El Autoritarismo en la Iglesia Evangélica

En algunas iglesias actualmente se puede observar tendencias peligrosas hacia el autoritarismo. Está...

En algunas iglesias actualmente se puede observar tendencias peligrosas hacia el autoritarismo. Está el autoritarismo del líder en la iglesia local que dicta las normas y reglas para sus miembros y está el autoritarismo desde el liderazgo denominacional, que dicta cada vez más obligaciones a sus iglesias. El autoritarismo es un tema difícil de abordar y espinoso para tratar. Generalmente los líderes que están en posiciones de autoridad toman decisiones y establecen normas buscando el bienestar de sus miembros, sin darse cuenta que están imponiendo cargas y yugos. El autoritarismo se ha convertido un verdadero tabú en la iglesia evangélica, por la simple razón
de que es imposible dialogar con un líder autoritario.

En el Antiguo Testamento encontramos muchos ejemplos de autoritarismo, en el Nuevo Testamento el apóstol Pedro se refiere específicamente al autoritarismo en la iglesia:

“…cuiden como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere. No sean tiranos con los que están a su cuidado, sino sean ejemplos para el rebaño.” 
(Nueva Versión Internacional)

Conversamos con el Pastor Nicolás Marulla, Director Educacional de Iglesia de Dios en Paraguay, acerca de este tema tan complicado. Nicolás Marulla está casado hace 23 años con Sonnia Elizabeth Vega Centurión y tienen dos hijos; Leandro Ezequiel (22) Nicolás Hernán (19). Realizó estudios teológicos en el Seminario Internacional Teológico Bautista y actualmente cursando el programa doctoral de la Facultad Teológica Sul Americana. Actualmente se desempeña como Director Educacional de Iglesia de Dios en Paraguay y Director del Seminario Teológico de la Iglesia de Dios (SETID), desde Septiembre de 2008 en adelante. Nicolás ha servido durante 19 años continuados como pastor en dos iglesias diferentes de la Iglesia de Dios en Buenos Aires, durante esos años fue director del Instituto Bíblico y luego sirvió como supervisor regional de la Iglesia de Dios para la Provincia de Buenos Aires y Capital Federal. Iniciamos la conversación con la siguiente pregunta:

¿Cuál es la definición correcta del término autoridad y la diferencia con el autoritarismo?

El concepto autoridad está muy ligado con el poder. La palabra autoridad se deriva del latín de “augure” y su significado es “incrementar o hacer crecer”. Quiere decir, quien ejerce autoridad está en una función de promover al otro, de ayudar a crecer al otro, de facilitarle el proceso de desarrollo.
La manera más sencilla para definir el autoritarismo, como lo haría cualquier persona cuando escucha la palabra; es abuso de autoridad o abuso de poder. Esto justamente se contrapone con lo que es la autoridad, que es para servir, para facilitar el desarrollo de aquellos que uno está liderando. Cuando un grupo de personas están bajo la figura de un líder autoritario este grupo de personas no crecen, no se desarrollan, sino mas bien se estancan, porque no está sirviendo al reino, sino están sirviendo los intereses de una persona.

El texto bíblico en 1 Pedro 5:2-3 habla que los pastores no ejerzan el ministerio del pastorado por obligación y no sean tiranos. ¿Por qué un pastor cuidaría por obligación o por tiranía a su rebaño?

Muy apropiado ese texto que has seleccionado para este tema. Pedro, ya siendo anciano, está hablando de un modelo de liderazgo, que es el pastor de un rebaño. Quizás una de las figuras más hermosas que hay.

A diferencia de las demás virtudes o fruto del Espíritu, entiendo que la autoridad es algo que le pertenece a Dios, es decir, solo Dios tiene autoridad y la delega en sus siervos. Luego es algo que se va construyendo, no es algo instantáneo como recibir un don... y entiendo que se construye en la suma de varias virtudes. Te digo esto, porque me llama la atención en el texto que escogiste para la nota, donde Pedro dice "... sino siendo ejemplos de la grey", y pensando en esto te digo dos cosas:

1. Primero, hay una autoridad de posición, por ejemplo cuando a alguien lo nombran pastor ante una congregación, desde ese momento esa persona/líder tiene una autoridad de posición, es el pastor de la iglesia y hay que respetarlo como tal.
2. Pero la verdadera autoridad espiritual va más allá que esa autoridad de posición o que se deriva de la función, y es una autoridad moral y espiritual que hay que ganarse por medio del ejemplo, de la conducta, del conocimiento y uso que uno hace de las Escrituras. Entiendo que la gente, más allá de la posición, cargo o función de un líder, va reconociendo la autoridad en las personas de manera natural.

La autoridad es algo que se percibe, que se reconoce..., no hace falta que la persona diga "yo soy el pastor"... "yo soy el líder"... para que lo respeten o lo sigan... porque uno es líder cuando hay personas que quieren ser como él. Por otra parte, la palabra "influencia" define el liderazgo, pero la palabra "proceso" describe el liderazgo, esto lo compartí unos años atrás con un grupo de pastores en Chile y a la vez les compartí la siguiente definición que tal vez sirva, porque ubica el ministerio o liderazgo bíblico y evita el autoritarismo y el espíritu de control, "Un líder es una persona con capacidades y responsabilidades dadas por Dios, para influenciar a un grupo de personas, para cumplir con un propósito divino". Muy diferente a "manipular a un grupo de personas para satisfacer mis intereses personales"

¿De dónde nace ese espíritu de control en la iglesia?

Tenemos allí el concilio de Jerusalén en el capítulo 15 de los hechos las primeras manifestaciones bien claras de este espíritu de control. La primera iglesia había comenzado a expandirse fuera de Jerusalén y fuera aún de la frontera de Palestina. Además la iglesia se había hecho fuerte en Antioquia y en otros lugares a través del ministerio de Bernabé y de Pablo. Luego Pablo toma más preponderancia y llega a abrir muchas obras y a plantar muchas iglesias. Cuando se hace este concilio y llega este informe como se estaba expandiendo el cristianismo mas allá de las fronteras, entonces aparecen algunos sectores pensando ¿bueno, cómo vamos a controlar estos grupos? En vez de decir como vamos a alimentar o bendecir, como vamos a facilitar que esta gente crezca y se desarrolle y sean líderes y puedan hacer avanzar y progresar el reino, están pensando ¿cómo lo vamos a controlar?

Este tema de ¿cómo lo vamos a controlar? nace de una inseguridad interior, nace del miedo, como consecuencia de la inseguridad. Y naturalmente para hacerlo, el método que utilizan es la posibilidad del legalismo. Es decir, vamos a imponer leyes. Vamos a decirle que no pueden hacer esto, no pueden hacer lo otro y de esa manera los vamos a tener controlados. Ahora gracias a Dios que se levanta Pedro en medio de la discusión y dice: Ni nosotros, ni nuestros Padres pudieron sobrellevar un yugo tan pesado, que le vamos a imponer estas cosas a ellos, si son salvos por gracia. Así que yo creo que ese espíritu de control nace y se manifiesta allí en ese primer concilio. Naturalmente como resultado de la inseguridad, expresado en el miedo. El miedo a que las cosas se vayan de las manos. El miedo a que surjan líderes que puedan competir con ellos.


Muchas denominaciones o asociaciones de iglesias invierten toda su energía en la política interior de sus organismos, se obsesionan por el control y se olvidan de su función de alimentar y de cuidar al rebaño y a alcanzar a nuevos.

Lamentablemente tenemos que reconocer que la política ha entrado en la iglesia o en algunos sectores de la iglesia de una manera muy fuerte. Esto se da cuando no hay una comprensión clara de liderazgo, en el sentido del liderazgo del siervo, la del líder que sirve. Yo creo que la política en la iglesia tiene que ver con, cuando los intereses personales se anteponen a los intereses del reino de Dios, todo se contamina. Todo se enturbia, todo se desdibuja, se pierde la visión, se pierde la razón de ser iglesia y se pierde el sentido de la Misión y de la Gran Comisión. Porque lamentablemente los intereses personales empiezan a ocupar un lugar de tanta preponderancia que finalmente lleguen a ser mas importantes que los mismos intereses del reino de Dios. Ese es el problema que yo veo cuando la persona pierde de vista su visión del reino y su razón de ser en este mundo y su sentido de misión, y comienza a centrarse en sus propios intereses; de ascensos personales, de logros personales, de conquistas personales, de mayor poder, de mayor control y de mayor liderazgo.

Eso no debería ser así en la iglesia. Porque la iglesia no es una institución como otras instituciones dónde pueden haber niveles de jerarquía. En la iglesia no hay niveles de jerarquía, sino hay niveles de funciones en el cuerpo de Cristo. Entendemos que la iglesia tiene una dimensión divina y también una dimensión humana. Desde su dimensión divina es perfecta gloriosa es pura, es santa sin mancha. Desde su dimensión humana adolece de todas estas cuestiones que tienen que ver con el corazón del hombre.


¿Cómo se puede ayudar a un líder que sabe y reconoce que es autoritario?

Es muy difícil en la práctica ayudar a una persona que tiene un liderazgo autoritario. Porque se hace muy difícil el dialogo con una persona que ejerce el autoritarismo. El diálogo se da entre iguales. Cuando una persona tiene un liderazgo autoritario y ve como inferior al otro, es muy difícil que se de un dialogo de igual a igual. Porque ese dialogo siempre será interrumpido por esa visión que marca esa diferencia: “Vos no me podes aconsejar”, “vos no me podes enseñar” – porque yo soy mas que vos, soy superior. Un líder autoritario está tan centrada en si mismo, que es muy difícil que entienda, es difícil que escuche al otro. Es un dialogo entre sordos. Porque mas que escuchar al otro, está pensando en lo que el va a decir, porque está muy centrado en si mismo.

Ahora ¿qué podemos hacer, dado que el dialogo es casi imposible? Tendríamos que hacer mucho más desde la educación. Yo pienso que los centros de formación teológica, los institutos bíblicos, los centros de entrenamientos de capacitación y de liderazgo tienen mucho que aportar en este asunto. Para que la formación de los líderes emergentes se formen con un concepto claro del liderazgo servicial. Aparte de la buena y la sana formación bíblica podríamos también generar un espacio para que surjan mentores dentro de las denominaciones.


¿Quiénes son víctimas vulnerables al autoritarismo en la iglesia?

Pueden ser vulnerables aquellas personas que han crecido y se han formado con padres autoritarios, con gobiernos autoritarios, con maestros autoritarios, y que crecieron en una cultura de miedo. Entonces escuchan la palabra pastor y siempre lo ven como alguien que está en una posición de autoridad inflexible, porque tampoco tienen claro el concepto de autoridad. También pueden haber líderes autoritarios en dónde la gente misma lo lleva o empuja al líder a ese autoritarismo.

En el tema bíblico de la autoridad aparece también el concepto de la sujeción. Muchas veces para un sano discipulado hace falta un ejercicio sano de la autoridad y de la sujeción. Porque cuando un pastor dice: “acá yo soy el pastor”, “yo soy el ungido”, “todos me tienen que obedecer”, ahí ya vemos que hay un mal uso de la autoridad. Pero cuando la autoridad se usa sanamente, entonces se puede dar esta convivencia de sujeción con agrado. Todos no sentimos felices cuando podemos sujetarnos a un líder que ejerce una autoridad espiritual realmente sana, a partir del servicio.


¿Cómo se puede fomentar el liderazgo bíblico, es decir no-autoritario, en la iglesia?

Yo te comparto como fue mi experiencia. Yo recibí a Jesús como mi salvador y mi Señor en el mes de enero del año 76. A los dos años de estar en mi iglesia local, yo pasé a colaborar en un anexo, en una obra muy pequeña, en un lugar muy humilde y pobre, dónde había un encargado de esa obra. No le llamaban pastor sino encargado, porque, la obra todavía era un anexo, una misión pequeña aunque este hombre hacía la función de un pastor. Y yo fui para colaborar con él, tenía unos 19, 20 años. Ese hombre iba a visitar a un enfermo y me llevaba con el. Me dio lugar para que yo pudiera enseñar a los niños. Había unos 5, 6 jóvenes y me dijo: Nicolás, porque no empiezas a reunirte con los jóvenes y hacer algo con ellos. Nicolás podrías traer una breve reflexión de la Palabra para el culto del domingo. Este hombre me hacía participar en sus visitas, en las reuniones dónde se definían algunos lineamientos de la obra. Desde esa perspectiva debemos fomentar el liderazgo bíblico, desde el modelo de Jesús. Jesús se diferenciaba de los fariseos, cómo hacían sus discípulos. Ellos lo hacían desde la cátedra. Ellos formaban para guardar la ley. Jesús no. Jesús escogió sus discípulos y convivió con ellos. Comían juntos, lloraban juntos, se reían, ministraban juntos, veían a Jesús orar. Yo creo que esta es una hermosa manera de fomentar el liderazgo bíblico no autoritario, a través de la participación y de la práctica.

Alguien dio una linda definición de liderazgo: “Uno es líder cuando hay otros que quieren ser como uno”. Uno llega a ser un líder cuando otros dicen, a mi me gustaría ser cómo esa persona, entonces el liderazgo se transmite por el modelo por lo que uno es. Lo ideal es que los grandes líderes denominacionales, de instituciones educativas, de confraternidades pastorales vivan este modelo bíblico. Porque el modelo siempre se transmite mejor en los líderes más visibles, entonces eso se transmite a toda la pastoral y a todo el liderazgo. Las instituciones educativas tienen mucho para hacer en esto desde la formación, enseñando claramente los conceptos de liderazgo que encontramos en el Nuevo Testamento.


Para profundizar.

La Biblia es la única fuente que puede darnos más luz y claridad sobre este tema tan complicado. A continuación le ofrecemos una selección de textos bíblicos que tocan el tema del autoritarismo, la auto exaltación y el manejo de poder, para el estudio personal:


  • Proverbios 3.7. 
  • Proverbios 25.6-7, 
  • Mateo 10.38, 
  • Mateo 18. 1-5: Los sencillos y humildes son los grandes en los ojos de Dios. 
  • Mateo 23.12, 
  • Marcos 10.35-45, 
  • Lucas 9.49-50: El deseo de controlar y prohibir. 
  • Lucas 22.24-27: El manejo de poder entre creyentes. 
  • Hechos 20:29-31: Líderes comparados con lobos rapaces. 
  • 3.Juan 9-11: El ejemplo de un pastor que le gustaba tener el primer lugar.


Esta es una colección de artículos acerca del tema de “pastores autoritarios”:




Además presentamos el libro “Pastores que abusan” por Jorge Elderly, en nuestro sitio www.bibliotecapastoral.com. "Un libro rigurosamente documentado, plantea una problemática actual y real de derechos humanos. Lo considero una obra de consulta obligada". Así opina el Dr. Elio Masferrer. Antropólogo, Presidente de la Asociación Latinoamericana para el Estudio de las Religiones (ALER).

Si Usted conoce de materiales adicionales a esto, envíenos los links, títulos de libros o los documentos para publicarlos en nuestro blog www.liderazgopastoral.com
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  1. Excelente nota que ilustra la triste realidad de la iglesia cristiana. El modelo politico humano lamentablemente se ha introducido en el liderazgo.

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  2. Anónimo1/9/11

    Este articulo ilustra la realidad que la iglesia esta viviendo. Donde Pastores y Lideres estan imponiendo el autoritarismo. Cuando su forma de pensar esta mas enfocada al poder. El Liderazgo necesita aprender mas.

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  3. Totalmente de acuerdo con tu ultima frase. Es mas; el que es lider deberia vivir en un constante proceso de aprendizaje para justamente no caer en la tentacion del poder. Gracias por tu comentario.

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  4. Anónimo11/4/13

    lider es el que sirve;NO EL QUE MANDA

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  5. Anónimo20/8/13

    como anonimo !!! excelente articulo, primero como un obrero se debe pedir al Padre ese corazon manzo y humilde, la educacion cristiana en si es necesaria, pero no determinara una buena funcion pastoral, sigo creyendo que Dios llama de acuerdo a su propio corazon, para divulgar sus planes,rebelar a su hijo Jesucristo como unico mediador de ese plan y dejar que El Espiritu Santo sea el Guia para si mismo y para la congregacion, de Dios es la obra completa y el proveedor de los obreros.

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