorales con la University of Wales, Reino Unido y el Seminario Teológico de Bienenberg, Suiza, especializándose en ética empresarial cristiana.

Acerca de este tema conversamos con el Rector de la Facultad de Teología de la Universidad Evangélica del Paraguay el Prof. Werner Franz. Iniciamos el diálogo presentando el problema de muchos ministros y pastores hoy en día:

¿Qué consecuencias tiene la vida acelerada y sobrecargada para el ministro de Dios?

Algunas consecuencias que yo recuerdo en mi vida y de la vida de amigos es, por ejemplo; el deterioro de la salud, un deterioro y empeoramiento de las relaciones especialmente en la familia, la perdida de la alegría de la vida y de este fervor por el trabajo que uno sentía antes, esto se pierde. Pero probablemente más profundo aún, es que uno pierde la sensación de la misión, la sensación del enfoque, de dirección, a dónde voy, cuál es mi encargo. Yo creo que esa es una de las consecuencias más negativas. He conocido a personas que por esta experiencia han dejado completamente los trabajos que tienen que ver con servir a gente y a la sociedad y se han volcado ha realizar trabajos manuales, empresariales, trabajos que nada tienen que ver con relaciones humanas. Ellos perdieron de alguna manera la misión que han tenido y sentido en algún momento de su vida. Yo he vivido esto en pequeñas porciones y es lo que más preocuparía en ese sentido.

La mayoría hoy en día son pastores bivocacionales! La tarea pastoral no tiene horarios estructurados, el trabajo y la necesidad parece no tener fin: siempre hay necesidades y oportunidades que superan nuestro tiempo y nuestras fuerzas. ¿Es posible descansar si hay constantemente algo más para hacer?

Bueno, siempre hay algo más que hacer. Esto no lo podemos cambiar, ni negar. Las necesidades son ilimitadas. Para mi dos de las cosas muy importantes con respecto a esto es que yo necesito estar consciente siempre que “yo no soy el Mesías del mundo”. Yo no soy el Mesías, simplemente soy una persona, soy un colaborador de Dios con una porción limitada de energía, de tiempo y de fuerza. Yo no soy el salvador del mundo, ese es Dios, es Jesús. Saber esto me puede ayudar para decir “no” con buena consciencia. Decir “no” cuando me piden otra consejería, otro sermón u otra intervención. Tenemos que aprender a decir “no” porque otro puede y va hacerlo. Es difícil hacerlo a primera vista o en el instante; entonces yo lo tengo como costumbre decir, voy a pensarlo, voy a orar y hablar con mi esposa y voy a decir; llámame por favor mañana. Es mucho mas fácil decir no por teléfono también, cómo decir no personalmente. Pero es importante decir no, sabiendo que el mundo va a seguir girando sin mi. Y con eso hay otra cosa importante y este es el rol del cónyuge, de la esposa, de la persona que Dios ha puesto a lado mío que puede ayudarme a reconocer mis propios límites y ayudarme a reconocerlos. Debemos aprender a valorar el rol de la persona que está mi lado.

Entonces, usted sugiere que cuando aparezca la próxima emergencia en la iglesia, uno puede tomarse la libertad de decir “no” y delegar a otro esa emergencia o ese trabajo.

No solamente que uno “puede” hacerlo, sino uno “debe” hacerlo. El hecho de que yo no digo no, también tiene otra perspectiva, y eso es cuando yo siempre digo “si”. Entonces las otras personas que también podrían hacerlo no tienen la oportunidad de hacerlo. Decir siempre “si” es hacer depender todo de mí y eso es destructivo. Es un deber decir no y de ponerse ciertos límites. Por ejemplo en mi caso, yo en este año me propuse como meta participar de un seminario, conferencia, congreso fuera del CEMTA y fuera de Asunción por mes, no mas que eso. Eso es no más de un fin de semana afuera. He pecado, en uno de los meses he aceptado un segundo compromiso. En estos días cuando me llamaron y me preguntaron si tengo tiempo en septiembre con buena consciencia dije, está lleno mi agenda, podemos planificarlo para el próximo año otra vez. Estas son cosas que me ayudan a organizarme y me siento bien acerca de eso.

Aquí entonces también entra el tema de establecer las prioridades.

Si, prioridades y límites. En mi caso me pregunto cuál es mi misión. ¿Cuál es la misión que yo veo que Dios ha puesto en mi vida? En mi caso veo que mi misión es “capacitar a personas para que puedan ser siervos, líderes, ministros en diferentes áreas de su vida”. Si alguien me viene entonces y me pide un tema, una conferencia o una actividad que está claramente fuera de ese rango, digo; “lo siento, hay otros que de seguro pueden hacerlo mejor que yo”. Quizás podría hacerlo, pero no voy hacerlo, porque yo quiero volcar mi energía en la dirección a la cuál Dios me ha llamado. Eso me ha costado muchos años entenderlo y todavía no lo hago muy bien, pero eso estoy procurando hacer hoy.

Hoy día existen los líderes “orquesta” que creen que deben hacerlo todo ellos mismos y no entienden porque están constantemente fatigados. ¿Tiene solución esto?

Eso es parte de ese complejo de Mesías, que algunos de nosotros tenemos, que pensamos que debemos solucionar todos los problemas del mundo. Eso significaría ser mejor que Jesús mismo. Jesús hizo una obra maestra, el dio un sacrificio completo para la humanidad. Por otro lado también es importante la cuestión de delegar o como yo a veces prefiero decir “gozarse de ver crecer a otros”. Cuándo somos jóvenes estamos muy ocupados de vernos crecer a nosotros mismo. Cuando llegamos a ser un poco mas adultos podemos alegrarnos en ver crecer a otros; a jóvenes, a personas que tienen dones pero no se les da el espacio necesario a veces. Ver crecer a otros es una cosa maravillosa que me puede dar la libertad y el espacio y el coraje de retirarme. Entonces puedo gozarme y ver como otros lo están haciendo, diferente a como yo lo hubiera hecho pero es la manera de Dios. Eso es alegrarse en ver crecer a otros.

El tema del descanso encontramos a través de toda la Biblia: el día de reposo; el año sabático; la tierra prometida como símbolo de descanso del pueblo; Jesús dice; “vengan a mi los que están cansados”; Jesús busca el descanso con sus discípulos; Jesús busca la soledad como fuente de descanso; leemos en el salmo 23 “en verdes pastos me haces descansar”, etc., etc. ¿Hemos olvidado los principios bíblicos del descanso o simplemente no los queremos ver porque hoy día no son populares? ¿Más popular hoy día son el éxito y los números?

Bueno, creo que apuntaste al centro de esta preocupación. ¿Qué es el éxito? Hemos sido enseñados que el éxito es cuando produzco mucho. Éxito en la iglesia es cuando los números, los presupuestos, los proyectos, el número de gente crece. Yo creo que estas cosas son importantes, pero si estas llegan a dominarnos y a dominar nuestra manera de pensar, entonces estamos en un camino peligroso. Esto es muy peligroso porque olvidamos de que Dios quiere el descanso, Dios quiere la paz. Cuando la preocupación por el éxito medible nos preocupa en sobre manera, es tiempo de buscar ayuda y buscar a alguien que me ayude a reconocer que estoy en una trampa, que estoy atrapado en una manera de pensar, en una mentalidad. Pastores, líderes y personas que están en situación de liderazgo necesitan a otras personas que les ayuden a reconocer eso. Reconocer este problema del agotamiento, del cansancio y de esta rutina destructiva, es el primer paso que tenemos que dar.

A veces las metas son tan específicas y motivadoras que nos concentramos en perseguirla y perdemos la noción de la gente alrededor nuestro, del tiempo y del descanso.

Es muy importante establecerse metas, porque si no tenemos metas no progresamos. Al mismo tiempo, y concuerdo contigo, si esas metas son muy concretas entonces a veces perdemos la visión mas grande, el cuadro grande. Olvidamos que de alguna manera el enfoque debería estar en Dios y no en una meta. Esto es difícil de diferenciar. Pero las metas siempre son un instrumento y no es el fin en sí. Si la meta en un trabajo nos desvía de Dios o de las personas entonces algo probablemente anda mal.

“Descansar en el Señor” significa más que dejar de trabajar e ir de vacaciones. ¿Cuál es el significado bíblico de “descansar en el Señor”?

Yo creo que todo de alguna manera vuelvo a lo que hablamos antes, de que si estamos en Jesús, o si el espíritu de Jesús nos llena, entonces esto nos libera de esa presión de que queremos ser el Mesías, de querer cambiar al mundo. Es interesante que Dios en su palabra muy pocas veces, quizás nunca se refiera que nuestra tarea es cambiar al mundo. Dios es el quien cambia al mundo y quien lo gobierna. El es el que reina. Entonces yo veo con mucha más tranquilidad algunas de los problemas o las torpezas de jóvenes líderes o de los propios hijos o de pastores alrededor mío y puedo pensar; no es mi responsabilidad y deber arreglar todo eso. Todo eso está en las manos de Dios, el tiene el control. Yo no necesito tener el control. Entender eso es mucho más fácil hoy que tengo 54 años, que hace 20 años atrás. En ese tiempo tenía mucho más ambición de controlar las cosas. Entonces debemos ser librados del pensamiento de que de mi depende todo, para llegar a tener el verdadero descanso en el alma. Por eso el Salmo 62:5 dice: “El señor da descanso al alma” porque quita de mi alma esa presión de que yo necesito hacerlo todo. En esto hay algo muy esencial que es difícil de aprender, yo mismo estoy en ese proceso. “De el viene mi esperanza”; mi esperanza no viene de las metodologías, de los procesos de control, de los procesos administrativos. Todos ellos son importantes y todos están al servicio de Dios, pero no dan esperanza al final.

¿Cuáles son los beneficios que este descanso interior, libre de presiones, puede tener para la familia y el ministerio del pastor?

Cuando escucho esa pregunta pienso en una metáfora que es el “puerto seguro”. Como persona, padre, pastor quisiera ser un puerto seguro a donde las personas puedan recurrir. Un lugar donde saben si recurren ahí, va a estar alguien que les pueda dar la paz de Dios. Eso es lo que creo que se puede llamar beneficio, porque mucha gente y yo mismo, todos buscamos un puerto seguro, un espacio donde puede estar la gente sin sentirse amenazados, sin sentirse presionados a producir más, sino sentir la presencia de Dios. Y si hablamos de beneficios concretos, como dice Jesús, todas las otras cosas serán por añadidura, eso puede significar; más salud, más relaciones personales de valor, más confianza en la gente.

Otro tema. ¿Es el año sabático una opción para descansar de la tarea pastoral hoy en día y que se puede hacer en este tiempo?

El año sabático como un principio divino me parece sumamente importante. Lo he comprobando en mi vida. La última experiencia fue hace cinco años atrás, después de ocho años de trabajo como director del CEMTA. Me di cuenta, cuando comenzaron a surgir preguntas, problemas y situaciones nuevas, difíciles a veces, mi primera reacción fue de frustración. Y mi primera pregunta siempre fue “¿Cómo hemos resuelto esto antes?”. Fue entonces que, en conversación con otros, noté que era tiempo para mí de salir de mi trabajo, de retirarme por un tiempo. Creo que cuando los desafíos nuevos que pueden ser motivadores, llegan a ser frustrantes y hasta desesperantes entonces es tiempo de salir. Entonces presente mi renuncia como director del CEMTA con suficiente antelación, era poco más de una año de antelación y dije que voy a tomar un año sabático, en realidad pedí dos. Yo con mi esposa nos fuimos a Canadá y de allí hicimos algunos viajes a EE.UU. y Europa. En el primer año casi no hice otra cosa que leer, leí docenas de libros. En el segundo año empecé a trabajar mas intensamente en mi disertación doctoral, que fue un desafío académico importante. En este tiempo nunca dejé que esto llegara a ser una carga para mí. Volvimos después de dos años con energías renovadas, con un nuevo espíritu de servicio, con nuevas esperanzas y nuevas perspectivas. Pero especialmente volvimos con esta confirmación de que el CEMTA había sobrevivido dos años sin mi dirección y probablemente había sobrevivido mejor que con mi dirección. Eso me dio la certeza de lo que teóricamente estuve diciendo; todos somos dispensables, absolutamente todos. Y cuando yo me doy cuenta después de seis, siete, ocho años la rutina comienza a amargarme, entonces es tiempo de salir. Y un año sabático puede significar hacer una cosa totalmente diferente.

¿Cuál es su forma preferida de descanso para renovar su espíritu y sus fuerzas, personalmente, con su matrimonio o en familia?

Algunas de mis actividades preferidas de descansar o de renovar fuerzas son vacaciones. Salimos como matrimonio varias veces al año por uno a tres días entre dos para algún lugar solitario para estar juntos. Una forma de descanso mas regular, aunque parezca paradójico, es la lectura de un buen libro. Me apasionan y me gustan también las buenas películas. Me gusta caminar y eso debería hacerlo más. Y si es posible, me gustar ir de pesca, me gustar estar sentado por horas mojando anzuelos.

¿Puede sugerir alguna literatura respecto al tema?

Dos o tres libros que me han conmovido últimamente y que son una ayuda en este tema. Uno es el título “La cabaña”, es una traducción reciente y es la historia de un hombre que después de tener experiencias muy difíciles, accedió a una invitación de Dios de estar un fin de semana con él, en la cabaña en la cual fueron encontrados los vestidos ensangrentados de su hija asesinada. Dios le invitó de estar un fin de semana con él. Allí juntos trabajaron los temas del control, del temor, la identidad de Dios, la gracia. Es un libro que me ayudo en experimentar un nueva forma de la presencia de Dios y como el me da paz.
Un segundo libro que me gusta es “La Paradoja” escrito por James Hunter. Este libro habla de un líder, de un ejecutivo que decide después de un tiempo de agotamiento y varios fracasos estar en un monasterio junto con otros cinco líderes y experimentan una semana de entrenamiento de liderazgo. Pero eso era más que un entrenamiento, era una lección de vida, dónde uno de los monjes el hermano Simeone, les mostraba nuevas perspectivas de la vida, de Dios y les enseña lo que significa ser verdaderamente un líder, una persona con autoridad, servir a la manera de Cristo en un mundo que nos enseña otros paradigmas. Son estos dos libros puedo sugerir al lado de muchos otros libros y el libro mas importantes que es la Biblia.

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